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LAS NUEVAS

 REVELACIONES

 

Capitulo 4

 

 Neale Donald Walsch

 



Capitulo 4

De acuerdo, entonces las creencias de la humanidad sobre Dios y la Vida están incompletas, y son estas comprensiones incompletas las que hemos transmitido a nuestros hijos de generación en generación, con
lo que creamos la crisis política, económica, social y espiritual que el mundo enfrenta hoy.

 
   

Correcto.
Y si podemos cambiar esas creencias, podemos cambiar todo esto.
Sí.
Podemos terminar con el asesinato y el sufrimiento.
Pueden.
Podemos terminar con la pobreza y la desesperación.
Pueden.

Podemos poner un alto a la opresión, la agresión y la represión.
Por supuesto que pueden.
Suena tan esperanzador. Me hace sentir que tenemos una oportunidad.
Oh, tienen más que una oportunidad, hijo mío.
 

 Tú y todos los hijos de Dios tienen un destino feliz que cumplir. Y utilizando el poder, el prodigio y la gloria de todos los dones que les he otorgado, lo cumplirán. Sólo si no utilizan ese poder, sólo si hacen a un lado el prodigio de quiénes son y desechan mis dones, pueden no cumplirlo.
Pero será muy difícil que los desechen. Les he dificultado mucho no llegar a su meta, pues los dones que les he dado son tan extraordinarios que hacen prácticamente imposible que no lleguen.
¡Tan sólo miren lo que han hecho hasta ahora! Contra todos los obstáculos han llegado por sí mismos al ser, y llevado a su especie a la conciencia.
Contra todos los obstáculos han adquirido la suficiente comprensión del mundo que los rodea como para obtener logros físicos verdaderamente extraordinarios.
Contra todos los obstáculos incrementaron el conocimiento de sí mismos hasta el punto en que reconocieron que había algo más grande que su limitada experiencia y desarrollaron arte, cultura, ciencia, filosofía y espiritualidad para expresar su visión ampliada de la existencia.


Cuando echen una mirada a su Universo (lo cual pronto estarán tecnológicamente capacitados para hacer de manera mucho más efectiva), verán que no son logros pequeños. De todas las formas de vida existentes, sólo una minoría lo ha logrado.
Y vean sus vidas personales. Muchos de ustedes se han convertido en seres tan dinámicos, productivos, amorosos, solícitos y compasivos, profundamente preocupados por los sentimientos de los demás, profundamente comprometidos con el mejoramiento de todo, y profundamente determinados a explorar con valentía los límites de su conocimiento, que pueden crear un mañana aún más brillante.
¿Ven la magnificencia de eso? eso es quienes son, y sólo es el comienzo.
¿Eso es cierto? ¿Realmente lo crees?
Déjame decirte, ustedes son capaces de logros y experiencias que van más allá de sus sueños más delirantes. Incluso ahora se encuentran en el límite de una Edad de Oro, en el comienzo de Mil Años de Paz, lo cual podría conducir a una gloria para la especie humana mayor de lo que su corazón puede imaginar.
Éste puede ser su don para el futuro. Éste puede ser su destino. Sólo necesitan elegirlo.
Hablas de cambiar toda nuestra experiencia de vida en este planeta, pues a pesar de todos nuestros logros
y lo que hemos comprendido, no hemos sido capaces de lograr la paz. Cuando mencionas mil años de ella,
te refieres a modificar todo nuestro estilo de vida.
Sí, es de eso de lo que hablamos. Para eso me pediste ayuda, ¿no?
Así es, pero simplemente no logro ver que haya una panacea, una “píldora mágica” que pueda hacer todo lo que se necesita para lograrlo.
La hay.
Nuestras creencias.
Sus creencias.
Específicamente, ¿nuestras creencias sobre Dios?
Sobre Dios y sobre la Vida.
¿Y qué hay sobre la gente que no cree en Dios?
No importa si la gente cree en Dios o no. Toda la gente tiene creencias sobre la Vida. Y lo que te sorprenderá es que las creencias colectivas de la gente sobre la Vida reflejan en mucho las creencias colectivas de la humanidad sobre Dios. Esto es comprensible, dado lo que ahora te vaya decir -y que es algo que algunas personas podrían no aceptar.
¿Qué es?
Dios y la Vida son lo mismo.
Podrías ponerle a estas cosas dos nombres diferentes, pero son lo mismo. Dios es lo que es la Vida, y la Vida es lo que es Dios. Dios es la energía que llaman Vida, y la Vida es la energía que llaman Dios. Todo es lo mismo.
La Vida es Dios, expresado en términos físicos.
Entonces, ¿lo que estás diciendo es que si creemos en la Vida creemos en Dios?
Sí.
No pueden separar a Dios de la Vida, y no pueden separar a la Vida de Dios. Pueden decir que creen en
la Vida pero no en Dios, pero eso es como decir que creen en el cerebro pero no en la mente.
Pueden ver y tocar el cerebro, por lo tanto, saben que está allí. Como no pueden ver o tocar la mente, no están tan seguros de lo que es, o si está allí o no El cerebro es la mente, expresada en términos físicos. Sin embargo, es su mente la que les permite incluso contemplar su cerebro. Sin su mente, ni siquiera sabrían que el cerebro existe.
Exactamente lo mismo pasa con Dios y la Vida.
Entonces no tenemos que “creer en Dios” para cambiar al mundo.
Para nada.
Pero esas personas que creen en Dios tienen una ventaja inicial.
No necesariamente.
¿Qué?
Dije, no necesariamente.
¿Quieres decir que creer en Dios no es un beneficio aquí? ¿No es una ventaja?
En realidad podría ser una desventaja.
¿Cómo puedes decir que creer en Dios podría ser una desventaja para cambiar el mundo?
Todo depende no de si creen EN Dios, sino de lo que crean sobre Dios.
Ya te he dicho que no tienen que creer en Dios en absoluto para utilizar creencias con las que puedan cambiar el mundo. Todo en lo que tienen que creer es en la Vida. Y pueden creer en la Vida porque están viviéndola.
Aunque seas una de esas personas que creen en Dios, que creen que Dios puede tener un impacto extraordinario en lo que creen sobre la vida -así como en la manera en que la viven y en que la experimentan.
Por lo tanto, lo que crean sobre Dios se vuelve crucial.
Y, para repetir, ¿el mundo está en el lugar en el que se encuentra hoy -un lugar de crisis, violencia, asesinato y guerra- por lo que actualmente creemos sobre Dios?
Así es.
Bueno, entonces comencemos por aquí. ¿Cuáles son las creencias que tenemos sobre Dios que crean crisis, violencia, asesinato y guerra?
En primer lugar, ustedes creen que Dios necesita algo.
En segundo, creen que Dios puede no obtener lo que necesita.
En tercero, creen que Dios los ha separado de Él porque no le han dado lo que necesita.

En cuarto, creen que Dios aún necesita lo que necesita con tanta desesperación que ahora quiere que ustedes, desde su posición separada, se Lo den.
En quinto, creen que Dios los destruirá si no cumplen Sus requerimientos.
Estas cinco falacias sobre Dios han ocasionado más dolor y destrucción a su existencia diaria que todas
las demás creencias combinadas.
Bueno, está bien... Podemos discutir esas creencias en detalle. Supongo.. .
Podría series de provecho hacerlo.
Y me gustaría, después. Pero, ahora no veo cómo esas creencias sobre Dios crean crisis, violencia, asesinato y guerra entre la gente.
Es fácil. Ustedes piensan que es apropiado actuar unos con otros igual que creen que Dios actúa con ustedes.
También piensan que cuando crean crisis, violencia, asesinato y guerra, lo hacen para cumplir lo que Dios les ha pedido. Creen que están ayudando a Dios a satisfacer sus necesidades.
Muchos de ustedes creen que Dios quiere crisis, violencia, asesinato y guerra, si ése es el precio para dar1elo que pide. En este contexto, creen que se puede asesinar porque ésa es la Voluntad de Dios.
¿Los seres humanos creemos eso? No conozco a nadie que crea algo así.
Puede que no los conozcas personalmente, pero puedo asegurarte que existen y han existido en su planeta por mucho tiempo.
Desde los primeros días han descrito las peores experiencias humanas y desastres -incluso los actos de terror cometidos por los hombres como “la Voluntad de Dios”.
De hecho, fue por esforzarse para entender las cosas malas que les sucedían como comenzaron a creer en la existencia de Dios-y a creer en un Dios que hace maldades.
Explica eso por favor.
En sus épocas más primitivas, lo que llamarían la edad de las cavernas y aun antes, los humanos
no entendían los aspectos más sencillos de la vida que los rodeaba. Lo único que sabían era que había
vida a su alrededor. Es decir, que había algo además de ellos.
Esa otra cosa que existía se manifestaba por todas partes. Se revelaba como viento, lluvia, sol, luna, nubes, plantas, árboles, diminutas cosas vivas que hoy llaman insectos y grandes cosas vivas que hoy llaman animales; en forma de efectos espectaculares como fuegos que comenzaban espontáneamente
en el bosque, truenos, relámpagos, enormes olas en el océano y, a veces, pavorosos temblores del mismo suelo.
Los Homo sapiens no sabían qué hacer con todas esas cosas. No sabían por qué la gente moría,
por qué se producían huracanes, tornados o sequías que destruían todo, o simplemente por qué pasaban
las cosas.
Para explicar estas cosas los primeros humanos concluyeron que debía haber algún poder más grande que el suyo que las ocasionara.
Imaginaron que había “espíritus” que causaban que lo bueno y lo malo se manifestara en sus vidas de varias maneras.
Cuando vieron que el día se volvía noche y la noche día, que la hierba crecía y las flores retoñaban, que los árboles perdían sus hojas y las recuperaban, empezaron a deificar a la naturaleza. Imaginaron que había “dioses de la lluvia': “el dios del Sol” y muchos otros dioses que hacían cosas según su humor y capricho. Concluyeron que lo que debían hacer eran cosas que influyeran en ese humor
y que gustaran a los dioses, para que éstos hicieran lo que se les pedía.
Crearon toda clase de ritos y rituales para “invocar” al espíritu de los dioses que se necesitaran o
desearan según el momento, para apaciguarlos y para honrarlos con el fin de lograr que hicieran lo que
los humanos ardientemente suplicaban. Había ritos de fertilidad, de transición y rituales de todo tipo e intención. Con el paso de los siglos esto se convirtió en lo que algunos de ustedes llaman hoy “costumbres paganas”.


Se crearon mitos sobre cómo los poderes sagrados influían directamente en la vida sobre la Tierra, y sobre cómo la vida en la Tierra puede influir de manera directa en los poderes sagrados. Estos mitos se volvieron historias que se contaron una y otra vez, y que luego se convirtieron en creencias. Es decir, se hicieron verdad para la gente, ya que cuando un mito se hace verdad, se convierte en religión organizada.
De las llamadas religiones paganas a las principales religiones de su tiempo no hubo un gran salto. La mayoría de los humanos de hoy sigue creyendo en un poder más grande que ellos, y en que hay algo que deben hacer para tranquilizar a la Fuente de tal poder.
Hoy en su planeta hay miles de religiones, algunas de las cuales reverencian a una pluralidad de dioses, y otras adoran a un único Dios.
Sí, pero hay una sola religión verdadera.
Allá vamos de nuevo. Ésa es la respuesta a tu pregunta. Ésa es la manera en que las creencias sobre Dios crean crisis, violencia, asesinato y guerra entre la gente.
¡Pero es verdad! Sólo hay una religión que está en lo correcto.
Las otras pueden tener buenas intenciones, pero simplemente no están en lo correcto.' Y tenemos que ser cuidadosos de no caer en falsas creencias que pueden sonar bien pero no tienen nada que ver con
la Ley de Dios. Porque si negamos al único Dios verdadero y la Ley de Dios no nos salvaremos, sino que iremos derecho al infierno.
¿Cuándo?
¿Cuándo?
Sí. ¿Cuándo sucederá eso?
Cuando muramos, por supuesto.
Y, si los verdaderos creyentes consideran que mereces ir al infierno porque no crees en el Único Dios Verdadero o no sigues la Ley de Dios, se les permite mandarte allí inmediatamente, asesinándote. Por supuesto, en algunos casos están obligados a hacerla. Cuando los líderes de una religión emiten un mandato, como matar a alguien, se pide a todos los verdaderos creyentes que lo sigan y maten a quien ellos les indiquen. .
¿Quién te dijo eso?
Tú.
¿Yo?
Sí. Tú dijiste que podemos destruir a cualquier persona, gobierno o nación cuyas acciones signifiquen apostasía. Eso es lo que usamos como nuestra autoridad: Tu Palabra.
¿Usan mi palabra como su autoridad en esos asuntos?
Por supuesto. Saber que estamos cumpliendo la Voluntad de Dios es lo que nos guía, nos dirige, nos da ánimo y nos consuela cuando matamos gente.
Pero yo nunca decretaría eso.
¿Qué quieres decir? Lo hiciste.
¿Ah sí?
¿Acaso no separaste el Mar Rojo para permitir que tu pueblo escapara? ¿Y no cerraste luego el mar, sepultando bajo toneladas de agua a unos seiscientos de los que los seguían? ¿No destruiste a casi todas las personas que vivían en Sodoma y Gomorra? ¿Yno mataste a muchos otros o exigiste o aprobaste que los asesinaran a través los años?
Gracias a ésos y otros relatos sobre las instrucciones y exigencias de la Deidad halladas en la Biblia, en el Corán, en el Bhagavad- Gita, en el Libro de Mormón y en otras Escrituras, todos los estudiantes de todas las culturas saben sobre la Ira de Dios.


Sí, ése es el problema.
¿Por qué sería un problema enseñar a nuestros hijos la verdad?
Porque no es la verdad.
No existe eso de Ira de Dios.
Es una de sus falsas creencias sobre Dios. Pero me queda claro que crees que es cierto, y que crees que es apropiado actuar para con los demás de la misma manera que crees que Dios actúa para
contigo. En realidad sus líderes religiosos han hecho que crean esto. Han llamado a “todos los verdaderos creyentes” a “matar a los apostatas”.
Bueno, a veces decimos “¡Maten a los infieles!” pero significa lo mismo. “Infiel”, “apóstata”, no importa. Son sólo palabras. La cuestión es que, si los otros no creen lo que nosotros creemos, Dios dice que tenemos que matarlos.
Lo han hecho los cristianos, los musulmanes y muchos otros grupos de creyentes.
¿Conoces la historia de algunos de ellos?
Por supuesto. El Papa Urbano 11llam6 a una “cruzada” en Clermont, Francia, en 1095, cuyo resultado fue una serie de expediciones militares organizadas por los cristianos occidentales contra los musulmanes y otros “infieles”. Estas cruzadas duraron doscientos años, y su resultado fue la muerte de cientos de miles.
Asimismo, los líderes musulmanes patrocinaron durante siglos agresión tras agresión, asesinato tras asesinato, matanza tras matanza, en nombre de la erradicación de la apostasía.
Y estas conductas no se han limitado a los tiempos medievales. En 1989 el Ayatola Ruhollah
]omeini, en aquel entonces líder espiritual del Irán revolucionario, condenó públicamente un libro llamado
Los Versos Satánicos, y emitió una fatwa contra el autor, Salman Rushdie.
Se dijo que los musulmanes de todo el mundo tenían el deber de ejecutar a Rushdie en cuanto lo vieran, y que cualquier musulmán que lo hiciera iría derecho al cielo. El hombre tuvo que esconderse durante diez años, hasta que el gobierno iraní revocó la fatwa.
Más recientemente, a fines de los 90, los musulmanes radicales, muchos de los cuales vivían en Afganistán, declararon la guerra a la civilización occidental, diciendo a los musulmanes de todo el mundo que era su deber llevar la “muerte a América” y la “muerte a Israel” -entre otros enemigos especificados.
En otras palabras, su historia se repite.
Una y otra vez. Y no parece que podamos encontrar una manera de impedirlo. Ahora nos enfrentamos a horribles actos terroristas y a la muerte de mucha gente inocente.

Entre tanto, la Encyclopedia Britannica 2001, en un artículo sobre los doscientos años de los ataques cristianos, incluía un comentario irónico que describía esas cruzadas. Decía que esos irreflexivos actos de terrorismo “con su combinación de idealismo,ambición, heroísmo, crueldad y locura, son un fenómeno medieval y, como tal, ajenos a la experiencia del hombre moderno”.Espero que vuelvan a escribir esta línea para la próxima edición...

 

 
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