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Comunión con Dios

En el umbral de la unidad espiritual

Tercera  Parte: encuentra al creador en tu interior

 Controla tu cuerpo
Neale Donald Walsch

 

Controla tu cuerpo

Para que este verbo, o palabra, se haga carne, y para que no se convierta sólo en sonido, sino en la realidad física de tu mundo, debes prestar atención a la parte física de tu ser.

Tu comunión con Dios, tu reunión con e! creador interior, comienza con e! conocimiento, la comprensión, la honra y e! buen uso de tu cuerpo físico como vehículo cuyo propósito es servirte.

Para lograrlo, primero debes comprender que tú no eres tu cuerpo físico. Tú eres el que lo controla, e! que vive con él y e! que actúa en e! mundo físico por medio de él, pero no e! cuerpo en sí.

Si crees que tú eres tu cuerpo, experimentarás la Vida como una expresión de tu cuerpo. Cuando comprendas que tú eres tu alma, experimentarás la Vida como una expresión de! alma. Cuando reconozcas que tu alma y Dios son uno solo, experimentarás la Vida como una expresión de! Espíritu Único. 

Eso lo cambiará todo.

    Para conocer tu cuerpo, para comprenderlo y experimentarlo en toda su magnificencia, trata de dar calidad a tu permanencia en él. Ámalo, cuídalo y escúchalo: él te dirá la verdad.

Recuerda: la verdad es lo que es ahora, y esto es algo que todo cuerpo sabe. Por tanto, escucha lo que tu cuerpo te diga. Recuerda cómo escu­char. Mira lo que tu cuerpo te está mostrando. Recuerda cómo mirar.

     

No observes sólo el lenguaje corporal de otras personas: observa el tuyo propio.

La salud es la declaración del acuerdo que existe entre tu cuerpo, tu mente y tu espíritu. Cuando no estés sano, observa qué parte de tu cuerpo está en desacuerdo. Quizá sea un momento en que debas dejar que tu cuerpo descanse, pero tu mente no sepa cómo hacerlo. Tal vez estés concentrado en pensamientos negativos y de ira, o estés preocupado por el mañana.

Tu cuerpo te revelará la verdad. Sólo obsérvalo. Presta atención a lo que te muestra y escucha lo que te dice.

Honra a tu cuerpo. Mantenlo en buena condición. Es una herra­mienta magnífica, un instrumento extraordinario. Lo puedes someter a abusos indecibles y aún así continuará sirviéndote lo mejor que pueda. Pero, ¿por qué reducir-su eficacia? ¿Por qué abusar de su sistema?

Así como te señalé que medites todos días para que silencies la mente y experimentes tu Unión conmigo, ahora te digo que debes hacer ejercicio todos los días.

    El ejercicio es la meditación del cuerpo.

. El cuerpo también te ayuda a sentir la Unión con la Vida. Nunca te sentirás más vivo ni formarás más parte de la vida que cuando hagas ejercicio. El movimiento del cuerpo te elevará de manera natural.

A esta sensación de elevación se le ha dado el término adecuado. En efecto, cuando te conectas con el Creador, ¡te elevas! Cuando tu cuer­po está sano y en sintonía con la Vida estás conectado con el Creador.

    ¡Te encuentras en un lugar muy-elevado!

    Tu cuerpo no es más que un sistema energético. La energía de la Vi­da recorre tu cuerpo. Puedes encauzada. Puedes controlada.

    Esta energía tiene muchos nombres. Algunos la llaman chi; en algu­nos idiomas se conoce como ki; y otros más. Todos son lo mismo.

Cuando recuerdes cómo sentir la sutileza y el poder de esta energía, también podrás recordar cómo controlada y cómo dirigida. Hay Maestros que te pueden ayudar a logrado. Pertenecen a diversas disciplinas, culturas y tradiciones.

También puedes hacerlo por tu propia cuenta, recurriendo solamen­te a tu determinación interior. Sin embargo, si buscas la guía de un Maestro, un profesor o un gurú, es importante que sepas reconocerlo.

Puedes identificar a un-Maestro por la manera en que te enseña a en­trar en contacto con Dios, por la manera en la que te enseña a unirte con el Creador.

- Si vocifera, te grita, te exhorta y te invita a que encuentres a Dios en el exterior, según su verdad, su libro, su manera y su lugar, entonces ten cuidado. Ten cuidado y recuerda que se trata de una ilusión.

. Si te invita calladamente a que encuentres a Dios en tu interior, te in­dica que tú y Yo somos Uno y que no necesitas de su verdad, su libro, su manera o su lugar, entonces habrás encontrado a un Maestro, aunque su única función haya sido la de conducirte a tu Maestro interior.

No importa cómo lo hagas, a través de qué medio o programa: man­tén tu cuerpo físico en buena condición para que te apoye eficazmente en aquello que estés tratando de hacer.­

    Debes saber que lo que pretendes en esta vida es expresar y experi­mentar la mejor versión de la visión más grande que hayas tenido sobre Quién Eres-..Si no lo experimentas en el nivel consciente, si a ti no te pa­rece que esto sea lo que pretendes hacer entonces no será aplicable nada de lo que te hago llegar a través de este mensaje. Muy poco de lo que contiene tendrá sentido para ti.

Si en el nivel consciente te das cuenta de que esto es lo que has veni­do a hacer a esta vida, al leer este mensaje te podrá parecer que hablas contigo mismo. Yeso es precisamente lo que estás haciendo.

De manera que no te resultará sorprendente la sugerencia de que ejercites tu cuerpo y

que tu dieta sirva para tus propósitos. Si escuchas, a tu cuerpo, sabrás con precisión cuál es esa dieta, y cuando toques los di­ferentes alimentos sabrás al instante si te conviene consumirlos.

Puedes obtener este conocimiento con sólo pasarles lentamente la mano por encima. Tu cuerpo sabrá al momento todo lo que necesitas saber acerca de ese alimento: si está en armonía con tus intenciones más profundas para beneficio de tu cuerpo y de tu alma.
Podrás captar la vi­bración. No es necesario que leas libros de nutrición, no necesitas tomar cursos, no necesitas buscar consejo ni asesoría externa. Sólo necesitas es­cuchar a tu propio cuerpo y seguir su consejo.

 

 
 
 

 

     
         
         
       
       
       

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