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LAS NUEVAS

 REVELACIONES

 

Capitulo 27

 

 Neale Donald Walsch  

 

Capitulo 27

Dios, lo haces sonar tan fácil. Pero no es tan fácil.

        El más efectivo de sus maestros terrenales lo ha demostrado.

 
   

        Aquí vamos otra vez. ¿Crees que podemos ser como ellos?

        ¡Ellos les han prometido que pueden! ¿No fue ésta la gran promesa?

Muchos maestros espirituales han compartido con ustedes el secreto de decidir quiénes son realmente y serlo, es el medio más rápido de afectar y crear su yo interno en su mundo exterior. Ésta no es una enseñanza nueva.

        Sin embargo, lo que puede ser nuevo es su decisión de tratar de hacerla.

        Yo he tratado. Toda la raza humana lo ha intentado. ¿Crees que ésta es la primera vez que

escuchamos esto? ¿Crees que no hemos tratado?

        Observo que muchos humanos tienen un miedo mortal de tratar. Digo, realmente tratar. Para

reclamar soberanía sobre sus propias vidas, para creer que Dios les ha dado ese poder y mucho menos

esa autoridad.

        Observo que muchos humanos tienen miedo de creer que la sabiduría de la Divinidad está en su

interior.

        Observo que muchos humanos en realidad se sentirían culpables de crear una Nueva

Espiritualidad basada en tener conversaciones reales con Dios, forjando una genuina amistad con Dios y

creando una experiencia de comunión con Dios.

        Observo que el temor y la culpa son los mayores enemigos de los humanos.

        ¿De qué es de lo que tenemos tanto miedo?

        Pues, ¡de Mí, por supuesto! Les asusta la muerte, eso está claro, pero la razón por la que le tienen miedo a la muerte es Por lo que les han dicho sobre la Vida y sobre Dios.

        La mayoría de los humanos tienen tanto miedo de morir que viven con miedo. Así que someten sus vidas a quienes no tienen miedo de morir. A los terroristas suicidas y a las naciones que tienen los ejércitos más grandes y más bombas.

        Sin embargo, no pueden seguir así. Su mundo no se puede sustentar con miedo como el principio a seguir. Este principio debe ser el amor.

        Pero, ¿cómo podemos creer en el amor y no tener miedo a morir? Nos han enseñado a creer en un Dios que nos ama de maneras no muy amorosas, que nos deja morir y que nos castiga después de la muerte.

        Eso es porque, si desean vivir en paz y en armonía, deben cambiar su mundo en el nivel de sus creencias. Una persona a la vez. Empezando por ti.

        Y ahora yo les he dado algunas nuevas herramientas. Aquí, en esta conversación, les he mostrado algunos nuevos pasos que los alejan del temor hacia el amor. Aquí están algunas nuevas revelaciones que les pueden ayudar a encontrar su camino.

        Éstas son grandes afirmaciones filosóficas y teológicas. Conllevan implicaciones monumentales para toda la humanidad.

        Y ahora quiero darte la última de estas revelaciones. Considérala con cuidado. Mira profundamente dentro de su mensaje más amplio.

        Esta es la Novena Nueva Revelación:

        No puedes morir, y nunca serás condenado al castigo eterno.

        Dios mío, si eso fuera cierto ¡cambiaría todo!         Es cierto, y cambiará todo en el momento en que decidas vivirla como tu verdad personal.

        La mayoría de las religiones de su mundo han enseñado las primeras tres palabras de esta verdad, sin embargo, lo que te han dicho después de esas tres palabras ha vuelto esta verdad en una pesadilla. .

        Les han dicho que su alma nunca muere, pero también les han dicho que su alma podría pasar la eternidad en el infierno. Y su descripción de lo que podría ocasionar que pasaras la eternidad en el infierno -así como lo que podría ocasionar que la pasaras en el Cielo- ha creado un infierno en la Tierra. Pues algunas religiones les han enseñado que matar a otros por las “razones correctas” los mandará derechito al cielo, mientras que otra les han enseñado que creer en Dios, pero hacerlo de la “manera incorrecta': los mandará derechito al infierno.

        Bueno, si eso no hace que la cabeza te dé vueltas, nada lo hará.

        Yo declaro ante ti ahora que estas enseñanzas son total y completamente inexactas.

        Fueron traídas a su mundo no por Dios, sino por seres humanos. Los seres humanos asumieron que Dios debe ser iracundo, vengativo y castigador.

        Los seres humanos imaginaron que Dios debe ser mezquino, quisquilloso, exigente e individualista porque los humanos son mezquinos, quisquillosos, exigentes e individualistas.

        Los seres humanos pensaron que Dios diseñó la vida eterna basado en un sistema de recompensas y castigos porque ellos diseñaron la vida en la Tierra basados en un sistema de recompensas y castigos.

        Recompensa y castigo, como ya lo señalé, son convencionalismos sociales humanos, que no tienen nada que ver con la divinidad. No son una noción divina en lo absoluto, sino un invento humano que reemplaza la noción divina de amor incondicional.

        La recompensa y el castigo son un intento humano de expresar el Principio de Vida de Adaptabilidad. Los humanos han creado “premios” y “castigos” para obligarse a sí mismos a adaptar sus conductas a lo que imaginan que Dios quiere. Pero este convencionalismo social está distorsionado por las falacias que los humanos tienen acerca de Dios y la Vida -y así, algunos humanos exhiben conductas que ningún Dios podría querer nunca.

        Hay millones de personas que no lo hacen, por supuesto. Personas que son bellas en el fondo de su alma y que extienden y comparten la belleza a donde quiera que vayan.

        Éstas son personas que sólo enseñan amor, y personas que curan por su pura bondad. Todos conocen a esta clase de personas. Es muy posible que tú seas una de ellas. Estoy absolutamente seguro que estás buscando ser una de ellas, o ni siquiera estarías comprometiéndote en la clase de trabajo de crecimiento espiritual y personal que podría llevarte a esta clase de conversación con Dios.

        Así que la humanidad te da las gracias. En ti descansa la esperanza de la humanidad. En ti reside la más alta visión de la humanidad.

        Es una visión que vuela más allá de las limitadas creencias humanas en cosas que no son ciertas.

        Hay quienes ven el mundo como está y preguntan ¿por qué? Y hay quienes sueñan en cosas que nunca fueron y preguntan ¿por qué no?

        A quienes sueñan el sueño de los ángeles, Yo declaro que los ayudaré a crear ese sueño y volverlo realidad.

        Por eso he venido a traerles esta Novena Nueva Revelación y para que ahora la repitan, para que la humanidad no se la pierda y no pueda ignorarla, ni a ella ni sus implicaciones.

        No puedes morir y nunca serás condenado al fuego eterno.

        Con esta última Nueva Revelación viene tu visión. A través de ella viene tu libertad y tu avance hacia tu Yo Verdadero.

        Cuando entiendas que no eres tu cuerpo, y que Quien Eres nunca puede y jamás podrá, morir, y... cuando entiendas que nunca serás condenado por un Dios juzgador, iracundo y vengativo... ENTONCES acabará tu preocupación de toda la vida respecto a una sobrevivencia feliz.

        Acabar con estas preocupaciones te transformará por completo, y ocasionará que interactúes con el mundo en una forma totalmente nueva. Te convertirás, en sentido muy literal, en un Nuevo Humano.

Vivirás, muy naturalmente, una Nueva Espiritualidad. Y crearás, de manera muy espontánea, una Nueva Sociedad.

        Te emocionarás con la nueva forma en que miras a la vida, ves a otras personas, y cómo las

tratas. Te sentirás animado por las nuevas prioridades que establezcas y las nuevas ideas que tendrás

acerca de lo que es importante y lo que no lo es -ya no digamos de lo que pensarás que es lo

suficientemente importante como para matarse entre ustedes.

        Te asombrarás de cómo has ido caminando por ahí en círculos todos estos años, como en un

laberinto. Lo que te ha tenido entrampado en este ciclo de violencia ha sido un laberinto mental, y tu

liberación de este ciclo de violencia será alcanzado por un solo camino mental-lo que podrías llamar

“expiación”.

        Pero si pensáramos que nunca seremos juzgados o condenados, entonces no habría ninguna razón

para “expiar” nada. ¿Y entonces qué nos impediría actuar peor que nunca?

        ¿Necesitas la amenaza del fuego eterno para no lastimar a los demás, para hacer lo que conviene

a los intereses de todos?

        No estamos convencidos de que nos convenga actuar de manera que beneficie a todos. Creemos

que los que nos conviene es actuar primero en nuestro propio beneficio.

        Claro que lo hacen. Y ése es un instinto básico, construido en toda vida. Es la expresión del

Principio de Vida de Sustentabilidad. El propio interés es más importante. Y así debe de ser.

        Entonces no entiendo. Ahora sí me tienes realmente confundido. Si dices que el propio interés es el

más importante, y que así debe de ser, entonces echas por tierra todo lo demás que has estado diciendo

aquí.

        Sólo si tienes una definición del Yo muy limitada. Y así, se cierra el ciclo. Son tus falsas creencias

que limitan tu definición del Yo. Cuando ves el Yo como incluyendo a otros, tu definición del interés

propio se expande -y el mundo cambia de la noche a la mañana.

        Dije al principio de esta conversación que el problema que ahora enfrenta el mundo es fácil de

resolver. La respuesta es obvia. Simplemente expande tu definición del “Yo”.

        Ahora ya puedes entender esta afirmación de manera más completa.

        ¿Expandir nuestra definición del “Yo”? ¿Tan simple como eso?

        Tan simple como eso. Cuando creas que tu Yo es ser uno con todos los demás, abandonarás tus

conductas autodestructivas. Cuando creas que tu Yo es ser Uno con Dios, crearás nuevos

comportamientos, nuevas formas de ser, que cambiarán tu vida y cambiarán tu mundo para siempre.

        Las Nuevas Revelaciones que les he dado aquí les pueden servir de catalizador para ampliar su

comprensión, abriéndolos a una conciencia que les permitirá expandir su definición del Yo.

        Sí, ahora lo veo. Estas Nuevas Revelaciones se sienten tan redentoras, porque nos salvan del mal,

diciéndonos que es nuestro el reino, y el poder, y la gloria, por siempre. Nos liberan del temor. Nos

permiten amar de nuevo. Nos permiten amar a Dios de nuevo y amamos los unos a los otros otra vez. Nos

devuelven a nosotros.

Podemos amamos a nosotros mismos otra vez. Y a la vida. Y sí, aun a la muerte.

        Ahora puedes creer lo increíble -que Dios no quiere más que el bien para ti. Ya no tienes que

tenerle miedo a Dios desde ahora. Nunca has tenido que temerle y nunca más tendrás que temerle de

nuevo. Puedes tener una conversación con Dios. Todos ustedes. En cualquier momento. Puedes tener una

amistad con Dios. Todos ustedes.

Cada día. Puedes experimentar una comunión con Dios. Todos ustedes pueden hacerla. A cada momento.

        Puedes liberarte, al fin, del pensamiento de que Dios quiere que sufras... que el sufrimiento es

bueno... que no se supone que seas feliz.

        ¿Pero qué pasa con Santiago, Capítulo 4, Versículo 8 del Nuevo Testamento? ¿No nos dice:

        “Lavaos sus manos, pecadores y purificad vuestros corazones, vuestras almas dobles. ¡Sentid

vuestras miserias, llorad y lamentaos, conviértase en llanto vuestra risa y vuestra alegría en tristeza.

¡Humillaos delante del Señor y Él los ensalzará!”

        Esto es de lo que les hablaba antes. Ésta es la religión de la baja autoestima. Si desean vivir en

paz y armonía, ésta es una parte de sus religiones que necesita ser reformada.

        No quiero que su risa se convierta en llanto ni su alegría en tristeza. ¿Porqué querría eso para la

Tierra? Ha habido un ligero error aquí. Santiago era más que celoso en este punto.

        ¿Y Pedro también estaba en un error? Dijo, como está escrito en Pedro 1, Capítulo 4, Versículo 19:

        “Así pues, los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas a Él practicando el

bien, como a un Creador fiel”.

        Sí, también eso es un error. No es mi voluntad que ustedes sufran.

        También el Corán dice que es la voluntad de Alá que algunos logren el conocimiento y la verdad y

otros no, y que sufran por ello.

        Estos libros están en un error. Tan simple como eso. Es el momento de que te liberes de algunos

de los pensamientos que has estado cargando acerca de lo que quiero y necesito de ti. Y uno de los más

importantes pensamientos de los que te tienes que liberar es la idea de que quiero que maten a otros en

mi nombre.

        Pero es difícil creer que no es mandato de Dios. Especialmente cuando leemos pasajes de todos

nuestros libros sagrados. Toma este pasaje del Bhagavad-Gita, por ejemplo. El Gita es también un libro

de diálogo, en el cual Arjuna -quien en cierto sentido representa a todos los hombres- tiene una

conversación continua con su Dios, el señor Sri Krishna. En el párrafo que sigue, Arjuna se vuelve antes

de la batalla al señor Sri Krisna para preguntarle cómo puede justificar la matanza.

        Escucha lo que Krishna le contesta...

        ARJUNA:No veo cómo puede resultar algo bueno de matar a mis propios compatriotas en esta

batalla, ni puedo, mi querido Krishna, desear ninguna subsecuente victoria, reino o felicidad.

        Ay, qué extraño es que estemos preparándonos para cometer grandes actos pecaminosos. Llevados

por el deseo de disfrutar la real felicidad, tenemos la intención de matar a nuestros propios

compatriotas. SEÑOR KRISHNA:Oh, hijo de Prtha, no cedas a esta impotencia degradante. No te

queda. Abandona tal debilidad mezquina de tu corazón y levántate, Oh castigador del enemigo.

        Krishna sigue explicando que el alma nunca puede morir; por lo tanto, “el Yo no asesina ni es

asesinado”. En otras palabras, puedes seguir adelante y matar el cuerpo “sin lamentaciones”.

        ¿Tú crees eso?

        Yo creo la parte donde dice que el alma no puede morir. No acepto como mi verdad eso que me da

permiso de matar sin lamentación.

        ¿Por qué no? ,

        Porque no es quien yo soy, ni quien he elegido ser. Porque desearía ayudar a crear un mundo diferente.

        Ya veo.

        La mayoría de la gente del mundo quiere esto.

        Tienes razón, lo quieren.

        Pero no quieren saber cómo llegar de donde están a donde quieren estar.

        Los puedes ayudar. Todos se pueden ayudar entre sí. Construyan su mundo de nuevo. Trabajen juntos para crear una nueva realidad. Primero, una nueva realidad interior, después una nueva exterior.

        Empieza donde la raza humana podría haber sido beneficiada desde elprincipio desde hace mucho tiempo. No trates de cambiar sus conductas; busca cambiar sus creencias. Son sus creencias las que propician sus conductas y les ocasionan que las repitan interminablemente.

        Ya lo capté. Ya lo entiendo ahora. Y he visto, gracias a esta conversación, cuáles creencias en particular son las que están causando las conductas más autodestructivas. Éstas son las creencias que voy a revisar muy cuidadosamente. Éstas son las creencias que vaya cambiar.

        Bien. Porque debes cambiarlas, si lo que escoges es lo que dices que escoges, que es vivir una vida larga, saludable y feliz, en paz y en armonía entre ustedes; si lo que escoges es la continua

sobrevivencia de la humanidad.

        Su especie está escogiendo ahora, por sus acciones, cada hora, cada día, si sobrevive su adolescencia y madura hacia la adultez, creciendo en su comprensión y eventualmente uniéndose a las otras especies altamente evolucionadas en el Universo, o si se rinde hacia su extinción.

        En cada momento están tomando una decisión de vida o muerte. ¿Escoges más vida o escoges una muerte más rápida?

        Cuando fumas un cigarrillo, ¿estás escogiendo más vida o estás escogiendo una muerte más rápida?

        Cuando comes un gran pedazo de carne roja en cada comida, ¿estás escogiendo más vida o estás

escogiendo una muerte más rápida?

        Cuando pasan días y semanas y meses sin que hagas el más mínimo ejercicio físico, ¿estás escogiendo más vida o estás escogiendo una muerte más rápida?

        Cuando trabajas hasta el cansancio, gastando diez, doce y catorce horas al día, sin dejar tiempo para hacer un poco de tonterías, ni tiempo para una tarde de diversión, ni un momento para la risa -ni siquiera un tiempo para un abrazo o un apretón en ninguna real intimidad con quienes esperan estar íntimamente contigo-, ¿estás escogiendo más vida, o estás escogiendo una muerte más rápida?

        Cuando peleas y discutes con tu familia y vecinos sobre asuntos que no tienen ninguna importancia a largo plazo, ¿estás escogiendo más vida, o estás escogiendo una muerte más rápida?

        Cuando peleas y vas a la guerra contra otras naciones por asuntos que pueden resolverse con tan sólo un poco de concesiones y sólo un poco de confianza -una voluntad de perdonar el pasado, y una conciencia de que la única manera de crear un futuro viable es creándolo juntos-, ¿estás escogiendo más vida, o estás escogiendo una muerte más rápida?

        Cuando insistes en continuar creyendo, como si fueran ciertas, doctrinas y dogmas que te están matando, ¿estás escogiendo más vida, o estás escogiendo una muerte más rápida?

        Desde la decisión cotidiana más pequeña, hasta las más grandes decisiones que ahora enfrenta la raza humana, ¿estás escogiendo más vida, o estás escogiendo una muerte más rápida?

        Siempre la decisión es la misma. Más vida o muerte más rápida.

        Por supuesto, como te he dicho muchas veces, la muerte no existe.

La palabra se usa aquí en el contexto en el que ustedes siempre la han entendido. Se usa con el significado de final de la vida como la conocen, individual y colectivamente.

        Dentro del contexto de la aventura humana, ¿cuál será la experiencia de vida? Ciertamente, ¿qué serán los humanos? ¿O serán humanos en absoluto?

Shakespeare, su maravilloso escritor, lo dijo perfectamente.

        ¿Ser o no ser?

        Ésa es la cuestión.

 

 
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