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YESHUA

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YESHUA – Parte 4

 

por Bradley - De: Brian Murphy – Agosto 23, 2004

 NOTA: El 5 de Septiembre Yeshua sugirió que la gente que disfrutaba de este material debería considerar leerlo en voz alta, individualmente o en grupos, colocándose a si mismos en el centro de su vida, y de abrirse para recibir su propia intuición con respecto a las interpretaciones de su filosofía.

            José, mi padre terrestre, fue un maravilloso carpintero. La mayoría de su considerable habilidad fue utilizada en proyectos de construcción a gran escala. Como resultado, el estaba un poco lisiado debido a numerosos accidentes, y sus manos estaban tan marcadas y ásperas y macizas como una montaña de Judea. Más inesperado entonces, fue un regalo para mi de una delicada arpa que el había construido de fino sauce. Era pequeña y sorprendentemente liviana y equilibrada perfectamente contra mi hombro. Le habían puesto las cuerdas en Jerusalén. Y pronto yo lo estaba tocando bastante naturalmente, sus agradables tonos entibiaban nuestro hogar. José se sentaba en su silla favorita (todos los padres son iguales) y sonreía mientras yo tocaba. María tarareaba suavemente con la canción.

            María. Mi amada madre terrena. María fue una madre intensa y una mujer poderosa. Ella se conformó con su lugar en la sociedad, pero ella no se rindió a ella. Ella ayudó a formar mis visiones políticas. Ella se aseguró de que yo tratara a todas las mujeres con igual respeto. María fue una tigresa en lo salvaje, siempre alerta, siempre defendiendo, siempre un paso delante de aquellos que muy confortablemente la colocarían en una posición debajo de ellos, simplemente por su sexo.

            José y María. Comencé a extrañarlos a ambos cuando comencé la próxima fase de mi vida, a pesar de que María sería parte de mi vida hasta el final.

            Antes de que yo comenzara lo que ha sido llamado mi ministerio, viajé a las tierras remotas del Monte Hermón para emprender un período de meditación y reflexión sobre cómo continuar. De todos mis viajes y educación conocí la tendencia de la gente de dar su poder personal a un líder carismático, para venerar a la persona e ignorar el mensaje. Yo tuve que hacer todo lo que pude para no dejar que esto sucediera. Es una de las razones por las cuales no escribí nada sobre papel, sino solamente en la arena, y nunca mantuve un lugar central de veneración. No quería que quien yo era se convirtiera en el mensaje. No quería que la gente solamente leyera o estudiara mis palabras, y que no pensara por sí misma. Yo quería solamente ofrecer posibilidades y líneas de guía, no reglas y leyes. Lamentablemente, solo tuve éxito parcialmente.

            Yo sabía que necesitaba ayuda, gente en la que pudiera confiar. Y como resultado supe que necesitaría crear alguna clase de estructura, sin crear una iglesia. Encontré hombres que pudieran servir como maestros cuando yo me hubiera ido. Encontré mujeres también, e hice de ellos una iglesia viviente.

            En este tiempo debo hablarles a las mujeres que están leyendo esto. Sé lo que ustedes han sufrido a través de las eras dentro de un mundo desequilibrado hacia la energía masculina. Les prometo, aún si ellos no lo saben, los hombres han sufrido también. Sin embargo, ustedes han sido privadas de sus poderosas voces demasiado a menudo, y esa nunca fue la intención Yo tuve que aprovechar la época en la que me hallaba. Tuve que encontrar ese equilibrio entre la iluminación, mientras no fomentaba excesivamente el resentimiento. Simplemente no hubiera sido posible para mi tener seis mujeres y seis hombres como mis apóstoles, incluso las mujeres del tiempo habrían encontrado algo tan nuevo, inquietante. La libertad de la esclavitud nunca llega suavemente, ni con gracia. Siempre nace de la lucha. Pero también les informo, mis queridas, amadas hermanas, que yo creé una compañía de mujeres quienes viajaron con nosotros a donde quiera que enseñáramos, y a quienes se les proporcionaron los mismos derechos que a cada hombre en mi compañía. También les proporcioné el mismo derecho de enseñar mis palabras y mi ministerios con quien quiera que ellas tuvieran contacto. Y ustedes llegarán a descubrir cuán importantes se volvieron las mujeres para mi misión, especialmente, María Magdalena. Parte de mi esperanza fue comenzar a traer de regreso al equilibrio las energías masculinas y femeninas de este planeta. Nuevamente, en esto yo solamente fui exitoso parcialmente.

            En el Monte Hermón también me di cuenta de que a pesar de que ahora había alcanzado la maestría de la manipulación de las leyes naturales, poderes latentes que todos ustedes poseen, no podría usarlos, por miedo a, otra vez, tener gente venerándome como a un trabajador de milagros, y no reconociéndome como uno de ellos.

            Como ustedes ya saben, en esto tampoco tuve éxito completamente.

            Finalmente, durante mis meditaciones y oraciones y contemplaciones, estuve en comunión con la Fuente de Todo Lo Que Es, preguntándole, tal vez, ustedes lo han hecho en un momento u otro, en donde se termina mi voluntad personal inducida por el ego y la Divina Voluntad comienza? Cómo sé que estoy tomando las decisiones correctas que afectan al Bien más Elevado?

            Amigos, el Gran Arquitecto nunca les pidió que se arrodillaran ante su Presencia con miedo o suplicando, sino solamente para permitir Su Guía para que los asista en su viaje, un viaje que ustedes comienzan con la total bendición del Creador, tal como todos los niños deben dejar el hogar y salir al mundo. El compromiso espiritual no es una forma aprisionamiento más sutil, pidiéndoles devoción ciega. La Fuente desea co crear con ustedes. Pero cómo co crean con el Altísimo? Es como si ustedes estuvieran por aparecer algún día para comenzar un empleo en una nueva corporación, solamente para descubrir que no saben qué hace esa corporación o cómo está organizada. Otra forma de ver esto es que ustedes están perdidos en el medio del bosque, sin saber qué camino tomar para salir de él. Volando bien arriba de ustedes hay un águila, la cual puede ver el mundo alrededor del bosque en todas las direcciones y ve la salida más fácil y rápida. Ustedes pueden tropezar en el bosque tanto tiempo como quieran, o ustedes pueden pedirle dirección al águila. Nada de lo cual les quita su libre albedrío de elegir su propio sendero. Esta es la relación que la Madre/Padre pide: Úsenme. Déjenme ayudar.

            Pero aquí también debo ofrecer una pequeña advertencia. La Fuente, desde su posición sin tiempo, más alta y más ventajosa, siempre sabe lo que es mejor para ustedes, tal como cualquier padre verdaderamente amoroso lo hace. Pero, a menudo, lo que es mejor para ustedes no es lo que el ego espera. Les prometo este día nuevamente, que cada oración que pronuncian, cada requerimiento que ustedes hacen es escuchado y garantizado – pero sólo mientras asista a su Bien más Elevado. Un padre amoroso no le da a un niño el auto para que conduzca sin importar cuánto el niño se lo pida. El padre, primero, le enseña al niño cómo conducir y las responsabilidades de un conductor. Entonces, llega el auto. Que es donde la energía de la fe entra.

            Así que yo también debo confiar, con fe, en que la Voluntad del Padre/Madre será hecha conocida para mi y que me guiará, si yo tan sólo pido con humildad y escucho a mi corazón en contemplación silenciosa. Porque, mis amados, Todo Lo Que Es no les habla a través de la mente, sino, solamente, a través del corazón. Y yo les prometo, queridos científicos, ustedes, maestros de la mente, todos sus grandes descubrimientos, de hecho, crecieron desde su mente, pero nacieron de su corazón.

            Luego de mi tiempo en las montañas, fui a Capernaum, donde seguramente trabajé como carpintero. Mientras estaba allí escuché que mi amigo de la niñez estaba cumpliendo su misión enseñando y bautizando en el río Jordán. El rito del bautismo fue tomado de una práctica esenia de lavar el pasado y recibir las nuevas aguas del renacimiento espiritual. Juan, fue un orador apasionado y ardiente quien dirigió multitudes entusiastas. El enseñó que era tiempo de arrepentirse de los pecados y de prepararse para la llegada del hijo del único, verdadero Dios.

            Una palabra acerca de la palabra “pecado”. La palabra significa “perder la marca”. Nada más. No tiene, en absoluto, nada que ver con el fuego del infierno y con la maldición. Yo simplemente sugiero que, como el arquero, nosotros, a menudo, apuntamos al centro pero erramos el tanto. Simplemente, significa reconocer el hecho y tratar nuevamente. Y, agradecidamente, para todos nosotros, no existe límite de cuántas veces podemos tratar nuevamente. Y, de paso, pregúntenle a cualquier arquero cuál es la mejor manera de embocar el centro del objetivo y él o ella dirán: “Apunten tan sólo un poquito más arriba.”

            Juan, verdaderamente, ha preparado el camino. Ese domingo en enero, con mis hermanos, James y Jude a mi lado, yo supe que era el momento. Viajamos a Jordania. El próximo día nos unimos a una gran multitud a la orilla del río y escuchamos los apasionados requerimientos de Juan de que los ricos comiencen a alimentar a los pobres, que todos los hombres se traten los unos a los otros como hermanos. Entonces, él me vio entre la multitud y se detuvo. Mis hermanos y yo dejamos la multitud y descendimos dentro de las frías aguas y me presenté yo mismo para el bautismo. Juan se congeló con confusión, “Jesús, mi hermano, mi maestro,  eres tu quien debe bautizarme a mi.” La multitud comenzó a murmurar con igual confusión mientras que muchos de ellos supieron quién era yo y habían oído rumores acerca de mi. “Juan, toda la gente es bienvenida al reino de Dios, nadie es mejor que nadie, yo también me rindo a la voluntad del Padre”. Juan instantáneamente comprendió y bautizó a mis dos hermanos, y después a mí mismo.

            Debe uno ser bautizado para encontrar a Dios? No. Era, meramente, un símbolo apropiado para los tiempos, un símbolo de limpieza. Es aún apropiado? Absolutamente, si los ayuda a conectarse con su Naturaleza Divina. Uno no tiene que creer en el bautismo, o ni siquiera en mi. De hecho, no crean en mí. Crean en ustedes mismos. Si, yo soy un niño de Dios. También lo son cada uno de ustedes.

            Las últimas palabras de Juan a la multitud permanecieron conmigo: “Hoy bautizo con agua. Hay uno entre ustedes que bautizará con fuego.”

            ¿Qué quiso decir Juan con eso? Quiso decir que algún día otra limpieza tendría lugar. En la Era de Piscis, el agua era el símbolo apropiado. Cuando habló de fuego, quiso decir fuego espiritual, el símbolo de la Era de Acuario. Esa era es ahora. Ese fuego está dentro de cada uno de ustedes.

            ¿Habrá una Segunda Llegada? Si. ¿Es ahora? Si. ¿Va a arribar una persona, más grande que la vida y va a mostrarles el camino? Si. ¿Quién será esa persona? Cada uno de ustedes. Habrá un despertar dentro de cada uno de sus corazones – aquellos que están abiertos. En algunos de ustedes ya ha comenzado. Llámenlo el Cristo, el cual solamente significa el Espíritu de Dios dentro del Hombre y la Mujer. Llámenlo Naturaleza Buda. Llámenlo Conciencia Krishna o Gran Espíritu. Llámenlo Luz. Llámenlo Amor. Las profecías en este caso aún son correctas. Pero ustedes, mis hermanos y hermanas, son por los que han estado esperando.

 

            Yo sabía que no volvería a ver a Juan nuevamente.

            Después de mi bautismo, regresé a las montañas por otros cuarenta días para contemplar mi próximo curso de acción. Tenía que ser cuidadoso ya que necesitaba tiempo para difundir mi mensaje, y la gente estaba ansiosa esperando por el líder que los liberara. Yo era ese hombre, pero no en la forma que ellos pensaban. Y ya había visto cómo mi decisión de no unirme a los Celotes había causado tales divisiones en mi propia familia y comunidad. No, tenía que comenzar en pequeño, y tomar un paso a la vez, confiando que el mensaje en sí mismo fuera todo el poder que necesitaría para alcanzar a la gente. Juan fue el grito de cambio. Yo sería el murmullo de paz.

            También fui puesto a prueba durante esos cuarenta días, tal como todos ustedes son puestos a prueba en sus propias formas. Pero no fui tentado por “Satán” en la forma de leones o serpientes o fuegos consumidores. Fui tentado por mi propio ego humano el cual me reveló el futuro, un futuro devastado por la guerra y las enfermedades, el planeta ennegrecido por el fuego nuclear. Y escuché las palabras quemando en mis oídos> “Tu misión falló. Nadie escuchó. A nadie le importó. Fue todo para nada. Tu muerte no tuvo significado.” Y después se me mostró como podría haber impactado directamente en el mundo recibiendo el título de Mesías. Gobernando las tierras, usando mis poderes para manifestar el cielo en la Tierra. La tentación fue grande, y mi corazón dolió por la vision final de la paz en la Tierra. Luché con mi mente, mi corazón y con mi ego. Qué sendero tomar? Podía yo saber qué era lo mejor? La voluntad de quién estaba yo escuchando, la de la Madre/Padre o la mía? No. Yo continuaría confiando de la forma que me era mostrada cada día. Yo podía continuar confiando en esa tranquila, pequeña voz en mi corazón. Podía no construir templos. Podía sembrar semillas. Podría permitirle a la gente su libre albedrío de experimentar los resultados de sus elecciones. Y si las elecciones resultaban en que la Tierra era un bollo de ceniza ardiendo en el espacio, entonces esa elección era honrada. “Váyanse detrás de mis espaldas”, le dije a los demonios de mi ego. “Estoy en el negocio del Padre.”

            Y mi primer orden de negocio sería darle la bienvenida a los primeros de aquellos que me seguirían, aún si ellos no supieran en ese momento que estábamos destinados a conocernos.

            Más que ir en detalle de cómo aquellos doce hombres, quienes se convertirían en mis apóstoles, se reunieron, permítanme tocar brevemente por qué los acepté en mi compañía. Cada uno ofrecía un vistazo dentro del carácter de la naturaleza humana. Yo necesitaba a esos individuos, no sólo para unirnos como uno, sino para ponernos de acuerdo con las diferencias entre ellos mismos, las mismas diferencias que separan a toda la gente. Nuestra compañía sería su aula en la naturaleza humana, sus fortalezas y debilidades. Ellos pelearían los unos con los otros. Ellos aprenderían a perdonar. Ellos jugarían juntos. Ellos se cuestionarían los unos a los otros. Ellos se irían con disgusto y regresarían con arrepentimiento. Y finalmente ellos dejarían la compañía como mejores hombres.

            Andrés fue el primero en unirse. El era un organizador y administrador hábil. Yo lo necesité para construir nuestra compañía. Simón, a quien yo llamé Pedro, era impulsivo y dramático y un optimista. Nataniel era un filósofo, confiable y exhibía una gran sentido del humor. James Zebedee era a menudo indignante, con temperamento, pero también con el corazón de un diplomático. Matías fue un publicano – un recaudador de impuestos – una profesión la cual era muy desdeñada por la gente, y por más que unos pocos de nuestra compañía. El estaba a cargo de las finanzas, incluso los apóstoles necesitaban alimento y refugio. Juan Zebedee era confiable, corajudo y devoto, pero también poseía un fuerte ego. Simon Zealotes era un Celote y una inspiración para otros. Felipe tenía una mente curiosa y práctica por naturaleza. Tomás era el “dubitativo Tomás” que todos llegaron a conocer en sus propias vidas. James y Judas Alpheus eran gemelos idénticos  y uno podría describirlos como...promedio. No los describiría de esta manera; para mi ellos eran puros ejemplos de ser “como niños para ganarse el reino del cielo”. Ellos me dieron gran alegría y eran instrumentales en traer a la gente “promedio” a la enseñanza. Judas Escariote también era un comprometido Celote, sentencioso y altamente crítico de sí mismo y de otros, quien escondía una profunda falta de auto estima.

            ¿Por qué permitiría yo a un “elemento peligroso” tal como Judas en la compañía?  Porque todos eran bienvenidos entre nosotros. Ninguno era perfecto. Todos eran imperfectos. Todos eran valiosos. El Creador no juega a lo seguro con Sus Hijos. Tampoco yo.

            María Magdalena de Betania. Hermana de Lázaro y Marta. Cuando la conocí por primera vez en la casa de Lázaro, yo podía ver el fuego en sus ojos. Mientras Marta atendía sus responsabilidades de una anfitriona , María rápidamente se sentó a mi lado e intentó escuchar mis palabras. Ella hizo preguntas directas. Ella era una maestra nata. Cuán feliz me hace que María, finalmente, reciba su crédito por la invalorable parte que jugó en mi misión. Cómo me entristeció, todos estos años, que algunos pensaran que ella era una prostituta. Yo no desterré a los siete demonios de María.Yo la sané de una afección común. En esos tiempos las enfermedades eran, a menudo, referidas como demonios. María fue mi mano derecha. Ella fue tan apóstol como cualquiera de mi compañía. Y no, no nos casamos por razones que yo ya he descripto, pero nos amábamos. Ella no se sentó a mis pies pero estuvo parada a mi lado. Ella fue una poderosa maestra de mi mensaje. Era fue una  protectora de mi misión. Fue hacia el destrozado corazón de María que yo eché mi última mirada desde la cruz. Y fue hacia el puro corazón de María solamente a quien yo primero me mostré después de mi resurrección.

            María, mi amada. Gracias.

La Boda en Cana

            La hija de una prominente familia se estaba casando y yo mismo, miembros de mi familia y mis apóstoles estábamos todos invitados. Por ahora, la palabra había salido de mi enseñanza y rumores de milagros los cuales, hasta ese punto, no habían aún ocurrido. Lamentablemente, aparecieron muchos más de los que estaban invitados para verme a mi más que para celebrar la boda. Llegó un punto en el que mi madre terrena, María, descubrió que los anfitriones se estaban quedando sin vino, María, ahora convencida de mis poderes, vino a mi para resolver el problema. Como todos los humanos divinos tales como ustedes mismos, yo también estaba sujeto al stress y mucho había sido puesto sobre mi ese día, y cuando me enfrenté para practicar el ‘milagro’, chasquee mis dedos a María, “Qué tengo que ver yo con esto?” Inmediatamente, me arrepentí. Vi la mirada de shock y dolor de su rostro, con condolencia profunda, silenciosamente, deseé que el problema se solucionara. Y así fue. El agua se convirtió en vino, Y yo tan sorprendido como cualquiera porque yo solamente pensé en la solución, y así se hizo. Mis poderes se volvieron más refinados de lo que nunca me había dado cuenta. Un amoroso, compasivo pensamiento solamente tenía que entrar en mi corazón, y ‘sería manifestado’ – si no contaba la Voluntad de Dios, a la cual yo había jurado servir. Yo tenía que ser cuidadoso en mi forma de pensar.

            Yo no había intentado utilizar mis poderes, los cuales me hubieran apartado de aquellos que estaba tratando de alcanzar. Pero había sucedido. Fue hecho. Y la palabra sobre lo ocurrido se esparció. Yo continué confiando que una mayor conciencia me guiaría en estas cuestiones. Y que habría ocasiones en las que trabajaría con las leyes naturales, si la demostración sirviera para un propósito mayor.

            ¿Pero cómo ocurren los “milagros”? Ninguna ley natural es violada. Todo existe ya en la Mente de Dios. La Fuente no está sorprendida – nunca. No existe nada fuera del Creador. Nada. El Universo no es diferente a sus hologramas. Cada pieza del holograma posee el cuadro entero. Toda la información existe. Todo lo que sucede en la producción de “milagros” es ‘hacer surgir’ lo que ya existe desde el Anteproyecto Divino. El agua no se convierte en vino. El vino se ‘hace surgir’ y reemplaza el agua. En el caso de caminar sobre el agua, el método más simple es utilizar la energía duplicada del cuerpo para que esté en dos o tres lugares al mismo tiempo. ¿Ciencia ficción una vez más? No, mis amigos, ustedes hacen exactamente esto cada noche cuando duermen. Tal como un pensamiento – un cuadro – un mundo – puede instantáneamente venir a la vida en vuestra imaginación, así es en los reinos más elevados donde la materia es bastante menos densa. Lo que ustedes piensan, instantáneamente se manifiesta.

            Es una de las rezones por las que esta escuela llamada Tierra está tan alejada de las otras partes habitadas del Universo: Ustedes tienen, aún, que aprender a cómo controlar sus pensamientos. Ahí afuera, ellos crearían un enorme caos. Sean agradecidos de que su mundo es tan denso de que cada pensamiento oscuro que ustedes piensan no sale a la vida.

            Mi primer discurso público sucedió en un templo en Capernaum, la sala llena desbordó luego del las noticias del evento de la boda. A medida que miraba sus rostros curiosos y expectantes, supe que ellos estaban esperándome para proclamar mi liderazgo en una revuelta político/militar contra Roma.

            “Hermanos y hermanas, he llegado a proclamar el reino de Dios aquí en la Tierra. Este reino abrazará a todos, judíos y gentiles, ricos y pobres, hombres libres y esclavos, porque el Padre de todos nosotros no hace distinción entre las personas. ¿Cómo se gana uno la entrada a este reino? No por el juramento o por el edicto de los reyes. Este reino del cielo está aquí, ahora, meramente esperando vuestro deseo de entrar. Meramente expresen su fe, su amor por ustedes mismos y por vuestro hermano, y por Dios. Crean con fe infantil que el Padre los ama, y que ustedes están en el reino. ”

            Ellos me miraron, desconcertados. ¿Qué acababa de decir? ¿Qué quiso él decir? ¿El reino de Dios está aquí y ahora? No lo veo. ¿Tan sólo amen y estarán ahí? He amado a mis hijos y a mi esposa y a mi país y aún estoy encadenado. El cambio no viene desde la mano abierta sino desde el puño cerrado.

            No esperaba menos. Estaba ofreciendo una forma de pensar y de vivir que nunca había sido experimentada antes. Tomaría tiempo, tal vez, más del que yo tenía. Pero uno sólo puede sembrar semillas. Uno puede solamente tener fe en ese águila alta, arriba en el bosque.

            ¿Qué es la fe, exactamente? No es sólo una idea, es también una energía, tal como cualquier otra cosa, con su propia atracción magnética. “Actúen como si tuvieran fe y la fe les será dada.” Es una confianza. La fe es igual al acto de dar para recibir. Crean en algo, no importa cuán increíble parezca, y lo atraen más cerca de ustedes. Crean que ustedes tienen fe y ustedes tendrán fe. La fe es un acto de rendición a un conocimiento más elevado, y en esa rendición, ustedes son acarreados sin esfuerzo en un río de amor y sabiduría, llevándolos a sus sueños más magníficos.

            Fue después de este discurso público que envié a los apóstoles por sí mismos en su primera misión. Les advertí que no predicaran sino que sólo ofrecieran guía. Les dije que no estábamos en contra de nadie, incluida Roma, pero para todos, y para nosotros mismos nosotros no éramos parte de ningún movimiento político. Hablen desde sus corazones, les ofrecí, y ellos hablaron bien. Y entonces también pedí de ellos un acto de fe: Cuando partan, solamente lleven las ropas en sus espaldas. No lleven alimento, ni agua, ni dinero. Confíen en la amorosa Guía que comprende que ustedes viven en un mundo material y que ustedes deben tener alimento, ropa y refugio. Confíen en que eso les será dado, tal como le es dado a los pájaros del aire y a los lirios de los campos. Por qué un amoroso Dios no los cuidaría a ustedes, Sus hijos?

            Tener la fe de una semilla de mostaza no significa tener una fe pequeña, significa tener una fe absoluta, la fe que la bellota tiene de que se convertirá en un roble, a pesar de que eso no parece posible. Es la fe en que el río los lleve y no nadar en contra de la corriente. Les prometo, serán cuidados, pero esa protección no aparecerá en la forma en que al ego humano le gustaría. Ustedes podrían recibir un considerable yate para capear el temporal. Podrían recibir un resistente bote a remo. Y un bote a remo para una persona que se está ahogando se parece bastante al Queen Mary. Ambos los llevarían seguros a destino. Los juicios de valor no son de la nave, son nuestros.

            Antes de que enviara a los apóstoles en su primera misión, los reuní y les di mi bendición: “Benditos son aquellos pobres en cosas mundanas porque la abundancia del Reino les pertenece. Benditos son aquellos que tienen hambre y sed de rectitud, porque ellos serán llenados. Benditos son los dóciles, porque ellos heredarán la tierra. Benditos son los puros de corazón, porque ellos son uno con Dios. Benditos son aquellos que sufren, ellos serán confortados. Benditos son aquellos que lloran, ellos se regocijarán. Benditos son los misericordiosos, ellos recibirán gracia. Benditos son los hacedores de la paz, ellos serán llamados lo hijos de Dios. Benditos sean aquellos que son perseguidos por su rectitud, de ellos es el reino del cielo.”

            Y entonces: “No combatan el fuego con fuego, hagan ojo por ojo. Si tu vecino te golpea la mejilla, ofrézcanle al vecino la otra. Reciban injusticia antes que ser su fuente. Sean amables y misericordiosos con aquellos que están angustiados y en miseria. Amen a sus enemigos. No juzguen si no quieren ser juzgados. Sin embargo, también les advierto que esperen escuchar a falsos profetas que vendrán a ustedes vestidos de corderos, escondiendo lobos dentro de ellos. Por sus frutos los conocerán. El Padre en el cielo hace brillar el sol tanto en lo maligno como en lo bueno; y envía lluvia sobre los justos y los injustos. Ustedes son los hijos de Dios ”

            Esa primer misión fue un gran éxito.

Traducción: Paola Damnotti

Anita Manasse – estrellam@sion.com

Por Bradley - enlakeach@yahoo.com

Descargado del Boletín del Círculo Carmesí

23 de agosto de 2004

 

 
 
 
 
 
 
         
         
       
       
       

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