Llama Violeta

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¿Qué páginas ven otros?

 

Mediumnidad, espiritismo o canalizaciones telepáticas.

 Como nos comunicamos con los espíritus en el mas allá, como nos han llegado las mas altas verdades en la historia.

Libros, artículos, médiums y mucho mas.

 

Por Richard Simonetti para leer en capítulos

 

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Próximamente en esta sección la gran obra del maestro Alan Kardec

 

 

El libro de los Espiritus.pdf

El Evangelio según el espiritismo.pdf

El libro de los Mediums.pdf

Es evidente que la mediumnidad ha sido desde siempre una de las mejores formas en que el ser humano a accedido a los conceptos espirituales, a través de profetas, Mesías, santos, etc.

Como esta práctica está lejos de ser algo perfecto, los conceptos que han llegado por este medio, a menudo han sido difusos, dudosos, incontrastables, cuestionables, entre otras cosas.

No obstante en los últimos tiempos y sobre todo luego de la aparición de Alan Kardec, la cantidad de médiums y de mensajes comienza a ser más profusa y la técnica comienza a ser sistematizada hasta llegar al punto en que se pueden realizar estas prácticas con cierta seguridad y previsibilidad respecto de los objetivos que se pudieran plantear.

Aquí plantearemos un espacio para la difusión de estas prácticas, con el ánimo de desmitificar las mismas y darle mayor verosimilitud a los mensajes que solemos encontrar y que se han obtenido mediante estos medios.

Adelante estimado lector y usuario de esta página, estas invitado recorrerlas  a fin de ver si hay algo de realidad en ellas o son puras charlatanerías como muchos afirman.

Son muchas las personas que poseen mediumnidad. Buena parte de ellas tienen miedo, pues no saben qué les puede pasar, para qué existe esa facultad,     con  qué fin son molestados por ese problema, pues las gentes los toma por brujos o locos cuando se atreven a hablar lo que perciben, escuchan, ven o sienten.
Por otro lado, hay aquellos que, al percibir que la poseen, se creen unos iluminados y pasan a explotar a las gentes que sufren y son crédulos, estando dispuestos a  pagar para liberarse de sus dolores.
 
 Esos son llamados o se autodenominan espiritistas, cuando en realidad ni conocen a la Doctrina Espírita, pues, si la conocieran, sabrían que se están engañando a si mismos además de engañar a otras personas. Los Espíritus superiores no se prestan a adivinanzas, a atender las personas a tanto por sesión o la voluntad y cosas de esa naturaleza. Los que concurren a ese tipo de actividad son Espíritus poco evolucionados que, la mayor parte de las veces, no tienen condiciones de auxiliar a nadie, ni a si mismos pues están necesitados de esclarecimientos y orientaciones a propósito de su evolución espiritual y de la necesidad de cambiar los malos hábitos a fines de progresar. La mediumnidad ha existido desde siempre.
Los libros más antiguos de la Humanidad registran hechos relacionados con esa facultad.

La Biblia ya trata de los charlatanes que explotan la ignorancia del pueblo, pero deja claro la importancia de la comunicación con los Espíritus de forma desinteresada con el propósito de hacer el bien (Números, 11:26-29).

El Nuevo Testamento presenta al Cristo en diversos momentos hablando a los Espíritus como en el caso de la transfiguración en el Tabor. Los Hechos de los Apóstoles, que son los continuadores de la divulgación de la Buena Nueva, registran muchas referencias a curaciones y expulsiones de Espíritus inferiores que molestan a las personas, hechas por la mediumnidad de los discípulos de Jesús.

Pablo de Tarso, en su segunda epístola a los Corintios, habla de la diversidad de dones, que son distintas formas de comunicación con los Espíritus a través de la mediumnidad.

No siendo cosa nueva, ¿por qué las personas tienen tanto miedo de la mediumnidad? El miedo es fruto de la falta de conocimiento acerca del tema y de la importancia que generalmente se da a la opinión de los demás.

Es natural que la opinión de la mayoría no sea favorable a la mediumnidad, pues la religión, desde hace siglos, afirma que ella es cosa del demonio o de brujería. Muchas personas fueron quemadas vivas en la edad media por poseer mediumnidades. Juana de Arco fue llevada a la hoguera porque hablaba con los Espíritus y de ellos recibía instrucciones y orientaciones. Más tarde fue considerada santa, porque se reconoció que ella había prestado inmensurable servicio a Francia orientada por los llamados santos de la Iglesia, que son, en verdad, Espíritus superiores que trabajan bajo el comando del Cristo para auxiliar a la Humanidad a avanzar en su camino de progreso.

La falta de conocimiento, sí es un peligro, pues, con la mediumnidad el hombre traba contacto con Espíritus de todas clases. La verdad es que esos Espíritus son los propios hombres sin el cuerpo de carne, o sea, son los mismos, buenos y malos que vivieron entre nosotros y que siguen en el mundo espiritual igual que fueron aquí. Los que ignoraron siempre la realidad espiritual, que no se preocuparon en dominar sus malas inclinaciones y hacer bien hacia los demás, llegan al mundo espiritual como el viajero que no lleva equipaje ni recursos para buscarse un buen sitio donde acomodarse. Se encuentran perdidos y desorientados. Como no tienen merecimiento, los buenos no pueden auxiliarlos, aún que busquen hacerlo siempre. Habrá la necesidad de que ellos cambien sus formas de actuar, que busquen elevar el nivel de sus pensamientos para percibir que a su lado vibran Espíritus superiores que desean verlos salir de esas situaciones de dolor y sufrimiento. Mientras no despiertan, muchas veces se ponen al lado de los que quedaron en la Tierra, familiares, conocidos y a veces hasta desconocidos.

No será por el hecho de ignorar esa realidad que la persona estará liberada de esas influencias. Ellas existen, aunque se desee el contrario, porque la vida sigue en el más allá como ella es aquí donde estamos ahora. Los buenos encuentran su camino y siguen buscando las oportunidades de auxiliar a los demás. Los malos siguen intentando atender a sus necesidades groseras como es la satisfacción de los vicios que llevan para el plan espiritual. Como ya no pueden manipular las cosas materiales, pues son Espíritus, se aproximan de las personas que tienen los mismos vicios o costumbres mal educados para satisfacción de sus necesidades a través de ellas.

Al contrario de lo que se piensa normalmente, el conocimiento de esa realidad puede auxiliar a las personas a saber como evitar las malas influencias y como prepararse para recibir las buenas.

La mediumnidad existe independiente del Espiritismo, pero el Espiritismo puede auxiliar a que las personas encuentren la utilidad de esa facultad y como ahorrarse dolores y sufrimientos. Eso no ocurrirá por magia o milagro. Será fruto del esfuerzo por mejorarse a la luz de las enseñanzas de los Espíritus superiores que presentan la moral de Jesús de forma que pueda ser vivida por las personas sin misterios o falsas prácticas exteriores que no llevan a los cambios necesarios al progreso espiritual.

De esa forma, al estudiar el Espiritismo, aquel que posea cualquier tipo de mediumnidad – que no es privilegio de algunos iluminados, sino que es una facultad común que muchos tienen y no le dan la debida importancia – tendrá la oportunidad de conocer a que viene esa facultad y como actuar para que ella, al revés de ser un problema sea un medio de progreso y adelantamiento espiritual.
 
Artículo de Carlos Roberto Campetti- http://www.espiritismo.cc

La mediumnidad - 1ª Parte

 La mediumnidad, también llamada canalización telepática, es la manifestación característica del espíritu desencarnado (o del thetán, como se denomina al Yo Superior del espíritu que está encarnado),  y no el fruto de sensibilidades o anomalías del sistema nervioso.  Es una facultad que en su percepción psíquica se engrandece en la misma medida en que evoluciona y se moraliza el espíritu del hombre. Su expresión más elevada fue cuando el Maestro Jesús cedió su cuerpo para dar cabida a la Energía Crística.  La mediumnidad es un recurso que faculta el intercambio entre los "vivos" de la tierra y los "muertos" del otro lado, y sirve como puente o ligazón para que Altas Entidades Espirituales como Cristo (actual Logos  Dimensional), Jesús (actual Logos Solar), Johnakan-Ur-el (Juan Zebedeo, el discípulo amado y alma gemela de Jesús), Buddha, Saint Germain, Kahlil Gibrán, Confucio, Sócrates, Allan Kardec, etc., presten con sus oportunos mensajes un valioso Servicio a la humanidad.   Esta aseveración pretende disipar el error muy común de creer que los líderes espirituales, después de abandonar el cuerpo físico, se desentienden totalmente de la suerte de aquellos discípulos o seguidores que guiaron en la tierra.    La mediumnidad es un fenómeno resultante de la hipersensibilidad psíquica que, en el presente, surge entre los hombres, en concomitancia con el fin de la "Era de la Materia" y el umbral de la "Era del Espíritu", etapa en la que los seres humanos se verán impulsados, como un imperativo determinado por la evolución del planeta, hacia el estudio y cultivo de los bienes de la Vida Eterna.   Debe tenerse en cuenta que, aunque muchos movimientos filosóficos o espiritualistas no utilicen la palabra "médium"  (para distinguirlos, quizás, del tan cuestionado espiritismo), sus mediadores no dejan de encuadrarse en la técnica sideral de la manifestación mediúmnica, cuando captan los mensajes directamente de sus maestros o por vía de la intuición, como lo hacía hace dos mil años Jesús, por ejemplo, o más recientemente Ron Hubbard, fundador de Dianética y Cienciología.     En estas circunstancias se encontraba también como médium el reverendo G. Vale Owen, protestante, cuando recibía los mensajes mediúmnicos de su progenitora en la sacristía de su iglesia, y Alice A.  Bailey, que psicografiaba en el ambiente iniciático las orientaciones del Maestro Tibetano.   Eran médiums, asimismo, la fundadora de la Sociedad Teosófica  Helena P. Blavatsky  y también muchos de sus afiliados, como el obispo anglicano Leadbeater y Geoffrey Hodson.   Los profetas eran médiums poderosos (Jonás, Isaías, Jeremías, Ezequiel y muchos otros).   En la esfera católica eran también efectivos médiums Santa Teresita, Antonio de Padua, Don Bosco y Vicente de Paul, por citar solamente algunos.  Más allá, entonces, de cualquier denominación o interpretación dada a este tipo de manifestaciones por las instituciones filosóficas o espiritualistas   ("gracia", "milagro", "don profético", etc.), todas son, en esencia, fenómenos mediúmnicos.      
En el libro de Alice A. Bailey Tratado de los Siete Rayos, editado en 1936, en la página 155 se lee: 
"En las próximas décadas la ciencia penetrará más hondamente en el reino de lo intangible y trabajará  con médiums y aparatos hasta ahora desconocidos.   Se descubrirán los medios que facilitarán el contacto con los que actúan fuera del cuerpo físico, y un grupo de médiums operará como intermediario para un número de científicos que están en el más allá y aquellos que aún tienen cuerpo físico".

Este tiempo profetizado es ahora.

 

La mediumnidad - 2ª Parte

La mediumnidad es la comunicación entre seres humanos y entidades que no pertenecen al plano de existencia físico donde nos desenvolvemos. Existen muchas referencias históricas a este tipo de comunicaciones entre hombres y entidades de los planos espirituales. Todas las grandes religiones milenarias conservan, y así podemos constatarlo en los libros que nos han legado, referencias concretas a este hecho. La Biblia, el libro sagrado de la religión judeo- cristiana, relata un episodio ocurrido más de mil años antes del nacimiento de Jesús. En ese entonces, el rey Saúl hace echar de las tierras de Israel a todos los adivinos y nigromantes, porque la Ley de Moisés prohibía formalmente la evocación de los muertos. Y, sin embargo, el propio Saúl, atemorizado por el poder que estaban desplegando los filisteos, se apresuró a buscar un vidente clandestino, pues quería pedir consejo al profeta Samuel, que acababa de fallecer. Logró encontrar a una vidente, la maga de Endor, dirigiéndose prestamente a la casa de esa mujer. Llevaba vestiduras viejas para no ser reconocido y entró en la vivienda de la vidente, lográndose la comunicación mediúmnica. Fue allí cuando Samuel dijo a Saúl : -¿Por qué me perturbas evocándome?  En los relatos mitológicos, Ulises consultaba al adivino Tiresias (10º canto de la Odisea) y Atossa convocaba al rey Darío (Los Persas, de Esquilo). También se lee en los poemas de Gilgamesh, el héroe asirio, cuando éste se comunica con su amigo Endiku, que había fallecido tiempo atrás. Es para destacar que, en todas las épocas, siempre hubo cristianos pidiendo favores a sus santos, con el convencimiento de que éstos podían escucharlos y atender sus requerimientos. Esto último con el beneplácito de la propia Iglesia Católica que, sin embargo, prohibió más tarde los intentos de comunicación con los espíritus - lo que demuestra que lo consideraba posible - porque decidieron asumir la proscripción de las antiguas legislaciones hebreas. En el Nuevo Testamento se habla de que Dios concede dones espirituales diversos. Entre ellos figura el Don de discernimiento de espíritus (1 Cor, 12, 10), pero las autoridades eclesiásticas decidieron en su momento que ese donde comunicación del que hablaba San Pablo no le había sido concedido a todo el mundo y acordaron preservar a los feligreses de los posibles contactos con espíritus malignos. Lo real, de todas maneras, es que la creencia de que es posible comunicarse con las entidades que habitan el mundo espiritual, es algo admitido desde hace milenios por todas las religiones. Lamentablemente, en Occidente, a causa de la prohibición religiosa y el miedo de ser quemados en la hoguera, la inmensa mayoría de los feligreses se abstuvo de intentar ningún tipo de comunicación con los espíritus… En este tema existe la avidez de la comunicación mediúmnica por la consulta con seres queridos que han desaparecido del plano físico o por averiguar temas futuros mediante la precognición espiritual. Dejan de lado lo más importante: Los mensajes de los Maestros de Luz, que pueden guiar el camino evolutivo del hombre. Es por eso que la segunda parte del libro EL CIELO RESPONDE consta de diálogos con distintas entidades espirituales de Luz que, a través de contactos mediúmnicos, dan diversos mensajes para la orientación de las personas que deseen acceder al camino hacia la Esencia Divina. Lo importante es tomar conciencia que somos espíritus en evolución y que la única manera de elevarnos es dando Amor.

"Aún sigue vigente el postulado hermético: "Conócete a sí mismo y la verdad te hará libre". Mientras el ser humano encarnado no sepa verdaderamente quién es, para qué está aquí, de donde viene y para donde va (¿quién decretó que no es posible saberlo?) será esclavo de sí mismo y fácil presa de las religiones de turno, que se nutren de la ignorancia de sus feligreses.

  Por el Prof. Jorge Raúl Olguín.

Mediumnidad, espiritismo o canalizaciones telepáticas.

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