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Diálogos con el Absoluto
La eterna relatividad del tiempo

SESIÓN DEL 1/7/03

 Médium: Jorge R. Olguín

Interlocutor: Horacio Velmont

Entidad que se presentó a dialogar

 Eón (el Absoluto).

 
 

Interlocutor: ¿Quién está presente?

Eón: Estoy aquí de nuevo en el plano físico conectándome con ustedes a través de este receptáculo. Soy Eón, una parte de lo que ustedes llaman el Absoluto. Me refiero a una parte, a pesar de ser el Todo, porque es sólo una parte la que se está comunicando.

Debo destacar la fuerza de voluntad de este receptáculo, que está al 50 % de su nivel físico por un problema neuromuscular, y está prestando todo de sí como para que se pueda hacer esta canalización.

Interlocutor: Aunque usted ya lo sabe, pero para que quede grabado, en la última sesión había dicho que en la próxima, es decir en ésta, tocaría el tema de si hubo o no Creación, es decir, si todo es un Es.

Eón: Trataré de que el decodificador de este receptáculo traduzca en forma sencilla mis mensajes. Así como ustedes tienen el concepto de que yo soy lo eterno, lo inconmensurable, también deben saber que los universos conocidos son una manifestación física mía y los universos espirituales –es decir, todos los suprauniversos– también son una manifestación espiritual mía.

Dentro de esas dimensiones está el tiempo, que también forma parte de mí.

En todos vuestros escritos siempre se ha dicho que el espíritu era inmortal. Y esto es cierto, porque el espíritu, cuando el universo se termina, otra vez abreva de mí y se funde conmigo y seguidamente, en un nuevo Big Bang, vuelve otra vez la creación de todos los universos conocidos, una octava más elevada, y también otra vez vuelve la creación de los espíritus, con una nueva conciencia, con una nueva esencia, con un nuevo concepto, y otra vez a empezar a crecer.

Siendo yo eterno, la eternidad, desde el punto de vista mío, de Eón, es mucho más amplia que la de ustedes, seres encarnados, porque cuando yo hablo de eternidad me refiero a las distintas eternidades de los distintos universos: Big-Bang-Big Crunch-Big Bang-Big Crunch y así sucesivamente.

Entonces, nunca hubo un comienzo. Siempre hubo un eterno crear. Así como alguna vez les hablé de la famosa cinta de Moebius, donde al dar una vuelta a una tira de papel y empalmarla por los extremos se logra una continuidad permanente, el universo también tiene un continuo crear-final-crear-final-crear-final…

Esto que les estoy dando no es una idea definitiva, sino para que tengan una idea aproximada: intenten mentalmente empalmar, tipo cinta de Moebius, la primera Creación con la última.

Aquella persona que fuere un poco más lista que las otras va a decir: “Éso es imposible, porque Eón ha creado los espíritus –perfectos en realidad, pero con esa imperfección de ego y mente reactiva como para que a través del aprendizaje puedan evolucionar– y a medida que van evolucionando, los mismos espíritus causan con su iluminación que el universo se vaya elevando en su vibración hasta completar una octava más alta a la que tenía al comienzo. Por lo tanto, si hubiera mil Creaciones, es decir, mil Big Bang y mil Big Crunch, la última estaría mil octavas más altas que la primera, y entonces sería imposible empalmar la última con la primera”.

Interlocutor: ¡Precisamente ése es el punto!

Eón: Quienes piensan en una imposibilidad se han olvidado que para Eón no hay límites, que para Eón no hay imposibles. ¡Se pueden empalmar perfectamente!

Interlocutor: Obviamente, me pregunto cómo…

Eón: Vamos a suponer que la primera cinta, que es el primer universo, tiene un milímetro de ancho, la segunda cinta, que es el segundo universo, tiene dos milímetros de ancho, y la última  cinta, que es el último universo, va a tener mil milímetros, o sea un metro de ancho.

Y bueno, se va a empalmar la primer cinta de un milímetro con la última cinta de un metro de ancho. Y vuelta otra vez a empezar.

Interlocutor: ¿Pero es exactamente así?

Eón: Ésa sería nada más que una postura entendible, pero en rigor no es tan así, porque las octavas van elevando las vibraciones de los distintos universos sin alterar su funcionamiento.

Así, el funcionamiento de este universo es igual al funcionamiento del universo anterior y va a ser igual al funcionamiento del universo próximo.

Simplemente que este universo tiene una vibración una octava más alta que el universo anterior y una octava más baja que el universo siguiente. Pero empalman perfectamente.

Interlocutor: Estoy pensando en un piano redondo, donde las cuerdas más agudas terminan donde comienza la cuerda más grave… Y hablo en plural y en singular porque el cordaje del piano tiene tres cuerdas afinadas al unísono para los tonos agudos y una sola cuerda para los tonos graves…

Eón: El ejemplo es válido…Has entendido la idea.  

Ahora pasaré a otra cuestión…Vosotros estáis tan desarrollados en el plano físico que realmente logran cosas casi imposibles, de una enorme complejidad, como son los viajes en el tiempo a través de la física cuántica.

Interlocutor: Sabemos que el viaje en el tiempo lo hemos logrado en el año 2500 porque así nos lo ha dicho Kronbus, un viajero del tiempo de esa época que viajó hasta nuestro presente. Obviamente, lo digo no para que lo sepa usted sino para quienes más tarde lean estos diálogos.

Eón: En razón de que todos los universos para mí son un eterno presente, estoy mucho más allá de vuestra comprensión. No obstante, pueden suponer imaginativamente esto: Si hubieran hipotéticamente dos mil universos –y no tomen esta cifra como un número aproximado, ya que es una cantidad arbitraria que utilizo al solo efecto de ejemplificar– yo estoy presente en todos ellos, desde el primero al último.

Interlocutor: ¿Pero entonces hubo un primer universo?

Eón: No, no hubo un primer universo, porque este primer universo era la continuación del último creado. Es como una rueda. Hay una metáfora ideada por un filósofo vuestro que dice que “el tiempo es una rueda y la rueda es eternidad”.

Interlocutor: ¿Se podría decir que usted siempre existió y que la Creación con todos los universos siempre existió?

Eón: Así es, siempre existí. La Creación siempre es un Es.

Interlocutor: Esto significaría que nosotros estamos dentro del tiempo, no el Absoluto.

Eón: ¡Por supuesto! El tiempo forma parte del Absoluto. Todo lo que está dentro de la Creación está dentro de la Creación, todo lo que está dentro de los espacios temporales están dentro de los espacios temporales, valga la redundancia.

Pero ustedes tienen la capacidad tecnológica para viajar por el tiempo, que es la cuarta dimensión, y tienen la posibilidad de viajar, incluso físicamente, a los universos paralelos.

Interlocutor: ¿Con máquinas o sin máquinas?

Eón: Con máquinas, que podríamos llamar “teledecodificadoras”. Incluso el propio Johnakan ha sugerido esa teoría.

Interlocutor: Sí, la recuerdo.

Eón: Por eso dije la vez pasada que Johnakan es un espíritu creador.

Interlocutor: ¿A estas explicaciones es a lo que usted se refirió al final de la sesión pasada cuando dijo que iba a dar un golpe a la capacidad de asombro de los consultantes?

Eón: Por supuesto, porque el ser encarnado en el planeta Tierra tiene un enorme complejo de inferioridad, ya que piensan que para evolucionar necesitan de seres de otros planetas… ¡Si ustedes han desarrollado técnicas que en otros mundos ni siquiera sueñan!

Incluso, como les dije, van a desarrollar en el futuro la técnica para viajar a universos paralelos.

Interlocutor: Obviamente nosotros no fuimos los primeros en este universo en viajar por el tiempo…

Eón: No, no fueron los primeros. Incluso la técnica que desarrollaron ustedes es para viajar al pasado y no hacia el futuro, como lograron en otros mundos.

Interlocutor: Sí, recuerdo que usted mismo lo dijo en una de las sesiones.

Eón: Ha habido niños pequeños que han hecho travesuras y han viajado en el tiempo. Y esto lo habéis puesto en vuestro sitio web como le llaman ustedes. 

Interlocutor: Así es… Ahora que usted toca este tema aprovecho para preguntarle si esos niños aparecieron en Banjos, España, porque hay otras versiones que sitúan a la historia en otros lugares.

Eón: Aparecieron en ese lugar que mencionas.

Interlocutor: Volviendo al asunto de la Creación… Desde el punto de vista suyo, ¿el Absoluto está inmóvil? Recuerdo el ejemplo que usted dio de un litro de agua en una botella de un litro.

Eón: Primero hay que partir de la base de que para mí no hay límites. Entonces, esto tiene dos puntos de vista. Por un lado, sí, estoy inmóvil, porque si yo soy la manifestación física de la Creación y yo estoy dentro de la Creación, yo contengo a la Creación y la Creación a su vez me contiene.

Entonces, al contenerme la Creación y yo ocupar todo el espacio, estoy inmóvil. Vale el ejemplo que puse antes de la botella.

Pero por otro lado, Eón es la botella y el universo es el líquido, y como no tengo límites puedo moverme y atisbar todas las realidades.

   

 

Interlocutor: ¿Incluso podría hacer otra Creación al lado?

Eón: Tengo la capacidad para eso y para infinidad de cosas mas ilimitadamente.

Interlocutor: Voy a hacer una pregunta tonta, o quizás no tan tonta… ¿Usted podría crear una “Eona”? Obviamente siempre estoy pensando en forma humana…

Eón: Tu pregunta parecería superficial, pero no lo es. Incluso hasta podría ponerme en apuros responderla. Obviamente no es así, sino que es solamente una forma de expresión.

Soy la manifestación de la totalidad y por lo tanto no puede haber otra totalidad como tampoco puede haber dos infinitos.

Interlocutor: Recuerdo en este momento a un matemático llamado Paul Davis, que imaginaba un hospital infinito donde ponían una hilera infinita de camas. Teóricamente no podría existir más infinito que ése, pero este matemático se preguntaba sobre qué sucedería si al lado de esa hilera infinita de camas pondrían otras hilera infinita de camas, en cuyo caso habría dos infinitos.

Eón: Eso es matemática nada más, porque en la realidad solamente puede haber un infinito y un Todo.

Interlocutor: Entonces, y haciendo una chanza, no se podría crear otra Eona…

Eón: No, no se puede.

Interlocutor: Además, obviamente usted no la necesita…

Eón: No, por supuesto.

Interlocutor: En este momento me vienen a la mente un montón de ocurrencias graciosas, pero voy a hacer caso omiso de ellas porque de lo contrario nos iríamos del tema… La pregunta es, en concreto –lo estuvimos hablando con este receptáculo antes de comenzar la sesión– la siguiente: Si Kronbus, viajero del tiempo, regresa al pasado para presenciar el asesinato de Lincoln, ¿qué esta viendo, la filmación o lo filmado?

Eón: Está viendo la filmación, no lo filmado, porque él podría intervenir e impedir el asesinato. Ustedes van a ver lo filmado cuando van al cine a ver una película.

El viajero del tiempo no va a una dimensión temporal paralela, sino va al mismo tiempo y lugar de la escena en que ocurren los hechos.

Un viajero del tiempo hasta podría impedir la crucifixión del amado Jesús, pero como la historia ya fue escrita, automáticamente tendría que intervenir otro viajero del tiempo para impedir que la historia se altere.

Interlocutor: ¿Un viajero del tiempo podría ir, por ejemplo, a presenciar no la filmación, sino lo filmado?

Eón: No, no podría porque está siempre dentro del mismo tiempo. No hay forma de salir de ese espacio temporal.

Interlocutor: Entendí… Ahora bien, yo estoy aquí en este momento, hablo, gesticulo, me muevo, respiro, etc. Entonces, Kronbus viene a esta época y se adelanta a mi presente digamos unos diez minutos, y se sienta cómodamente para verme hacer todo lo que él ya sabe que haré.

Eón: Kronbus puede saber que tú, a la hora 9:59, vas a estornudar, pero no puede cambiar nada porque ese estornudo ya forma parte de la historia vivida por tí.

Interlocutor: La pregunta es cómo sabe Kronbus que voy a estornudar antes de que yo estornude.

 Eón: Sencillamente porque viene del futuro.

Interlocutor: ¿Es decir que yo toda la línea del tiempo ya la hice, no es que la estoy haciendo?

Eón: Voy a tratar de explicarlo de una manera sencilla: Cada segundo tú vas eligiendo, si te rascas la nariz, si caminas, si te detienes, si te sientas…

Interlocutor: El asunto es que desde el punto de vista de Kronbus, inclusive mío, yo ya sé que en el futuro soy Kronbus… Me resulta difícil entender que yo vaya decidiendo, segundo a segundo, lo que otro yo mismo del futuro ya sabe que decidí…

Eón: Miles y miles de millones de seres en miles de millones de planetas van decidiendo diariamente lo que Yo ya sé que van a hacer.

Interlocutor: Y que Kronbus también sabe…

Eón: Por supuesto. Y también yo sé lo que tú harás en diez mil años y lo que harás en otros mundos y lo que has hecho anteriormente.

Interlocutor: O sea que en este aspecto, Kronbus se parece a usted… Me refiero que tiene el punto de vista del Absoluto.

Eón: En ese mínimo detalle, sí.

Interlocutor: A pesar de las explicaciones no lo llego a comprender del todo…

Eón: Si tú te das cuenta de que tus actos son irrepetibles y vas eligiendo a cada momento, ese dichoso bendito futuro lo estás trazando día a día en forma continua con el libre albedrío que yo otorgo. No hay un destino trazado.

Interlocutor: Lo que ocurre es que yo tengo la impresión de que voy recorriendo un camino ya trazado.

Eón: Es solo una impresión. No es real.

Interlocutor: Lo que más confusión me trae es que Kronbus ya lo sabe…

Eón: Lo sabe porque él es del futuro. Pero nada más que por eso. También tú  sabes que hace cuarenta años asesinaron a un presidente norteamericano…

Interlocutor: Sí, John F. Kennedy.

Eón: Perfecto. Eso es historia y ya no se puede cambiar.

Interlocutor: Bueno, ya tengo elementos suficientes para pensar sobre este asunto… Quizás lo vuelva a preguntar, pero ya con más entendimiento, en la próxima sesión… Pasando a otro tema, ¿cómo estamos nosotros en relación con los otros canalizadores? Lo que me interesa saber es si nosotros formamos parte de un grupo mayor o somos de alguna manera la cabeza o somos los únicos que estamos canalizando correctamente.

Esto viene a cuento porque hace unos días recibí un mail donde se me preguntaba por Kryon, que es una entidad espiritual canalizada por Lee Carroll. Yo leí algunas de estas canalizaciones y encontré textos de verdadera sabiduría mezclados directamente con disparates. Esto, obviamente, me deja confuso. ¿Usted podría aclararme un poco esta cuestión?

Eón: Hay un paralelismo entre el libro “Conversaciones con Dios”, de Neale Donald Walsch, en sus tres partes, con la serie de libros escritos por Lee Carroll. El primer autor me canalizó a mí y el segundo canalizó a una entidad de Luz del 5º nivel. 

Interlocutor: ¿Kryon es un Maestro del 5º nivel?

Eón: Así es… En ambos autores hay un acierto en cuanto comportamientos, en cuanto a pautas de conductas, en cuanto a crecer espiritualmente, pero fallan –el segundo en forma más acentuada– en que ambos canalizadores ponen demasiadas cosas de su propia cosecha, originadas en preconceptos, tanto de índole religiosa como espiritual.

Interlocutor: ¿Estamos hablando específicamente de Lee Carroll?

Eón: De ambos, pero en el caso de Lee Carrol es tan, pero tan fuerte el preconcepto que tiene, que carece de la humildad o la sabiduría o la visión para modificarlo.

Entonces, al mezclar las maravillosas enseñanzas, que ese ser de Luz le estaba transmitiendo, con el cúmulo de sus ideas erróneas, lo que al final ha logrado con sus libros es –contrariamente al propósito primigenio de esclarecer y elevar al lector–, sumirlo en desconcierto, haciéndole en definitiva más mal que bien.

Tanto ustedes como yo sabemos que todas las verdades que se mezclan con falsedades pueden ser más peligrosas que las falsedades puras, porque las falsedades puras uno las descubre de inmediato, algo que no sucede cuando son mitad verdad y mitad falsedad. 

Interlocutor:  El Maestro Ron Hubbard en diversas oportunidades nos reiteró ese concepto, de modo que lo tenemos muy incorporado… Ahora bien, ¿la responsabilidad es exclusivamente del canalizador o también en parte del espíritu de Luz, que puede haber tenido algunos errores?

Eón: Es exclusivamente responsabilidad del canalizador.

Interlocutor: Este autor habla de algo así como un “implante neutral” que eliminaría el karma…

Eón: Es un concepto erróneo, porque si se eliminara el karma, siendo éste una lección a aprender y no un castigo, también se eliminarían las necesarias lecciones que conlleva y entonces no habría evolución.

Reiteradamente se ha dicho que cada uno tiene que revertir su propio karma y sería injusto que a algunos se los eximiera de aprender las lecciones.

Interlocutor: A veces se habla del karma que los hijos heredan de los padres o de los karmas planetarios…

Eón: El karma no se hereda de padres a hijos. Tampoco hay karmas planetarios. Únicamente podría hablarse de un karma planetario en sentido figurado, por ejemplo si un planeta es egoísta.

También puede hablarse del karma de un país o del karma familiar, pero siempre en sentido figurado porque los karmas son individuales, ya que cada uno es responsable de sus propios actos.

Como dicen ustedes en el plano físico, cada uno tiene que hacerse cargo de su propio karma.

 Interlocutor: El Maestro Jesús lo ha dicho, en una de las primeras sesiones que celebré con este receptáculo, con estas palabras: “Cada uno saldrá por las suyas”.

Eón: Exacto… Entonces, cuando de pronto un autor habla de que los karmas pueden eliminarse o transmutarse o cambiarse por otras cosas –o como en las últimas épocas de la metafísica de Saint Germain, donde se decía que un rayo podía eliminar un karma–, está transmitiendo conceptos erróneos.

Interlocutor: ¿Siempre estamos hablando de errores del canalizador?

Eón: Sí, de errores del canalizador, porque automáticamente si la entidad de Luz diera un mensaje tan disparatado su misma vibración lo haría descender de nivel.

Interlocutor: La pregunta de rigor es por qué siguió Kryon transmitiendo mensajes a través de Lee Carroll si este canalizador tergiversaba tanto sus mensajes.

Eón: Es que ese ser de Luz estaba tan ávido de transmitir mensajes que siempre pensaba que el canalizador finalmente lo entendería. A medida que el canalizador iba agregando cosas de sí, ese ser del 5º plano se sentía tan triste, tan apenado, que si estuviera encarnado literalmente lloraría mares de lágrimas.

Interlocutor: ¡Pero sin embargo ha continuado!

Eón: Ya en los últimos libros, Kryon –que no es cierto, como dijo Lee Carroll, que sea una entidad angélica ni tampoco que nunca haya encarnado– prácticamente no se ha comunicado y esta persona ha inventado todo.

Este espíritu de Luz estaba tan desvastado al ver cómo se cambiaban sus palabras que en los últimos tiempos apenas si comunicaba algo en el cuerpo causal de este autor.

Pero el canalizador, ávido por seguir escribiendo, ponía cosas de sí y por lo tanto cada vez más disparatados eran sus libros.

Interlocutor: Concretamente, ¿es un libro que hay que validar con reparos o directamente invalidar?

Eón: Si habría que validar, yo validaría lo hermoso, lo notable, las conductas, las capacidades de poder amar. Pero no se puede hablar de transmutar karmas o con supuestos implantes modificar cosas. Es absolutamente absurdo porque le están enseñando a la gente a ser desaprensiva, a que no se esfuerce… “¿Para qué voy a cambiar mi karma si después con el implante ya me lo modifican?”.

Es decir que le están enseñando a la gente a ser dejada. Es algo parecido a lo que sucedió con algunas ideas protestantes de mitad del Siglo XX de vuestro mundo, donde se sostenía que “no importa lo que hagas porque basta con que te arrepientas al final de tu ciclo de vida y serás perdonado”. ¡Esto es absurdo!

 Interlocutor: Entendí perfectamente, y creo que ya tengo de sobra elementos para hacer una crítica honesta de los libros de Lee Carroll… En este momento me surge preguntarle, sin ningún tipo de ego –por lo menos así lo creo sinceramente–, en qué categoría estamos en cuanto a la difusión del conocimiento. Mi pregunta se dirige a saber si somos la cabeza, es decir, si somos quienes marcamos el rumbo, o simplemente formamos parte de un equipo de canalizadores a nivel mundial.

Eón: Sé que lo puedo decir sin riesgo de que ustedes monten en vanidad porque los conozco. Te conozco a ti y la forma en que estás luchando para crecer. También valido todo lo que haces. También valido a Johnakan…

Ustedes tienen la ventaja sobre los demás grupos de canalizadores que las traducciones de los conceptos espirituales son casi impecables y no ponen nada de sí porque respetan a rajatabla –como dirían ustedes en el plano físico– todo lo que les transmiten las entidades, incluyéndome yo mismo. 

Entonces, al haber una trascripción tan, pero tan fiel, es lógico que estén en punta marcando el rumbo.

Ustedes son uno de los pocos grupos que aparte de tener un canalizador tienen también lo que podríamos llamar “reportero” o “entrevistador”, que serías tú, y entonces no hay posibilidad de error, ya que si este canalizador pusiera cosas de sí, tú, como moderador, le darías el visto bueno final.

Entonces, es un hecho notable, que lo tienen muy pocos grupos, que haya dos seres encarnados en la sesión, como mínimo. Muy pocas veces este receptáculo estuvo solo en las canalizaciones. 

Interlocutor: Esto quedó perfectamente claro… Era necesario que lo preguntara porque en las demás canalizaciones he encontrado que los médium ponen demasiadas cosas de sí… Paso a otra cuestión… Aquí tengo agendado preguntarle una cosa que me intriga, y es sobre qué sucedería si usted me adelantara el futuro, por ejemplo diciéndome que será publicado “El Cielo responde” por la Editorial Equis y yo fuera a la editorial Equis a ordenar que no se publique… Obviamente estoy planteando una paradoja.

Eón: No es una paradoja… Tú tienes libre albedrío.

Interlocutor: ¿Pero no estoy modificando el futuro?

Eón: No, porque el futuro se está haciendo con tu decisión de cada segundo.

Interlocutor: Pero si usted me dice que el libro se va a publicar y después no se publica porque yo di la contraorden, yo estaría modificando el futuro…

Eón: Yo te doy tu futuro de acuerdo a lo que estás decidiendo ahora, pero tú puedes resolver otra cosa en el segundo siguiente, y entonces el futuro va a ser el que tú decidas.

Interlocutor: Pero la paradoja es que usted ya lo sabe…

Eón: Claro, yo sé lo que va a pasar de verdad.

Interlocutor: Deduzco entonces que la verdad “verdadera” usted no me la puede decir porque entonces yo podría cambiar ese futuro “de verdad”.

Eón: No, porque yo te puedo decir: “El libro se va a publicar”. Entonces, tú vas a la editorial y das la contraorden y no se publica. Pero entonces este receptáculo, tan apasionado para que el libro se publique, va a otra editorial y se lo aceptan. Entonces el futuro no fue modificado. No se publicó en una editorial pero se publicó en otra.

Interlocutor: ¿Quiere decir que hay diversas alternativas?

Eón: No hay alternativas, lo hecho es inmodificable. Tú puedes modificar pequeñas cositas, que son como pequeños riachos que se desvían un poco del río principal, pero que después vuelven a su cauce normal.

Interlocutor: ¿Pero siempre soy yo el que tengo libre albedrío para decidir?

Eón: ¡Por supuesto!

Interlocutor: Ahora bien, ¿cómo se conjuga el hecho de que yo tenga por un lado libre albedrío y por el otro lado todo sea como el líquido dentro de una botella, es decir, todo consumado.

Eón: Porque yo ya sé lo que tú vas a hacer. Pero el hecho de que yo sepa lo que vas a hacer –y esto que te quede grabado– no invalida lo que vas a hacer. Yo ya lo sé porque para mí es todo un eterno presente, pero como tú no lo sabes, el futuro lo estás eligiendo a cada momento.

Tú eliges si vas a viajar a tu casa, tú eliges si vas a viajar al centro… Yo ya sé lo que vas a hacer pero tú no. Entonces, tú eliges. Yo no te estoy invalidando.

Interlocutor: Quizás la confusión mía es que yo mezclo los dos puntos de vista…

Eón: Claro, ése es tu error. Tú tienes que verlo únicamente desde tu punto de vista y ya está. Piensa por un momento que casi nadie tiene la oportunidad de conversar, como lo estás haciendo tú, con quien lo sabe todo.

Pero no te pongas en lugar mío. Ponte solamente en lugar tuyo. De lo contrario te vas a confundir en tu apreciación.

Interlocutor: Está bien, lo voy a madurar pero creo que lo entendí perfectamente… Le voy a hacer una pregunta que es un hecho de la realidad: ¿Por qué casi todas las mujeres que vienen en misión a la encarnación fracasan?

Eón: Sencillamente porque en el plano físico son más emocionales. Quiero que entiendas la diferencia entre emoción y sentimiento. El amor impersonal es un sentimiento. El amor personal es una emoción. La emoción es susceptible a la mente reactiva. Y la mente reactiva es capaz de hacer mil cosas negativas en contra de ese ser encarnado.

Y como la mujer es más emocional puede ser más susceptible de ser atrapada en el plano físico por la mente reactiva.

Interlocutor: La pregunta obvia, entonces, es por qué razón los espíritus eligen nacer como mujer, si casi van destinadas a fracasar.

Eón: Es un desafío.

Interlocutor: ¿Un desafío por vanidad?

Eón: No, en absoluto… Pongo la palabra desafío en el sentido más bien de “compromiso”.

Interlocutor: A ver si entendí… ¿los espíritus encarnan como mujer porque nacer como mujer implica un mayor compromiso al haber más probabilidades de fracasar?

Eón: Así de simple.

Interlocutor: Bueno, el punto está aclarado… Otra pregunta: ¿El Absoluto intervino en el libro de Julio Verne “Viaje a la Luna”, donde se relata casi al pie de la letra el viaje a nuestro satélite que hicieron un siglo después los norteamericanos?

Eón: No, ha intervenido un viajero del tiempo. Además, no está tan basada en cuestiones científicas, porque en el libro que tú mencionas se habla de un gigantesco cañón donde tenía que haber un impulso de despegue de 11,2 Km. por segundo para escapar de la gravedad de la Tierra, y un cañón de esta magnitud, tan largo, quemaría cualquier nave con la fricción en la pared del cañón...

En este sentido es mucho más aceptable el libro de H. G. Wells donde se habla de la antigravedad, que es algo mucho más factible. 

Interlocutor: ¿De qué forma el viajero del tiempo le sugirió ideas a Julio Verne?¿Acaso personalmente, como en el caso de Nostradamus? Me refiero, obviamente, al viajero del tiempo llamado Dominic Litio que se contactó con este filósofo.

Eón: No, no fue personalmente, sino a través del cuerpo causal de Julio Verne.

Interlocutor: ¿Es algo que el viajero del tiempo no debía haber hecho?

Eón: Por supuesto que no.

Interlocutor: ¿Ese viajero es alguno de los que yo conozco?

Eón: No, tú no lo conoces.

Interlocutor: ¿Por lo tanto su nombre no tiene ninguna importancia?

Eón: Así es.

Interlocutor: ¿Doy por descontado de que cuando usted habla de que el viajero del tiempo le puso ideas en el Cuerpo causal de Julio Verne estamos hablando del Yo Superior de ese viajero del tiempo y no de su parte encarnada?

Eón: Por supuesto.

Interlocutor: Bien… Paso a otra pregunta… ¿En qué hechos históricos usted intervino haciendo “milagros”?

Eón: Hay hechos que sucedieron realmente, como cuando el Maestro Jesús, encarnado, hizo una especie de transustanciación y dio comida de panes y peces a infinidad de personas.

Interlocutor: Los Maestros nos dijeron que Jesús los extrajo de un universo paralelo…

Eón: Fue así, pero no deja de ser un hecho en el cual intervine, otorgándole al Maestro Jesús la fortaleza para lograrlo, a pesar de que estaba siendo asistido por la Energía Crística.

Este hecho de Jesús es lo que yo llamaría un “milagro”, porque a pesar de que es factible –lo que ustedes llamarían un hecho científico– tomar cosas de un universo paralelo no deja de ser algo fuera de lo normal.

Interlocutor: ¿Jesús entró en ese universo paralelo para tomar los panes y los peces?

Eón: No, no entró, directamente lo intencionó. 

Interlocutor: ¿Y cuando Jesús caminó sobre las aguas?

 

 

Eón: No, allí no intervine. El Maestro levitó asistido por la Energía Crística que alivianó su peso corpóreo.

Te aclaro que el receptáculo está muy desestabilizado a causa del problema físico lumbar que tú ya conoces… Haz solamente una o dos preguntas más…

Interlocutor: Con respecto a los sueños, que los Maestros ya nos han dicho bastante… ¿Usted sabe todos los sueños, por ejemplo los míos?

Eón: ¡Por supuesto que los sé! ¿Cómo no voy a saberlos? No saberlos sería una limitación y yo no tengo limitaciones…

Interlocutor: A veces me olvido con quien estoy conversando, pero aun así, a mi mente humana, tan limitada, le es difícil concebir que alguien, por más que le llamemos Dios, pueda saber todo de todo en forma absoluta, sin ninguna limitación…

Eón: Algunos sueños son simplemente descargas eléctricas de las neuronas para que la mente vaya descansando, aunque en rigor no es para descanso… Cuando tú piensas, hay partes de tu cerebro, mejor dicho de tu decodificador, que aumentan la tensión eléctrica más que en otras.

Entonces, al soñar, lo que haces es volver a distribuir armónicamente ese voltaje eléctrico que estaba desequilibrado.

Interlocutor: Entiendo… Recuerdo que cuando estaba investigando sobre el llamado “Monstruo de Loch Ness” soñé que veía en el Río de la Plata monstruos mecánicos como los de Disneylandia… Y más tarde supe, por boca de los Maestros, que el famoso “Nessie” no era más que una proyección holográfica de un monstruo antediluviano para alejar a los curiosos hecha por los extraterrestres que tenían su base en el fondo del lago. La pregunta es de dónde provino ese sueño.

Eón: Ese sueño te fue dictado por tus Guías a través de tu cuerpo causal para que asocies ideas.

Interlocutor: Esto también está aclarado… Voy a hacerle dos preguntas más antes de concluir… Cuando yo, espíritu, me sumerja en el Absoluto, ¿se podría ejemplificar diciendo que la sensación sería algo similar a como que “el mar se sumerge en la gota”? Aclaro que esta idea no es mía, sino de Annie Besant.

Eón: Es al revés, es decir que “la gota se sumerge en el mar”.

Interlocutor: ¿No es, entonces, que el mar se sumerge en la gota?

Eón: No, porque el mar contiene a la gota.

Interlocutor: Bien, otro punto aclarado para el cual tenía un concepto equivocado… Para concluir quiero preguntar si cuando yo paso estos diálogos al papel soy asistido de alguna manera por usted…

Eón: Siempre estoy presente, pero también está presente tu propio Thetán, que tiene un trabajo tremendo, tu propio guía Ron Hubbard y otros Maestros de Luz, como por ejemplo Johnakan y otros, dependiendo del tema al que estés abocado.

Mi aval para todos…

Interlocutor: Hasta luego, Eón, y gracias.

 

 

 

 
 
 
 
 

 

     
         
         
       
       
       

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