Llama Violeta

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Neale Donald Walsch

Conversaciones con Dios 2

Capitulo XI

 

Prometiste que en el Libro 2 abordarías los mayores problemas geopolíticos que enfrenta el planeta (en comparación con los temas más básicamente personales que se trataron en el volumen anterior), ¡pero no creí que Tú tomaras parte en este debate!

 Ya es hora de que el mundo deje de engañarse a sí mismo, de que despierte, de que se dé cuenta de que el único problema de la humanidad es la carencia de amor.

El amor genera tolerancia, la tolerancia genera paz. La intolerancia produce guerras y se muestra indiferente de cara a condiciones intolerables.

El amor no puede ser indiferente. Desconoce cómo serlo.

La forma más rápida para ubicarse en un lugar de amor e interés por toda la humanidad reside en considerar a toda la humanidad como tu familia.

El camino más rápido para considerar a toda la humanidad como tu familia es desistir de separarte a ti mismo. Es indispensable que se unan cada uno de los estados nacionales que ahora forman este mundo.

 Tenemos las Naciones Unidas.

 La cual es ineficaz e impotente. A fin de que ese organismo funcione, sería necesario reestructurarlo completamente. No es imposible, pero tal vez difícil y engorroso.

 De acuerdo, ¿qué propones?

 Yo no tengo una "propuesta". Me limito a ofrecer observaciones. En este diálogo, tú me dices cuáles son las alternativas, y Yo ofrezco observaciones acerca de las formas para manifestarlas. ¿Qué sugieres ahora con respecto a la actual relación entre los seres humanos y las naciones en tu planeta?

Recurriré a Tus palabras. Si estuviese en mis manos, elegiría para nosotros "ubicarnos en un lugar de amor e interés por toda la humanidad".

Si partimos de ahí, mi observación es que lo que funcionaría sería la formación de una nueva comunidad política mundial, en la cual cada estado nacional tuviese voz y voto en los asuntos del mundo, y una participación proporcionalmente igual de los recursos mundiales.

Nunca funcionará. Los que "tienen" nunca renunciarán a su soberanía, riqueza y recursos a favor de los que "no tienen". Y, como punto de discusión, ¿por qué debían hacerlo?

Porque es en su mejor interés.

Ellos no lo ven así, y no estoy seguro de que yo esté de acuerdo con esa observación.

Si pudieses añadir miles de millones de dólares al año a la economía de tu nación, dólares que se gastarían en alimentar al hambriento, vestir al necesitado, darle vivienda al pobre, proveer seguridad para los ancianos, proporcionar una mejor atención para la salud y producir un estándar decoroso de vida para todos, ¿no sería eso en el mejor interés de tu nación?

Bueno en Estados Unidos hay quienes aducirían que se ayudaría a los pobres a costa de los ricos y el contribuyente de ingresos medios. Mientras tanto, el país continuaría yendo hacia el caos, el crimen asolando la nación, la inflación despojando a la gente de sus ahorros de toda la vida, el desempleo disparándose, el gobierno sería cada vez más grande y más obeso, y en las escuelas seguirían regalando condones

Suena como un programa de comentarios en el radio.

Pues bien, ésas son las preocupaciones de muchos estadounidenses.

Entonces son miopes. ¿No ves que si se pudiesen inyectar miles de millones de dólares al año - es decir, millones al mes, cientos y cientos de miles a la semana, cantidades inauditas cada día -... si se pudiera usar ese dinero para alimentar a los hambrientos, vestir a los necesitados, dotar de vivienda a los pobres, proveer seguridad para los ancianos y proporcionar atención médica y dignidad para todos... las causas de los delitos se perderían para siempre? ¿No ves que al ingresar esos dólares en la economía los nuevos empleos crecerían rápidamente? ¿Qué incluso se reduciría el propio gobierno porque tendría menos que hacer?

     

Supongo que algo de eso podría suceder; ¡no me puedo imaginar que el gobierno se reduzca jamás! ¿Pero, de dónde van a provenir esos miles de millones? ¿De contribuciones impuestas por Tu nuevo gobierno del mundo? ¿De quitarles más a aquellos que han "trabajado para obtenerlo" para dárselos a quienes "no se bastan así mismos" y van tras ello?

¿Esa es tu opinión acerca de Mi observación?

No, pero así es como lo ve mucha gente, y quise expresar su punto de vista con imparcialidad.

Bien, me gustaría hablar de eso más tarde. Por ahora no quiero desviarme, pero regresaré a eso posteriormente.

Perfecto.

Me has preguntado de dónde provendrían esos nuevos dólares. Bien, no provendrían de contribuciones adicionales impuestas por la nueva comunidad mundial (aun cuando algunos miembros de la comunidad - ciudadanos individuales - querrían, bajo una dirección iluminada, enviar 10 por ciento de su ingreso para cooperar con las necesidades de la sociedad como un conjunto). Ni provendrían de nuevos gravámenes impuestos por algún gobierno local. De hecho, algunos gobiernos locales seguramente podrían reducir los impuestos.

Todo esto, todos estos beneficios, resultarían de una simple reestructuración del concepto del mundo, el reordenamiento más elemental de la configuración política mundial

¿Cómo?

El dinero que se ahorraría al dejar de construir sistemas de defensa y armas de ataque.

¡Oh, ya entiendo! Quieres que acabemos definitivamente con todas las operaciones militares.

 No sólo ustedes. Todos los países.

Pero no se trata de acabar definitivamente con las operaciones militares, sino simplemente reducirlas drásticamente. El orden interno sería la única necesidad. Se podría reforzar la policía local - algo que dicen que quieren poner en práctica pero, cada año, cuando se asigna el presupuesto, se lamentan de que no es posible hacerlo -, disminuyendo, al mismo tiempo, con mano firme, el gasto en armas de guerra y preparaciones militares; es decir, en armas ofensivas y defensivas de destrucción masiva.

En primer lugar, creo que Tus cifras exageran lo mucho que se podría ahorrar haciendo eso. Segundo, pienso que nunca convencerás a los pueblos de que deben renunciar a su capacidad para defenderse a sí mismos.

Veamos los números. Actualmente (estamos a 25 de marzo de 1994, cuando escribimos esto), los gobiernos del mundo gastaron un billón de dólares al año para propósitos militares. Eso equivale a un millón de dólares por minuto a nivel mundial.

Las naciones que están gastando más podrían destinar la mayor parte a las otras prioridades mencionadas. Así, las naciones más grandes y más ricas verían que esa posición sería en su mejor interés - si pensaran que fuera posible -. Pero las naciones aún más grandes y más ricas no se pueden imaginar lo que sería quedarse indefensas, ya que temen la agresión y el ataque de naciones que las envidian y quieren lo que ellas tienen.

Hay dos formas para eliminar esta amenaza:

1.       Compartir lo suficiente del total de la riqueza y los recursos mundiales con todos los habitantes del mundo para que nadie quiera y necesite lo que tiene alguien más, y todos puedan vivir con dignidad y suprimir el temor.

2.       Crear un sistema para la solución de diferencias que elimine la necesidad de la guerra, e incluso la posibilidad de ésta.

Es probable que nunca lo hagan las poblaciones del mundo.

¿Ya lo han hecho?

¿Lo han hecho?

Sí. En la actualidad, en este mundo se esta realizando un gran experimento con esa clase de orden político precisamente. Ese experimento se llama Estados Unidos de América.

El cual dijiste que estaba fracasando miserablemente.

Lo está. Aún tiene mucho camino por recorrer antes de que se pueda calificar como un triunfo. (Como lo prometí anteriormente, más tarde hablaré al respecto, y las actitudes que lo están impidiendo.) Aun así, es el mejor experimento que está en proceso.

Como dijo Winston Churchill: "La democracia es el peor sistema, excepto todos los demás".

Tú nación fue la primera que tomó una confederación desconectada y la unió exitosamente en un grupo cohesivo, en el cual cada uno de sus integrantes rendía cuentas a una autoridad central.

En esa época, ninguno de los estados deseaba esa opción y se resistieron poderosamente, temiendo la pérdida de su grandeza individual y afirmando que esa unión no sería benéfica para sus mejores intereses.

Tal vez sería aleccionador que entendiéramos lo que estaba pasando en esos estados individuales en ese tiempo.

Si bien se habían unido en una confederación desconectada, no existía un gobierno real de Estados Unidos y, por consiguiente, no había una autoridad que obligara el cumplimiento de los Artículos de la Confederación que los estados habían pactado.

Los estados dirigían sus propios asuntos exteriores, y varios firmaron acuerdos privados sobre comercio y otros renglones con Francia, España, Inglaterra y otros países. Los estados negociaban también entre sí, y aunque los Artículos de la Confederación lo prohibían, algunos estados imponían aranceles a los bienes de consumo provenientes de otros estados. ¡igual que lo hacían con los productos del otro lado del océano!

Los comerciantes, si querían comprar o vender sus productos, no tenían más opción que pagar esos aranceles en el puerto, ya que no se contaba con una autoridad central, no obstante que un convenio escrito prohibía esa carga tributaria.

Los estados individuales también entablaban guerras entre sí. Cada uno consideraba su milicia como un ejército permanente, nueve de ellos tenían sus propias flotas, y el lema oficial de cada estado de la Confederación podría haber sido "No interfieras conmigo".

Más de la mitad de los estados incluso imprimían su propio dinero. (¡Aun cuando la Confederación había acordado que era ilegal!)

En pocas palabras, los estados originales, si bien unidos bajo los Artículos de la Confederación, actuaban exactamente igual que las naciones independientes de hoy en día.

A pesar de que podían darse cuenta de que no funcionaban los acuerdos de su Confederación (como el convenio de asignar al Congreso la autoridad exclusiva para acuñar moneda), se resistieron firmemente a crear y someterse a una autoridad central que podría obligarlos a que cumplieran esos acuerdos y ejercería presión en cada caso.

Sin embargo, con el tiempo, empezaron a prevalecer unos cuantos líderes progresistas. Convencieron a la gente común de que se podría ganar más con la creación de una nueva Federación, de lo que se podría perder.

Los comerciantes ahorrarían dinero y aumentarían sus utilidades, ya que los estados individuales ya no gravarían los productos de los otros.

Los gobiernos ahorrarían dinero y tendrían más para destinarlo a programas y servicios que ayudaran realmente a la gente, dado que ya no tendrían que usarse los recursos para que los estados individuales se protegieran unos de otros.

La población tendría mayor seguridad y protección, y también mayor prosperidad, al cooperar con, en vez de pelear contra los estados vecinos.

Lejos de perder su grandeza, cada estado se volvería más grande aún.

Y eso, desde luego, es exactamente lo que ha sucedido.

Hoy en día, lo mismo se podría lograr con los 160 estados nacionales del mundo si estos se congregaran en una Federación Unida. Podría significar el fin de la guerra.

¿De qué manera? Aun así habría desavenencias.

Eso es verdad, mientras los humanos permanezcan atados a las cosas externas. Hay una forma para eliminar verdaderamente la guerra - y toda experiencia de desorden y falta de paz -, pero ésa es una solución espiritual. Aquí estamos examinando una geopolítica.

En realidad, el truco consiste en combinar las dos. A fin de cambiar la experiencia cotidiana, se debe vivir la verdad espiritual en la vida práctica.

Hasta que ocurra este cambio, seguirán los desacuerdos. Tienes razón. Sin embargo, no es necesario que haya guerras. No es necesario que haya muertes.

¿Hay guerras entre California y Oregon por derechos de agua? ¿Entre Maryland y Virginia por la pesca? ¿Entre Wisconsin e Illinois, Ohio y Massachusetts?

No.

¿Y por qué no? ¿No han surgido disputas y diferencias entre ellos?

En el transcurso de los años, supongo que sí.

Puedes estar seguro de que así fue. Pero estos estados individuales convinieron voluntariamente - fue un sencillo acuerdo voluntario - cumplir con ciertas leyes y cumplir con ciertos compromisos en asuntos comunes, conservando el derecho a promulgar estatutos separados en aspectos relacionados con cada uno de ellos en lo individual.

Y cuando surgen conflictos entre los estados debido a interpretaciones distintas de la ley federal - o simplemente porque alguien viola esa ley -, la querella se presenta ante una corte... a la cual se le ha investido con la autoridad (es decir, los estados le dieron la autoridad) para resolver la disputa.

Y si el actual organismo de ley no proporciona un precedente o un medio por el cual el conflicto pueda presentarse ante los tribunales para llegar a una solución satisfactoria, los estados y sus habitantes envían a sus representantes a un gobierno central para que tratan de alcanzar un acuerdo sobre leyes nuevas que produzcan una circunstancia satisfactoria o, al menos, un compromiso razonable.

Así es como funciona la federación estadounidense. Un sistema de leyes, un sistema de tribunales a los cuales se les dieron facultades para interpretar esas leyes, y un sistema de Justicia, respaldado con fuerza armada, si se necesita, para que acaten las decisiones de esos tribunales.

Si bien nadie podría aducir que el sistema no necesita mejoras, ¡esta invención política ha funcionado durante más de 200 años!

No hay razón para dudar que la misma receta funcionaría también entre naciones.

Si es tan sencillo, ¿por qué no se ha puesto a prueba?

Se ha intentado. La liga de las Naciones fue un intento temprano. Las Naciones Unidas es el último.

Sin embargo, una fracasó y la otra sólo es efectiva en un grado mínimo debido a que - lo mismo que estos 13 estados de la Confederación original de Estados Unidos - los estados nacionales miembros (particularmente los más poderosos) temen más perder que ganar con la reconfiguración.

Esto se debe a que la "gente en el poder" se preocupa más por sostenerse en el poder que por mejorar la calidad de vida de todas las personas. Los que "tienen" saben que una Federación Mundial, inevitablemente, produciría más para los que "no tienen", pero los que "tienen" creen que eso sería a expensas de ellos... y no quieren renunciar a nada.

¿No está justificado ese temor, y es irrazonable que quieras conservar aquello por lo que has luchado tanto tiempo?

Primero, no es necesariamente cierto que, para dar más a aquellos que ahora tienen hambre y sed y viven sin cobijo, los demás deban renunciar a su abundancia.

Como señalé, todo lo que se tendría que hacer es tomar el billón de dólares que se gasta anualmente en todo el mundo para propósitos militares y destinarlo a fines humanitarios, y así se resolvería el problema sin gastar un centavo adicional o trasladar ninguna riqueza de donde reside ahora a donde no la hay.

(Desde luego, se podría argumentar que los conglomerados internacionales cuyas utilidades provienen de la guerra y los instrumentos militares serían "perdedores", como lo serían sus empleados y todos aquellos cuya abundancia se deriva de la consciencia del conflicto mundial, pero tal vez su fuente de abundancia está mal situada. Si uno tiene que depender de un mundo que vive en contienda para sobrevivir, es posible que esa dependencia explique la razón para que el mundo se resista a cualquier intento por crear una estructura para una paz duradera.)

En cuanto a la segunda parte de tu pregunta, si tienes una consciencia del Mundo Exterior, no es irrazonable que quieras conservar lo que has luchado por adquirir durante largo tiempo, como individuo o como nación.

¿Una qué?

Si derivas tu mayor felicidad en la vida de experiencias que sólo se obtienen en el Mundo Exterior - el mundo físico fuera de ti mismo - nunca querrás renunciar a una onza de lo que acumulaste, como persona o como nación, para hacerte feliz.

Y mientras aquellos que "no tienen" vean a su infelicidad vinculada con la carencia de cosas materiales, ellos , también, quedarán atrapados en el engaño. Constantemente querrán lo que tu conseguiste, y tú te negarás constantemente a compartirlo.

Ésa es la razón por la que dije anteriormente que hay una forma para eliminar la guerra de verdad, y toda experiencia de desorden y falta de paz. Pero es una solución espiritual.

A la larga, cada problema geopolítico, al igual que cada problema personal, se reduce a un problema espiritual.

Todo lo que concierne a la vida es espiritual y, por lo tanto, todos los problemas de la vida tienen una base espiritual, y se solucionan espiritualmente.

En este planeta, las guerras se desatan porque alguien tiene algo que otro quiere. Esto es lo que ocasiona que alguien actúe en una determinada manera que no aprueba algún otro.

Todo conflicto surge de un deseo fuera de lugar.

La única paz que se sostiene en todo el mundo es la Paz Interna.

Es necesario permitir que cada persona encuentre la paz en su interior. Cuando encuentres la paz en el interior, descubres también de que puedes prescindir.

Esto simplemente significa que ya no necesitas las cosas de tu mundo exterior. La "ausencia de necesidad" es una gran libertad. Te libera primero, del temor: temor de que haya algo que no tengas; temor de que haya algo que tengas y que puedas perder, y temor de que sin una cierta posesión, no serás feliz.

Segundo, la "ausencia de necesidad" te libera del enojo. El enojo es temor expresado. Cuando no tienes nada que temer, no tienes por qué enojarte.

No te enojas cuando no obtienes lo que quieres, porque tu deseo sólo es una preferencia, no una necesidad. Por lo tanto, no sientes un temor relacionado con la posibilidad de no obtenerlo. De ahí que no haya enojo.

No te enojas cuando alguien no es amable, porque no tienes necesidad de que sean amables. No te enojas cuando alguien no es cariñoso, porque no tienes necesidad de que te amen. No te enojas cuando alguien es cruel, o hiriente o busca perjudicarte, porque no tienes necesidad de que se comporten en otra forma, y estás seguro de que no pueden dañarte.

Ni siquiera sientes enojo si alguien busca quitarte la vida, porque no temes a la muerte.

Cuando se te suprime el temor, se te puede despojar de todo lo demás y no sentirás enojo.

Sabes en tu interior, instintivamente, que todo lo has creado y se puede crear de nuevo, o - lo que es más importante - que no tiene valor.

Cuando encuentras la Paz Interior, ni la presencia ni la ausencia de cualquier persona, lugar o cosa, condición, circunstancia o situación, puede convertirse en Creador de tu estado mental o la causa de tu experiencia de ser.

Esto no quiere decir que rechaces todas las cosas del cuerpo. Lejos de eso, experimentas plenamente el ser en tu cuerpo y los deleites de él, como nunca lo has hecho antes.

Sin embargo, tu vinculación con lo relacionado con el cuerpo será voluntaria, no obligatoria. Experimentarás sensaciones físicas porque así lo elegiste y no porque te sea necesario para sentirte feliz o justificar la tristeza.

Este sencillo cambio, la búsqueda y el encuentro de la paz interior, si todos lo emprendieran, podría terminar con las guerras, eliminar los conflictos, impedir la injusticia y llevar al mundo a una paz perdurable.

Ninguna otra fórmula es necesaria, o posible.

¡La paz mundial es algo personal!

Lo que se requiere no es un cambio de circunstancias, sino un cambio de consciencia.

¿Cómo podemos encontrar la paz interior cuando tenemos hambre? ¿Situarnos en un lugar de serenidad cuando estamos sedientos? ¿Permanecer en calma cuando nos traspasa la lluvia y tenemos frío y carecemos de albergue? ¿O evitar el enojo cuando nuestros seres queridos mueren sin causa?

Hablas muy poéticamente, ¿pero es práctica la poesía? ¿Tiene algo que decirle a la madre en Etiopía que ve morir a su hijo anémico por falta de una rebanada de pan? ¿Al hombre en América Central que siente que una bala le desgarra el cuerpo porque trató de impedir que un ejército se adueñara de su aldea? ¿Y qué le dice tu poesía a la mujer en Brooklyn que fue violada ocho veces por una pandilla? ¿O a la familia entera en Irlanda que desaparece por una bomba terrorista colocada en una iglesia la mañana del domingo?

Es difícil escuchar esto, pero yo te digo: En todo hay perfección. Empéñate en ver la perfección. Ése es el cambio de consciencia del cual hablo.

No necesites nada. Desea todo. Elige lo que se presente.

Siente tus sentimientos. Llora tus llantos. Ríe tus risas. Respeta tu verdad. Y cuando consumas toda la emoción, quédate tranquilo y reconoce que Yo Soy Dios.

En otras palabras, en medio de la tragedia más grande, percibe la gloria del proceso. Incluso cuando mueras con una bala en el pecho, incluso cuando te esté violando una pandilla.

Esto suena como algo imposible de hacer. Sin embargo, cuando te ubicas en la consciencia de Dios, lo puedes lograr.

Desde luego, no tienes que hacerlo. Depende de cómo desees experimentar el momento.

En un momento de gran tragedia, el reto siempre consiste en acallar la mente y situarse en lo profundo del alma.

Cuando no tienes control sobre ello, lo haces automáticamente.

¿Has hablado con una persona que accidentalmente se salió de un puente con el automóvil? ¿O se encontró con una pistola frente a ella? ¿O casi se ahogaba? Con frecuencia te dirán que el tiempo detuvo su marcha, que se sintieron inundados con una curiosa calma, que no tuvieron miedo en absoluto.

"No temas, porque estoy contigo." Eso es lo que la poesía tiene que decir a la persona que enfrenta a la tragedia. En tu hora más oscura, Yo seré la luz. En tu momento más oscuro, Yo seré tu consuelo. En tus tiempos más difíciles y cansados, Yo seré tu fortaleza. ¡Por lo tanto, ten fe! Yo soy tu pastor; no tendrás carencias. Yo ocasionaré que reposes en prados verdes; te conduciré junto a aguas tranquilas.

Yo restauraré tu alma, y te conduciré por los senderos de la virtud en consideración a Mi Nombre.

Y sí, aunque camines a través del valle de la Sombra de la Muerte, no temerás ningún mal; ya que Yo estoy contigo. Mi vara y mi Báculo te reconfortarán.

Estoy preparando una mesa para ti en la presencia de tus enemigos. Ungiré tu cabeza con crisma. Tu copa se desbordará.

En efecto, la bondad y la misericordia te seguirán todos los días de tu vida, y morarás en Mi casa, y en Mi corazón, para siempre.

 

 

 
 
 

 

     
         
         
       
       
       

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