Llama Violeta

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El Poder esta Dentro de Ti

Cuarta  Parte

La Expresión de la Creatividad

Louise L. Hay 

 
 

La expresión de la creatividad
Cuando se abre nuestra visión interior,
se ensancha nuestro horizonte.


Nuestro trabajo es una expresión divina
Cuando alguien me pregunta cuál es mi objetivo en la vida le digo que mi objetivo es mi trabajo. Es
muy triste saber que la mayoría de las personas odian su trabajo, e incluso peor, que no saben lo que
desean hacer. Encontrar un objetivo en la vida, encontrar un trabajo que nos guste, es amarnos a
nosotros mismos tal como somos.
El trabajo nos sirve para expresar nuestra creatividad. Es preciso ir más allá de esa sensación de
no ser capaz o de no saber lo suficiente. Déjate inundar por la energía creativa del Universo, de
maneras profundamente gratificantes y satisfactorias. En realidad no importa lo que hagas mientras te
resulte satisfactorio y te sientas realizado.
Si detestas el lugar donde trabajas o te disgusta lo que haces, siempre te pasará lo mismo con tu
trabajo a no ser que cambies en tu interior. Si comienzas un nuevo trabajo con estas mismas
creencias, con el tiempo volverás a sentir lo mismo.
Parte del problema reside en que muchas personas piden lo que desean de forma negativa.
Conocí a una mujer que tenía muchísimas dificultades para decir lo que deseaba de forma positiva.
Se pasaba la vida repitiendo: «No deseo que esto forme parte de mi trabajo», o «No quiero que
suceda esto», o «No deseo sentir la energía negativa que hay allí». Te das cuenta de que en realidad
no decía lo que quería, ¿verdad? Tenemos que expresar claramente lo que deseamos.
A veces nos resulta muy difícil pedir lo que deseamos. Es tan fácil decir lo que no deseamos...
Empieza por afirmar cómo quieres que sea tu trabajo, en presente: «Mi trabajo es enormemente
gratificante. Ayudo a la gente. Soy capaz de darme cuenta de lo que necesitan los demás. Trabajo
con personas que me aman. Me siento a salvo en todo momento». O quizá: «Mi trabajo me permite
expresar libremente mi creatividad. Gano bastante dinero haciendo cosas que me encantan». O:
«Siempre me siento feliz en mi trabajo. Mi profesión me llena de alegría, me río muchísimo y gano un
montón de dinero».
Recuerda: haz siempre tu afirmación en presente. Lo que afirmes lo obtendrás. Si no lo obtienes,
eso quiere decir que hay creencias en tu interior que se niegan a aceptarlo. Haz una lista de «Lo que
creo acerca del trabajo». Te sorprenderás ante las creencias negativas que tienes dentro. No prosperarás mientras no las cambies.
Cuando realizas un trabajo que detestas, obstaculizas la capacidad de tu Poder para expresarse.
Piensa en las cualidades que deseas que tenga un trabajo, en cómo sería si tuvieras el trabajo
perfecto. Es esencial que expreses con claridad lo que deseas. Tu Yo Superior te encontrará el
trabajo que te conviene. Si no lo sabes, disponte a saberlo. Ábrete a tu sabiduría interior.

En la Ciencia de la Mente comprendí muy pronto que mi trabajo era expresar la Vida. Cada vez que
se me presentaba un problema sabía que era una oportunidad para crecer y que el Poder que me
creó me había dado todo lo necesario para resolverlo. Después del terror inicial acallaba mi mente y
entraba en mi interior. Daba las gracias por la oportunidad de manifestar el Poder de la Inteligencia
Divina que obraba a través de mí.
Una joven que asistía a uno de mis talleres deseaba ser actriz. Sus padres trataban de
convencerla para que estudiara derecho, sus familiares y amigos también, y se sentía muy
presionada. Finalmente entró a la facultad de Derecho, pero al mes dejó de asistir a las clases.
Decidió apuntarse a clases de actuación porque eso era lo que siempre había deseado.

Muy pronto comenzó a tener sueños en los que alguien le decía que no iba a ser nada en su vida,
y empezó a sentirse desgraciada y deprimida. Le resultaba muy difícil desechar sus dudas y temía
estar cometiendo el mayor error de su vida: pensaba que jamás podría echar marcha atrás y cambiar.
—¿De quién es la voz que escuchas? —pregunté.
Me contestó que ésas eran las palabras que su padre le había repetido un montón de veces.
Muchas personas se pueden reconocer en la historia de esta joven. Ella deseaba ser actriz, sus
padres querían que fuera abogada. Llegó a un punto de confusión que no sabía qué hacer.
Necesitaba comprender que la voz de su padre le decía: «Te quiero». Él pensaba que como abogada
estaría bien y segura. Eso era lo que él deseaba. Pero no era eso lo que «ella» deseaba.
Necesitaba hacer lo que para ella era correcto en su vida, aun cuando no coincidiera con las
expectativas de su padre. Le recomendé que se sentara frente al espejo, se mirara a los ojos y dijera:
«Te amo y te apoyo para que hagas lo que realmente deseas. Te apoyaré de todas las formas que
me sean posibles».
Le dije que se tomara tiempo para escuchar. Le era necesario comunicarse con su sabiduría
interior y comprender que no tenía por qué complacer a nadie más que a sí misma. Podía amar a su
padre, pero al mismo tiempo realizarse. Ademas podía decirle a su padre: «Te quiero, pero no deseo
ser abogada, deseo ser actriz», o lo que sea. Este es uno de los grandes desafíos: hacer lo que nos
parece correcto para nosotros aun cuando las personas que nos aman tengan otras ideas. No
estamos aquí para satisfacer las expectativas de los demás.
Cuando tenemos la profunda convicción de que no somos dignos, de que no somos merecedores,
encontramos problemas para hacer lo que deseamos. Si los demás nos dicen que no debemos hacer
o tener algo y entonces nosotros nos lo negamos, es que nuestro niño interior cree que no se merece
nada bueno. Nuevamente volvemos a la necesidad de aprender y practicar formas de amarnos más
cada día.
Lo repito, empieza por escribir todo lo que piensas y crees acerca del trabajo, del fracaso y del
éxito. Pon atención a todo lo negativo que escribas y comprende que ésas son las creencias que te
impiden progresar en ese aspecto. Es posible que descubras muchas creencias que te dicen que
mereces el fracaso. Coge cada una de las afirmaciones negativas y conviértelas en positivas.
Empieza a dar forma en tu mente al trabajo que deseas para realizarte plenamente.
Tus ingresos pueden provenir de muchas fuentes
¿Cuántos de nosotros creemos que hay que trabajar mucho y muy duro para ganarnos bien la vida?
En los Estados Unidos, sobre todo, existe una ética laboral que supone que uno tiene que trabajar
mucho para ser una buena persona, a lo cual añadimos que el trabajo es algo penoso.
Yo he descubierto que si uno trabaja en algo que le gusta, normalmente obtiene buenos ingresos.
Si nos pasamos la vida repitiendo «Odio este trabajo», no llegaremos a ninguna parte. Sea cual sea
tu trabajo, pon en él amor y una actitud positiva. Si te encuentras en una situación desagradable, mira
en tu interior, ve cuál es la enseñanza que encierra y aprende de ella.
Una joven me contó que según sus creencias estaba bien que el dinero le llegara de todo tipo de
fuentes inesperadas. Sus amigos le criticaban su talento único para atraer riquezas e insistían en que
hay que trabajar duro para ganar dinero. Ellos sabían que ella no trabajaba duro en absoluto. De
modo que esta joven comenzó a sentir el temor de que si no trabajaba mucho eso significaba que no
se merecía el dinero que tenía.
Al principio su conciencia iba por buen camino. En realidad lo que tenía que hacer era darse las
gracias a sí misma en lugar de atemorizarse. Ella sabía cómo manifestar la abundancia, y en ese
aspecto su vida funcionaba sin ningún esfuerzo. Pero sus amigos deseaban frenarla porque todos
ellos trabajaban mucho y no tenían tanto dinero como ella.
Muchas veces yo tiendo mi mano a otras personas, y si ellas la aceptan y desean aprender cosas
nuevas, disfrutar y viajar, maravilloso. Pero si me juzgan y me dan la lata, digo adiós, y trabajo con
alguien que verdaderamente desee salir del lodo.
Si tu vida está llena de amor y alegría, no escuches a esa persona desgraciada y solitaria que te
dice cómo tienes que vivir. Si tu vida está llena de riqueza y abundancia, no escuches a esa persona
pobre y endeudada que te dice cómo tienes que vivir. Muchas veces son nuestros padres los que nos
dicen cómo hemos de hacer las cosas. Han tenido una vida llena de trabajos, penurias y privaciones,
¡e intentan enseñarnos a vivir!
A muchas personas les preocupa la economía y creen que ganarán o perderán dinero debido a la
situación del momento. Pero la economía siempre está cambiando, ya en alza, ya de baja. De modo
que no importa lo que sucede allí fuera ni lo que hagan otros para cambiar la economía. No estamos
estancados debido a la economía. Pase lo que pase «allí fuera» en el mundo, lo único que importa es
lo que creemos respecto a nosotros mismos.
Si tienes miedo de quedarte sin hogar, pregúntate: «¿Dónde en mi interior no me siento en casa?
¿Dónde me siento abandonado? ¿Qué necesito hacer para experimentar la paz interior?». Todas
nuestras experiencias externas reflejan nuestras creencias internas.
Siempre he hecho esta afirmación: «Mis ingresos aumentan constantemente». Otra afirmación que
me gusta es: «Supero el nivel de ingresos de mis padres». Tienes derecho a ganar más de lo que
ganaban tus padres. Es casi una necesidad, ya que las cosas están más caras ahora. Para las
mujeres sobre todo, esto representa un buen conflicto. Con frecuencia se les hace difícil ganar más
de lo que ganan sus padres. Es necesario que vayan más allá de esa sensación de no merecimiento
y acepten la abundancia de riqueza monetaria que es su derecho divino.
El trabajo sólo es uno de los muchos canales de la fuente de dinero infinita. El dinero no es el
objetivo del trabajo adecuado para uno. El dinero nos puede llegar de muchas maneras y por muchos
canales. Sea cual fuere la forma en que te llegue, acéptalo con alegría como un regalo del Universo.
Una joven se quejaba de que sus parientes políticos le compraban todo tipo de cosas bonitas a su
bebé mientras ella no podía permitirse comprarle nada. Le recordé que el Universo deseaba que ese
bebé estuviera bien provisto de todo lo bueno y utilizaba a sus parientes políticos como canal para
proporcionárselo. Ella podía entonces estar agradecida y apreciar la forma en que el Universo proveía
para su hijo.
Relaciones en el trabajo
Nuestras relaciones de trabajo son similares a las que tenemos con nuestra familia. Pueden ser
sanas o no funcionar bien. —¿Cómo puedo tratar con las personas en un ambiente de trabajo
continuamente negativo —me preguntó una mujer—, yo que normalmente soy una persona positiva?
En primer lugar me pareció muy interesante que siendo, como decía, una persona positiva, pudiera
encontrarse en un ambiente donde todo era negativo. ¿Por qué atraía a personas negativas?, me
pregunté. ¿Habría tal vez en su interior alguna negatividad que ella no admitía?
Le sugerí que comenzara a creer para sí misma que trabajaba en un lugar agradable y lleno de
paz, donde todas las personas se apreciaban entre ellas y apreciaban el mundo en general, donde
había respeto de todos hacia todos. En lugar de quejarse de que fulano quería salirse siempre con la
suya, podía afirmar que siempre trabajaba en el lugar ideal.
Adoptando esta filosofía, o bien podía contribuir a que los demás mostraran sus mejores
cualidades respondiendo así a sus cambios interiores, o bien encontraría otro trabajo donde se darían
las condiciones que ella deseaba.

     

Un hombre me contó una vez que al principio desplegaba en su trabajo toda una serie de cualidades,
entre ellas la intuición, y que le iba maravillosamente bien, sobre ruedas. Era preciso, abierto y se
sentía satisfecho. De pronto comenzó a cometer errores cada día. Le pregunté de qué tenía miedo.
¿Sería tal vez algún antiguo temor de la infancia que estaba aflorando? ¿Había alguien en el trabajo
con quien estaba fastidiado, o tal vez buscaba vengarse de alguien? ¿Le recordaba esa persona a su
madre o a su padre? ¿Le había sucedido esto en otros trabajos? A mí me parecía que estaba
creando un cierto caos en su trabajo debido a alguna vieja creencia. Él reconoció que se trataba de la
costumbre que tenía su familia de ridiculizarlo cada vez que cometía un error. Le sugerí que
perdonara a su familia y afirmara que ahora tenía unas relaciones maravillosas y armoniosas en el
trabajo, que allí todos le respetaban y valoraban lo que hacía.
Cuando pienses en tus compañeros de trabajo no digas: «Son tan negativos...». Todo el mundo
tiene todas las cualidades en su interior, de modo que responde a esas buenas cualidades y no
alteres su tranquilidad. Cuando te centres en sus cualidades, éstas emergerán a la superficie. Si los
demás no paran de decir cosas negativas, no prestes atención. Eres tú quien necesita cambiar tu
conciencia. Ellos reflejan algo negativo que hay dentro de ti, de modo que cuando tu conciencia
cambie verdaderamente, la gente negativa no se te acercará tanto. Aun cuando te sientas frustrado,
afirma lo que deseas tener en tu lugar de trabajo. Después acéptalo con alegría y agradécelo.
Una mujer tuvo la oportunidad de hacer lo que le gustaba en su trabajo y de crecer con la
experiencia. Empero, solía caer enferma muy a menudo, y así se saboteaba a sí misma. Recordó que
de pequeña se pasaba la vida enferma, porque ésta era su manera de obtener amor y afecto. De
modo que ya adulta vivía recreando el hábito de enfermar.
Lo que necesitaba aprender era cómo obtener amor y afecto de forma más positiva. Cuando algo
iba mal en el trabajo, inmediatamente volvía a ser la niña de cinco años. Cuando comenzó a cuidar
de su niña interior, aprendió también a sentirse segura y aceptar su propio poder.

La competitividad y la comparación son dos importantes obstáculos a nuestra creatividad. Cada uno
de nosotros es un ser único y especial, diferente de todos los demás. Desde el comienzo de los
tiempos jamás ha habido otra persona igual a mí, de modo que ¿para qué compararme y competir?
La comparación nos hace sentir superiores o bien inferiores, lo cual es una expresión de nuestro ego,
de nuestra forma limitada de pensar. Si te comparas para sentirte un poco mejor, con eso das a
entender que otra persona no vale lo suficiente. Tal vez creas que subvalorando a los demás te
elevas, pero lo que en realidad haces es colocarte en posición de que los demás te critiquen. Todos
lo hacemos en mayor o menor grado, y es bueno que podamos superarlo. Iluminarse significa entrar
en nuestro interior y hacer brillar la luz con el fin de disipar la oscuridad que hay allí.
Quisiera decir nuevamente que todo cambia, y lo que una vez fue perfecto para ti puede que ya no
lo sea. Para continuar cambiando y creciendo es preciso que entres en tu interior constantemente,
con el fin de escuchar lo que es correcto para ti en este lugar y en este momento.
Otra forma de hacer negocios
Desde hace varios años tengo mi propia empresa editorial. Mi divisa es que abramos la
correspondencia, contestemos el teléfono y hagamos lo que tenemos delante, y siempre hay
muchísimo que hacer. Hemos ido haciendo esto cada día, y mientras tanto la empresa ha ido
creciendo hasta llegar a bastante más de veinte empleados.
Organizamos la empresa basándonos en principios espirituales, y hacemos afirmaciones positivas
para la mente al comenzar y al terminar las reuniones. Nos damos cuenta de que muchas otras
empresas trabajan en base a la competitividad, con frecuencia censurando a otras, y no deseamos
enviarle a nadie esa energía negativa, sabedores de que se nos devolvería duplicada.
Decidimos que si queríamos vivir esta filosofía, no podíamos actuar siguiendo los antiguos
conceptos de hacer negocios. Cuando surge algún problema, dedicamos un cierto tiempo a afirmar lo
que deseamos que cambie.
Disponemos de una habitación «a prueba de gritos», donde todos podemos desahogarnos sin que
se nos escuche ni se nos juzgue, y donde también podemos meditar o relajarnos (tenemos allí
muchas cintas grabadas para escuchar). Esta habitación se ha convertido en un refugio en momentos
de dificultad.
Recuerdo una época en que tuvimos muchos problemas con nuestros ordenadores. Día que
pasaba, día que se estropeaba algo. Como yo creo que las máquinas reflejan nuestra conciencia,
comprendí que muchos de nosotros estábamos enviando energía negativa a los ordenadores y que
en realidad «esperábamos» que se estropease algo. Hice programar una afirmación para el
ordenador: «Buenos días, ¿cómo te encuentras hoy? Yo trabajo muy bien cuando me aman. Te
amo». Por la mañana, al conectar cada uno su ordenador aparecía el mensaje. Es asombroso cómo
ya no volvimos a tener problemas con los ordenadores.
Muchas veces consideramos «desastres» algunas cosas que suceden, sobre todo en el trabajo.
Pero sería mucho mejor que nos las tomáramos sencillamente por lo que son: experiencias de vida
que siempre nos enseñan algo. Yo sé que nunca he tenido un «desastre» que no haya resultado al
final una buena enseñanza, que muchas veces ha significado para mí pasar a un nivel de vida mucho
mejor.

Por ejemplo, mi empresa, Hay House, no iba muy bien hace un tiempo. Como suele suceder en
toda empresa, nuestras ventas sufrían altibajos, y por lo visto estaban bajas y se iban a mantener así
al menos por el momento. Sin embargo, nosotros no nos ajustamos a esa realidad, y mes tras mes
continuamos gastando más de lo que entraba. Cualquier persona que haya tenido una empresa sabe
que no es ésa la manera de hacer las cosas. Finalmente daba la impresión de que perdería mi
negocio si no adoptaba «medidas drásticas».
Entre esas «medidas drásticas» estaba el despido de más de la mitad de mi personal. Ya te
puedes imaginar lo difícil que me resultaba hacer eso. Recuerdo muy bien el momento en que entré
en la sala de conferencias donde estaban todos reunidos, para dar la noticia. Me eché a llorar, pero
sabía que tenía que hacerlo. Aunque era muy duro para todos nosotros, yo confiaba en que mis
queridos empleados encontrarían muy pronto un trabajo mejor. Y prácticamente todos ellos lo han
encontrado. Incluso algunos han iniciado su propia empresa y con mucho éxito. Durante los malos
momentos, no dejé de afirmar que esta experiencia redundaría en el mayor bien para todas las
personas implicadas.
Todo el mundo, por supuesto, supuso lo peor. Se corrió el rumor de que Hay House estaba en
quiebra, no sólo entre las personas conocidas sino por todo el país. Nuestro personal de ventas
estaba maravillado de que tanta gente del mundo de los negocios supiera siquiera de la existencia de
nuestra empresa, no digamos de nuestros apuros económicos. Tengo que confesar que nos
alegramos mucho de poder demostrar que todos esos pronósticos estaban equivocados. Nos
apretamos muchísimo el cinturón y no fuimos a la bancarrota. Con el reducido personal que quedó, y
cada uno decidido a sacar esto adelante, pasamos muy bien el bache, pero lo más importante es que
hemos aprendido muchísimo.
A Hay House le está yendo mejor que nunca actualmente. Mis empleados disfrutan con su trabajo
y yo disfruto por tenerlos a ellos. Aun cuando todos estamos trabajando mucho más, lo interesante es
que nadie considera que tenga demasiado trabajo. Publicamos más libros que nunca y atraemos más
prosperidad en todos los aspeaos de nuestra vida.
Creo que al final todo resulta para mejor, pero a veces cuesta verlo cuando se está pasando por
una mala experiencia. Piensa en alguna experiencia negativa que hayas tenido en tu trabajo o en tu
pasado en general. Tal vez te despidieron o quizá tu pareja te abandonó. Ahora considéralo en
perspectiva y echa una mirada al cuadro general. ¿No te han sucedido muchas cosas buenas como
consecuencia de esa experiencia? Muchas veces he escuchado decir: «Sí, fue algo horrible lo que
me sucedió, pero si no hubiera sido por eso, jamás habría conocido a..., o comenzado a trabajar por
mi cuenta, o reconocido que tenía una adicción, o aprendido a amarme a mí mismo».
Al confiar en que la Inteligencia Divina nos hará experimentar la vida de las formas que más nos
convengan, nos damos el poder de disfrutar verdaderamente de lo que la vida nos ofrece: de lo
bueno, y de lo supuestamente malo. Haz la prueba de aplicar esto a tus experiencias laborales y fíjate
en los cambios que se operan.

Los empresarios y las personas del mundo de los negocios pueden comenzar a actuar como
expresión de la Inteligencia Divina. Es importante mantener abiertas las líneas de comunicación con
los empleados y que éstos puedan expresar sin temor sus opiniones acerca de su trabajo. Procurad
que las oficinas sean un lugar limpio y ordenado para trabajar. Lo vuelvo a repetir, el desorden de una
oficina refleja el estado mental de las personas que en ella trabajan. ¿Cómo puede hacerse bien y a
tiempo una tarea mental o intelectual en medio del desorden físico? Podríais adoptar una afirmación
de objetivo que refleje la filosofía que queréis para vuestra empresa. La nuestra, en Hay House, es:
«Crear un mundo seguro para amarnos mutuamente». Cuando se permite actuar a la Inteligencia
Divina en todos los aspeaos del negocio, todo contribuye al objetivo y conforme a un plan divino.
Inesperadamente se presentan las más maravillosas oportunidades.
Veo cómo muchas empresas comienzan a cambiar. Llegará el momento en que las empresas no
podrán sobrevivir si continúan funcionando al viejo estilo de competición y conflicto. Algún día todos
sabremos que hay en abundancia para todos y nos desearemos mutuamente la prosperidad. Las
empresas pueden comenzar a cambiar sus prioridades, a convertirse en un gran espacio donde sus
empleados puedan expresarse, y a hacer que sus productos y servicios beneficien al planeta en
general.
Las personas necesitan obtener de su trabajo algo más que un talón de pago. Necesitan aportar
su contribución al mundo y sentirse realizadas.

En el futuro, la capacidad para hacer el bien de forma
amplia y universal se superpondrá al materialismo.

 

 

 
 
 
 
 

 

     
         
         
       
       
       

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