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El Proceso de la Vida

CAPÍTULO 8

LA UNDÉCIMA REVELACIÓN

El secreto de Shambhala

James Redfield

 

EL PROCESO DE LA VIDA

Tomé una bifurcación del sendero de atrás de la casa de Ani y Tashi, hacia la izquierda, y anduve por entre las piedras y los árboles durante casi un kilómetro y medio. Ani había concluido nuestra conversación en forma abrupta, diciendo que debía hacer unos preparativos de los que me hablaría más tarde, y yo había decidido salir a caminar solo.

Mientras contemplaba el follaje verde, mi mente se llenaba de preguntas. Ani había dicho que me hacía falta ver cómo Shambhala era el modelo de una cultura enfocada en el proceso de la vida. ¿Qué quería decir?

Mientras reflexionaba sobre este interrogante, noté que por el sendero venía un hombre caminando hacia mí. Era mayor, en apariencia de alrededor de cincuenta años, y caminaba a paso vivaz. Cuando me alcanzó, demoró un momento su mirada en la mía y pasó de largo. Por el rabi­llo del ojo vi que se volvía una vez a observarme.

Caminé un poco más, irritado por no haberme detenido y entablado conversación. Di la vuelta y me encaminé en la dirección en que iba el hombre, en la esperanza de encon­trarlo. Lo divisé más adelante, doblando un recodo, y lo perdí de vista. Cuando llegué al mismo recodo, había desa­parecido. Aunque me sentí decepcionado, regresé a la casa de Ani sin pensar más en ello.

Ella me saludó en la puerta, con unos vaqueros y una camisa en la mano.

—Vas a necesitarlos —me dijo.

—Déjame adivinar —repliqué—. Los creaste con tu campo.

Hizo un gesto afirmativo.

—Comienzas a comprendernos.

Me senté en una silla y la miré. No creía comprender nada de nada.

—Ha llegado el padre de Tashi —me anunció Ani.

—¿Dónde está? —le pregunté.

—Adentro, con Tashi. —Señaló un dormitorio.

—¿De dónde vino?

—Ha pasado un tiempo en los templos.

Levanté la cabeza, atento.

—¿Acaba de llegar?

—Sí, poco antes de que regresaras.

—Creo que hace un rato pasé junto a él en el sendero.

Ani calló un instante y luego dijo:

—Creo que ha venido a prepararnos.

—¿Para qué?

—Para la transición. Calcula que nos acercamos al momento en que Shambhala se mudará.

Estaba por preguntarle más, pero noté que miraba para otro lado, en apariencia sumida en profundos pensa­mientos.

—¿Me contaste que viste al padre de Tashi en el sen­dero? —me preguntó.

Asentí.

—Entonces el mensaje que nos trae debe de ser impor­tante también para ti. Tenemos que ser muy conscientes del proceso.

Me miró expectante.

—Mencionaste el proceso de la vida —le dije—. ¿Puedes explicarme con exactitud cómo lo entiende la gente de Shambhala?

Hizo un gesto afirmativo.

—Contemplemos el cuadro completo de cómo puede evolucionar una sociedad una vez que comienza a elevar su nivel de energía de oración. Lo primero que sucede es que los que crean la tecnología comienzan a hacerla cada vez más eficiente y automatizada, de modo que haya robots que puedan encargarse cada vez más de fabricar los bienes materiales de la sociedad. Esto ya está ocurriendo en todas las industrias de la cultura exterior y es un desarrollo positivo, pese a ser en especial peligroso, pues puede colocar demasiado poder en las manos de unos pocos individuos o corporaciones, a menos que se lo descentralice. También puede provocar desempleo, por lo cual muchas personas deben adaptarse y cambiar su manera de ganarse la vida.

"Lo que modera estos problemas, sin embargo, es el hecho de que, a medida que se automatiza la producción material, la economía general comienza a desplazarse hacia una economía de información y servicio... brindando a los demás la información correcta en el momento debido... lo cual exige que todos se vuelvan más intuitivos y alertas y en­focados en la percepción sincrónica como manera de vida.

"A medida que aumenta el conocimiento espiritual y la gente se torna más consciente del poder creativo que puede alcanzar con sus Campos de Oración, la tecnología evoluciona un paso más. Es entonces cuando se descubren los amplificadores de ondas de pensamiento, de modo que los individuos puedan crear todo lo que necesitan por me­dio de la mente.

"Cuando sucede esto, la cultura se encuentra libre para concentrarse por completo en los temas espirituales, o lo que nosotros denominamos el proceso de la vida en sí. Ése es el punto en que nos encontramos ahora en Shambhala y al cual el resto de la humanidad está destinada a llegar. Toda nuestra sociedad se educa con miras a la realidad más amplia del espíritu. En determinado momento todas las culturas deben comprender que somos seres espirituales y que nuestros cuerpos son sólo átomos en una vibración particular, una vibración capaz de elevarse mediante el aumento de nuestra conexión y nuestro poder de oración.

"Aquí, en Shambhala, ya lo comprendemos, y también comprendemos que hemos llegado aquí, a partir del plano puramente espiritual, a lograr algo. Venimos aquí con una misión para llevar el mundo a la plena conciencia espiri­tual, generación por generación, y para hacerlo de la manera más consciente posible. Es por eso que participa­mos plenamente en este proceso de la vida desde el prin­cipio mismo... de hecho, antes del nacimiento.

Me miró para ver si yo entendía, y enseguida continuó:

—Antes del nacimiento, siempre existe una relación intuitiva entre la madre y el padre y el hijo que aún no ha nacido.

—¿Qué clase de relación? —pregunté.

Sonrió.

—Aquí todos saben que el alma comienza a contactarse con los padres antes de la concepción. Hace conocer su presencia, en especial con la madre. Forma parte del proce­so de decidir si el futuro padre o madre es en realidad el adecuado.

La miré con asombro.

—Esto ya ocurre en las culturas exteriores —me explicó Ani—, pero sólo ahora la gente comienza a hablarlo y desarrollar su percepción. Pregunta a cualquier grupo de madres y fíjate lo que dicen.

"Este mismo tipo de intuición actúa también en el pro­ceso del matrimonio, si lo piensas bien. Cuando los seres humanos buscan una pareja en forma consciente, la prin­cipal medida es la pasión, pero ése no es el único factor. También tenemos intuiciones de cómo será la vida con una persona en particular. Evaluamos, ya tengamos plena conciencia de ello o no, si el estilo de vida con ese indivi­duo representará un progreso con respecto al estilo y las actitudes con que nos criamos.

"¿Entiendes a qué me refiero? Elegir la pareja ade­cuada es importante desde un punto de vista evolutivo. A medida que evolucionamos espiritualmente, los seres humanos estamos destinados a formar pareja en forma consciente, con el objeto de establecer un hogar, o tener una actitud de hogar, que represente un modo de vida más genuino en comparación con la generación anterior. De manera intuitiva sabemos que debemos construir una vida que aumente la sabiduría que encontramos cuando lle­gamos al mundo. ¿Comprendes el proceso?

"Luego, cuando llegan las intuiciones acerca de un hijo que quiere nacer a nosotros, siempre plantean preguntas:

¿Por qué este niño quiere nacer en nuestra familia? ¿Qué quiere ser cuando crezca? ¿Cómo ampliará y expandirá este niño la comprensión que ha encontrado con nosotros?

—Espera un momento —la interrumpí—. ¿No debemos cuidarnos de suponer que sabemos cómo resultarán nuestros hijos? ¿Y si nos equivocamos y tratamos de colocarlos en un casillero que no es el mejor para ellos? Mi madre creía que yo iba a ser predicador rural, y eso no era acertado.

—Sí, por supuesto. Éstas son sólo intuiciones; la realidad apenas si se acercará a lo que pensamos. Nunca será exacto. La humanidad pasó siglos arreglando matri­monios y obligando a los hijos a adoptar profesiones elegidas por los padres. ¿Pero no entiendes? Eso era un mal uso de una intuición real. Nosotros podemos aprender de sus errores. No recibimos un conocimiento definitivo sobre nuestros hijos, ni deberíamos ejercer el control total. Meramente recibimos instrucciones, imágenes amplias de lo que van a hacer con su vida... aunque yo apostaría a que tu madre no estaba tan equivocada en cuanto a ti. Me reí. Ani tenía razón, desde luego.

—De modo que puedes ver adónde conduce todo esto. Sabemos que, mientras la madre y el padre intuyen cómo utilizará el hijo la sabiduría que encontrará con ellos, y luego la extenderá aún más, el alma no nacida hace lo mis­mo en una visión previa a la vida de lo que quiere lograr. A continuación viene el proceso de la concepción.

Me miró un momento.

—¿Recuerdas la pareja que vimos en la cascada?

—Sí.

—¿Qué piensas de eso?

—Parecía algo muy deliberado.

—Sí, lo era. Una vez que una pareja decide intentar la concepción para traer al alma que intuyen, el acto físico es una suerte de fusión de campos de energía que de una manera muy real abre orgásmicamente una puerta al cielo y permite entrar al alma.

Pensé en lo que había visto en la cascada. La energía de la pareja se fundía, y comenzaba a crecer una energía nueva.

—En la mentalidad materialista de la ciencia de las culturas exteriores —prosiguió Ani—, la unión sexual se ha reducido a mera biología, apenas un acto físico. Pero aquí conocemos la energía espiritual de lo que en realidad sucede. Las dos personas fundieron sus campos de energía en uno solo, y el hijo fue producto de esa fusión.

"Una vez más, la ciencia prefiere considerar que la con­cepción es una combinación fortuita de genes, y por cierto así lo parece cuando se lo estudia superficialmente en un tubo de ensayo. Sin embargo, en realidad los genes del pa­dre y la madre se combinan para hacer un niño cuyas características son sincrónicas con los mejores destinos que ese niño visualiza en una visión previa a la vida, y los genes se combinan de una manera precisa para dar al hijo las tendencias y los talentos necesarios para cumplir esa visión. Con el tiempo, los científicos de las culturas exteriores acabarán por encontrar un modo de confirmar este proceso.

"Por eso es tan peligrosa la recombinación física de genes por parte de científicos y médicos. Ayudar a comba­tir la enfermedad es una cosa, pero recombinar para au­mentar la inteligencia o el talento, o simplemente a causa de una u otra preferencia, es algo que parte del ego y puede resultar desastroso. Esta práctica por sí misma llevó a la destrucción de algunas civilizaciones anteriores.

"Lo que quiero decir en última instancia —concluyó— es que aquí, en Shambhala, tomamos muy serio el proceso de la maternidad y paternidad. En su forma ideal, la intuición de los padres y la intuición del hijo trabajan juntas con el fin de dar al hijo la mejor preparación para lograr el propósito de su vida.

Lo que me decía Ani me hizo pensar otra vez en las concepciones desaparecidas que ocurrían en Shambhala.

—¿Qué crees que sucede con las concepciones que han desaparecido aquí? —pregunté.

Se encogió de hombros, al tiempo que echaba una mirada de reojo a la puerta cerrada de la habitación de Tashi.

—No sé, pero quizás el padre de Tashi pueda decírnoslo. Me acudió a la mente otra pregunta, así que la formulé:

—No comprendo quiénes van a los templos y quiénes se quedan en el perímetro. Ani rió.

—Supongo que resulta un poco confuso. Nuestra cultura se divide en los que enseñan y los que son llamados a los templos. Sin embargo, muchos de los que van a los templos van y vienen cada pocos días para mantener las relaciones humanas y sociales, en especial si tienen hijos. La situación puede cambiar en cualquier momento, sobre la base de la intuición. Los que trabajan en los templos pueden volver a enseñar, y los que han estado enseñando van a los templos. Es todo muy fluido y sincrónico.

Hizo una breve pausa; con un ademán la insté a seguir hablando.

—A continuación, en el proceso de la vida, viene la tarea de ayudar al hijo a despertar. Recuerda que todos olvidamos hasta cierto punto por qué vinimos y qué debemos hacer de nuestra vida, así que es preciso dar al hijo las circunstancias históricas que rodean el suceso de su nacimiento.

"Lo importante es darle un contexto de vida, de modo que sepa lo que ha ocurrido antes de su llegada, y dónde se ubica él. Esto incluye la historia personal de su familia, remontándose varias generaciones. En Shambhala guarda­mos estos datos en un aparato similar a un grabador de video, salvo que se almacenan en forma electrónica.

   

"Tashi, por ejemplo, pudo ver a sus parientes de siete generaciones atrás contándole sus vidas, cuáles fueron sus sueños, qué salió bien y qué no, y, al final de su existencia, lo que habrían hecho de manera diferente. Todo esto cons­tituye información inmensamente importante, que el hijo escucha de boca de sus parientes. Ayuda a los jóvenes a trazar el curso de su propia vida aprendiendo de los errores y construyendo sobre la sabiduría de los que los antece­dieron. Tashi ha aprendido mucho de sus antecesores, aunque su pariente preferido sigue siendo su abuela. Me colmaba el asombro.

—Grabar a los parientes es una excelente idea. Me pre­gunto por qué en mi país no nos tomamos tiempo para hacerlo.

—No se toman el tiempo para hacerlo porque todavía postergan hasta el último instante el hecho de hablar sobre la muerte, y entonces es casi siempre demasiado tarde. Y en las culturas exteriores la existencia aún se concentra dema­siado en lo material, no en el proceso de la vida en sí. Esto se tomará más fácil con el paso del tiempo, cuando las cul­turas exteriores comiencen a sostener su vibración y a apren­der las extensiones de oración. En la actualidad todavía reducen la vida a lo común, a lo mundano, cuando en ver­dad es un proceso constantemente informativo y misterioso.

Me miró como si estas últimas palabras suyas ence­rraran un significado más hondo.

—Tú mismo debes superar la tendencia y permanecer concentrado en el proceso de lo que está sucediéndote. Has llegado a Shambhala en un momento en que ingre­samos en la transición. El padre ha venido a hablar con Tashi sobre su futuro y la situación en los templos. Sin embargo, mi hijo no siente una inclinación intuitiva a ir a los templos. En cambio, le interesa ir a tu mundo. Y tú apareces en el medio de esto. Todo esto significa algo.

Como para puntualizar lo que Ani acababa de decir, los dos oímos un débil estruendo a la distancia, que se apagó con rapidez.

Ani mostró una expresión confundida.

—No se parece a nada que haya oído antes.

Me recorrió un escalofrío.

—Creo que podría ser un helicóptero —dije.

De nuevo pensé en contarle mi sueño, pero antes de que pudiera hacerlo ella continuó:

—Debemos apresurarnos —me urgió—. Tienes que co­nocer quiénes somos, la cultura que hemos creado. Estábamos hablando de la importancia de que los jóvenes comprendan la secuencia de las generaciones que los ante­cedieron. Esta historia es algo de lo que todos los individuos del perímetro toman conciencia a muy temprana edad, cuando despiertan a su propia espiritualidad y perciben lo que vinieron a hacer aquí.

Levantó un dedo.

—Aquí todos tienen en claro que el mundo humano evoluciona a través de la sucesión de generaciones. Una generación establece un modo de vida y enfrenta determi­nados desafíos, y luego viene la siguiente generación y extiende esa visión del mundo. Lamentablemente, en las culturas exteriores sólo ahora comienzan a tomar en serio esta evolución. Con más frecuencia lo que ocurre es que los padres quieren que los hijos sean como ellos, que tengan la misma visión de todo. Es un deseo natural en cierto modo, porque todos queremos que nuestros hijos refuercen las elecciones que hemos hecho.

"Pero a menudo el proceso se vuelve antagónico. Los padres critican los intereses de los hijos, y los hijos critican las costumbres anticuadas de los padres. En cierta medida es parte del proceso: los hijos contemplan las vidas de los padres y piensan: "En general me gusta cómo viven, pero yo habría hecho las cosas de otra manera". Todos los hijos saben qué hay de incompleto en el modo de vida de los padres. Al fin y al cabo, así es el sistema: ELEGIMOS A NUES­TROS PADRES EN PARTE PARA QUE SE NOS DESPIERTE A LO QUE FALTA, A LO QUE DEBE AGREGARSE A LA COMPRENSIÓN HUMANA, E INICIAMOS ESE PROCESO MEDIANTE EL HECHO DE SENTIMOS INSA­TISFECHOS CON LO QUE ENCONTRAMOS EN NUESTRA VIDA CON ELLOS.

"Sin embargo, no tiene por qué ser antagónico. Una vez que conocemos el proceso de la vida, podemos par­ticipar en forma consciente. Los padres pueden mostrarse abiertos a las críticas de los hijos y respaldarlos en sus sueños. Por supuesto, hacer esto causa que los padres tengan que extender su propia manera de pensar y evolu­cionar junto con los hijos, lo que puede resultar difícil.

Yo ya lo había oído antes: Ani se desvivía por des­cribirme con claridad el proceso de la evolución. Le hice unas preguntas más, y dedicó varios minutos a darme los detalles de la vida en el perímetro de Shambhala. Me expli­có que, una vez que los hijos llegaban a comprender la historia y la familia, el paso siguiente consistía en aprender a extender su Campo de Oración creativo, tal como lo había hecho yo. Después debían encontrar un modo de hacer progresar la cultura, ya fuera enseñando en el perímetro o utilizando su Campo de Oración en los templos.

—Al final éste será también el estilo de vida en las cul­turas exteriores —agregó—. Algunos se dedicarán a enseñar a los niños, y otros ingresarán en las muchas instituciones de cultura humana y los ayudarán a avanzar hacia el ideal espiritual.

Estaba por preguntarle más acerca de lo que hacían en los templos, cuando se abrió la puerta de la habitación de Tashi. El chico salió, seguido por el padre.

—Mi padre desea verte —me dijo Tashi. El hombre hizo una leve reverencia y Tashi nos presentó; ambos nos sen­tamos a la mesa. El padre vestía los tradicionales pantalones y chaleco de piel de oveja de los pastores tibetanos, salvo que su ropa estaba inmaculadamente limpia y era de un co­lor castaño claro. Él era bajo y fornido; me miraba con ojos bondadosos y expresión de entusiasmo juvenil.

—¿Sabes que Shambhala está a punto de entrar en transición? —me preguntó. Miré a Ani y luego a él.

—Sólo sé lo que dicen las leyendas.

—LAS LEYENDAS DICEN —me contestó— QUE, EN UN MO­MENTO PRECISO DE LA EVOLUCIÓN DE SHAMBHALA Y LAS CULTURAS EXTERIORES, OCURRIRÁ UN GRAN CAMBIO. ESTE CAMBIO SÓLO PUEDE SUCEDER CUANDO EN LAS CULTURAS EXTERIORES EL NIVEL DE CONCIENCIA HAYA ALCANZADO UN PUNTO PARTICULAR. Pero cuan­do así sea, Shambhala se mudará.

—¿Mudarse adónde? —pregunté—. ¿Lo sabes? Sonrió.

—Nadie lo sabe con exactitud.

Por alguna razón, su declaración me colmó de una oleada de ansiedad y un ligero aturdimiento. Por un mo­mento me costó enfocar la vista.

—Todavía no está tan fuerte —comentó Ani, refirién­dose a mí.

El padre de Tashi me miró.

—He venido a causa de mi intuición de que es impor­tante que Tashi se una a nosotros en los templos durante esta transición. LAS LEYENDAS DICEN QUE HABRÁ UNA ETAPA DE GRAN OPORTUNIDAD PERO TAMBIÉN DE SERIO PELIGRO. POR UN TIEMPO LO QUE HEMOS ESTADO HACIENDO EN LOS TEMPLOS SE TRASTORNARÁ. NO PODREMOS AYUDAR TANTO. Miró al hijo.

—Esto sucederá cuando la situación en las culturas exteriores se vuelva crítica. Muchas veces, durante la historia oculta de la humanidad, los seres humanos se han desarrollado espiritualmente hasta este punto y luego han perdido el camino y vuelto a caer en la ignorancia.

Comenzaron a usar mal su tecnología, trastornando así el curso natural de la evolución.

"Por ejemplo, en este momento, en las culturas exte­riores, algunas personas distorsionan el proceso natural de la alimentación mediante la manipulación genética de las semillas, para darles características antinaturales. Esto se hace primordialmente con el objeto de patentar esas semillas y controlar el mercado.

"Lo mismo está ocurriendo en la industria farmacéutica, donde alteran genéticamente un remedio de hierbas, accesi­ble a todos, para poder lucrar. En el preciso sistema de energía del cuerpo, estas manipulaciones pueden acarrear terribles consecuencias para la salud. Lo mismo se aplica a los ali­mentos irradiados, el cloro y otros aditivos a la provisión de agua, y ni hablar de las denominadas drogas químicas.

"Al mismo tiempo, la tecnología de los medios ha alcanzado un punto en que puede tener una influencia dramática. Si responde sólo a las necesidades de las corpo­raciones y los políticos corruptos, puede crear realidades distorsionadas y antinaturales. A medida que continúe la fusión de corporaciones, de modo que controlen una parte cada vez mayor de la tecnología y quieran usar más publicidad para crear necesidades falsas, este problema crecerá.

"Más imperativa es la situación de poder y vigilancia del gobierno, aun en los países democráticos. Alegando la necesidad de combatir a traficantes de drogas o terroristas, el gobierno viola cada vez más la intimidad del ser humano común. Ya se restringen las transacciones en efectivo e Internet está completamente vigilada. El paso siguiente consistirá en imponer una sociedad sin dinero en efectivo controlada por una autoridad central.

"Este crecimiento hacia una autoridad gubernamental central y carente de espíritu, en un mundo virtual de alta tecnología, divorciado de los procesos naturales, donde el alimento, el agua y las rutinas de la vida diaria se han trivializado y distorsionado, sólo conduce al desastre. Cuando se subvierte la salud en un mero ciclo comercial de empeoramiento de la alimentación, nuevas enfermedades y más drogas, el resultado es Armaguedón, y ya ha ocurrido varias veces en la prehistoria. Podría volver a suceder, sólo que esta vez en una escala mucho mayor. Le sonrió a Ani.

—Pero no tiene por qué ocurrir. De hecho, nosotros estamos a sólo un pequeño paso de conciencia de evitarlo. SI CONSEGUIMOS AVANZAR DEL TODO HACIA LA IDEA DE QUE SOMOS SERES ESPIRITUALES EN UN MUNDO ESPIRITUAL, ENTONCES LA COMIDA, LA SALUD, LA TECNOLOGÍA, LOS MEDIOS Y EL GOBIERNO VOLVERÁN TODOS A OCUPAR SUS DEBIDOS LUGARES EN LA EVO­LUCIÓN Y LA PERFECCIÓN DE ESTE MUNDO. PERO PARA QUE ELLO OCURRA, EN LAS CULTURAS EXTERIORES DEBEN COMPRENDERSE POR COMPLETO LAS EXTENSIONES DE ORACIÓN. DEBEN COMPRENDER QUÉ HACEMOS EN LOS TEMPLOS. LA TRANSICIÓN DE SHAMBHALA FORMA PARTE DEL PROCESO, PERO HAY QUE APROVECHAR LA OPORTUNIDAD.

Miró profundamente a Tashi.

—Para que esto suceda, tu generación debe fundirse con las últimas dos en un Campo de Oración integrado... uno que incluya la unidad definitiva de todas las reli­giones.

Tashi lo miró confundido, y el padre se le acercó.

—En todo el mundo, la generación nacida en las primeras décadas del siglo XX, lo que nuestro amigo de Occidente denominaría la generación de la Segunda Guerra Mundial, utilizó el coraje y la tecnología para salvar la democracia y la libertad de la amenaza de los dictadores que buscaban establecer un imperio. Ganaron, empleando el poder tecnológico, y continuaron expandiendo esta tec­nología en una economía mundial. Después llegó a la Tierra la generación siguiente/y sus intuiciones les indicaron que poner el foco en el materialismo, sólo en la tecnología, no era correcto. Había demasiada contaminación, demasiada influencia corporativa en el gobierno, demasiada vigilancia por parte de las organizaciones de inteligencia.

"Estas críticas constituían la manera normal para que una nueva generación se expandiera y nos condujera intui­tivamente hacia adelante. Estos nuevos individuos crecie­ron en un materialismo ganado con gran esfuerzo o, en algunos países, mediante el deseo de lo material, y comen­zaron a reaccionar, a expresar la idea de que en la vida había otras cosas, que en la historia humana había un propósito espiritual que podía captarse en mayor detalle.

"Ésa fue la base de lo que sucedió en Occidente en las décadas de los 60 y 70: el rechazo del sistema de status basado en lo material, la exploración de otras religiones, la popularidad de la filosofía, la explosión de pensamiento en el Movimiento de Potencial Humano. Todo fue re­sultado de una serie de revelaciones acerca de que en la vida había algo más que lo que conocía nuestra visión material del mundo.

Me miró con un guiño, como si lo supiera todo sobre mis experiencias con las Revelaciones.

—Las intuiciones de las últimas generaciones fueron muy importantes —prosiguió— porque comenzaron a poner en perspectiva la tecnología y la abundancia material, y a entender la profunda intuición de que en este planeta la tecnología se desarrolla para sustentar una cultura en la que podamos concentramos no sólo en la supervivencia, sino también en nuestro desarrollo espiritual.

Calló un momento.

—Y ahora, desde fines de la década de los 70 hasta la de los 80, ha estado llegando una nueva generación, para impulsar la cultura humana aún más adelante. —Miró a Tashi. —Tú y tus coetáneos son los últimos miembros de esta generación. ¿Entiendes cuánto énfasis traen al mundo?

Mientras Tashi reflexionaba en el interrogante, también yo pensé en la cuestión. LOS HIJOS Y LAS HIJAS DE LA GENERACIÓN POSTERIOR A LA DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL SE HAN CARACTERIZADO POR REACCIONAR AL IDEALISMO Y LA AM­BIVALENCIA DE SUS PADRES CON RESPECTO A LA TECNOLOGÍA, TORNÁNDOSE MÁS PRÁCTICOS Y, DE HECHO, DESARROLLANDO UN AMOR POR LA TECNOLOGÍA QUE VA MÁS ALLÁ DE CUALQUIER COSA QUE SE HAYA VISTO ANTES.

Todos me miraron como si hubieran oído mis pensa­mientos. Tashi asentía con gesto de conformidad.

—Intuimos que la tecnología tiene un propósito espiritual —dijo.

—Ahora —continuó el padre, mirándonos a todos—, ¿entienden cómo las tres generaciones fluyen juntas? La generación de la Segunda Guerra Mundial luchó contra la tiranía y demostró que la democracia podía no sólo florecer en el mundo moderno, sino expandirse tremen­damente y conectar las economías del globo. Después, en medio de la abundancia, llegó la generación siguiente para alertar respecto de que había problemas con esta expansión, que estábamos contaminando el mundo natural y perdiendo el contacto con la naturaleza y una realidad espiritual que existe por debajo de los caprichos de la historia.

"Y AHORA HA VENIDO LA GENERACIÓN SIGUIENTE PARA CONCENTRARSE DE NUEVO EN LA ECONOMÍA, PARA REMODELAR LA TECNOLOGÍA DE MODO QUE PUEDA SUSTENTAR EN FORMA CONSCIENTE NUESTRA CAPACIDAD MENTAL Y ESPIRITUAL, como ha ocurrido aquí, en Shambhala... en lugar de permitir que la tecnología caiga únicamente en las manos de aquellos que la usarían para restringir la libertad y controlar a los demás.

—PERO ESTA NUEVA GENERACIÓN NO ES PLENAMENTE CONSCIENTE DE LO QUE ESTÁ HACIENDO —comenté.

—No, no por completo —respondió—. SIN EMBARGO, ESTE CONOCIMIENTO DE SÍ MISMOS, ESTA REVELACIÓN, SE EX­PANDE DÍA A DÍA. DEBEMOS DISPONER UN CAMPO DE ORACIÓN QUE LOS ELEVE EN ESA DIRECCIÓN. DEBE SER UN CAMPO GRANDE Y FUERTE. LA NUEVA GENERACIÓN DEBE AYUDARNOS A UNIFICAR LAS RELIGIONES.

"Esto es muy importante, porque siempre habrá controladores dispuestos a manipular a esta generación para que invente usos negativos de la tecnología, o para apro­vechar su alienación.

Mientras nos hallábamos sentados allí, todos volvimos a oír el zumbido bajo de los helicópteros, aún a la distancia.

—ESTÁ COMENZANDO LA TRANSICIÓN —anunció el padre de Tashi, mirando a su hijo—. HAY MUCHOS PREPARATIVOS QUE HACER. SÓLO QUERÍA TRANSMITIR QUE LA GENERACIÓN QUE TÚ REPRESENTAS AHORA DEBE AYUDAR A EMPUJARNOS A TODOS HACIA ADELANTE. TÚ PERSONALMENTE TIENES ALGÚN PAPEL QUE DESEM­PEÑAR en la expansión hacia las culturas exteriores de lo que ha estado haciendo Shambhala. Pero sólo tú puedes decidir qué debes hacer.

El joven desvió la mirada. El padre lo abrazó un momento. Luego abrazó a Ani y se marchó de la casa.

Tashi lo siguió con los ojos y regresó solo a su habi­tación. Lleno de preguntas, seguí a Ani hasta el jardín.

—¿Adónde fue el padre de Tashi? —quise saber.

—Se está preparando para la transición —respondió ella, mirándome de soslayo—. Tal vez no sea fácil. Tal vez todos seamos desalojados por un tiempo. Hay muchos que están volviendo de los templos a ayudar.

Meneé la cabeza.

—¿Qué crees que sucederá?

—Nadie lo sabe —contestó—. Las leyendas no son espe­cíficas. Lo único que sabemos es que habrá una transición.

La incertidumbre comenzó a disminuir de nuevo mi nivel de energía, así que me senté en uno de los bancos cercanos.

Ani se sentó a mi lado.

—Pero sí sé lo que debes hacer tú —me dijo—: Debes continuar en pos del resto de la Cuarta Extensión. Todo lo demás se cuidará solo.

Asentí con desánimo.

—Concéntrate en lo que has aprendido aquí. Has visto cómo debe evolucionar la tecnología, y ya has comenzado a ver cómo nuestra cultura se concentra en el proceso de la vida, el milagro del nacimiento y la evolución cons­ciente. Sabes que éste es el foco que crea la mayor inspiración y la mayor alegría.

"La vida materialista de las culturas exteriores palidece en comparación. Somos seres espirituales, y nuestra vida debe girar en torno de los misterios de la familia y el talento y la búsqueda de la misión individual. Te repito: tú ya sabes cómo es una cultura así, y cómo se la siente.

"LAS LEYENDAS AFIRMAN QUE SABER CON CERTEZA CÓMO PUEDEN EVOLUCIONAR LAS CULTURAS EXTIENDE EL CAMPO DE ORACIÓN DE TODOS Y LE DA MÁS PODER. AHORA, CUANDO TE CO­NECTES CON TU INTERIOR Y VEAS TU CAMPO FLUYENDO DELANTE DE TI, ACTUANDO PARA PRODUCIR SINCRONICIDAD Y ELEVAR A LOS DEMÁS AL PROCESO SINCRÓNICO, PUEDES HACERLO CON MAYOR EXPECTATIVA, PORQUE SABES CON CERTEZA ADÓNDE NOS LLEVA A TODOS ESTE PROCESO, SI PERMANECEMOS FIELES A ÉL Y EVITAMOS EL MIEDO Y EL ODIO.

Tenía razón. Las extensiones iban develándose.

—Pero no lo he visto todo —objeté. Me miró profundamente a los ojos.

—No. Debes continuar comprendiendo el resto de la Cuarta Extensión. Hay más. Tu Campo de Oración puede volverse aún más poderoso.

En ese momento oímos de nuevo los helicópteros, y su ruido me llenó de ira. Parecía que se acercaban. ¿Cómo era posible? ¿Cómo podían saber dónde estaba Shambhala?

—Malditos sean —murmuré, lo cual produjo una ex­presión de horror en Ani.

—Tienes mucha ira —observó.

—Bueno, es difícil no sentir ira cuando te das cuenta de lo que están haciendo los militares chinos.

—La ira es un patrón de comportamiento en ti. Sin duda te habrán advertido de su efecto.

Evoqué todo lo que había tratado de explicarme Yin.

—Sí, así es. Pero no consigo dejar de hacerlo. Vi que Ani estaba preocupada.

—Tendrás que dominar este problema —me advir­tió—. Pero no te culpes demasiado, porque eso envía una oración negativa que te mantiene donde estás. Por otro lado, no puedes simplemente ignorar tu ira. Debes tener presente el problema, permanecer consciente, y al mismo tiempo disponer tu Campo de Oración para superarte y desechar ese antiguo patrón de comportamiento.

Yo sabía que era difícil y que me exigiría un trabajo consciente.

—¿Qué debo hacer ahora? —pregunté.

—¿Qué crees?

—¿Debo ir a los templos?

—¿Ésa es tu intuición?

Pensé de nuevo en mi sueño y al fin se lo conté. Abrió los ojos con asombro.

—¿Soñaste que ibas a los templos con Tashi? —me preguntó.

—Sí —respondí.

—Bien —repuso, seria—, ¿no crees que deberías decírselo?

Fui hasta la habitación de Tashi y toqué la pared.

—Entra —me dijo, y apareció una abertura. Tashi estaba estirado en su cama. De inmediato se in­corporó y me indicó una silla situada frente a él. Me senté. Por un momento guardó silencio, como si sostuviera el peso del mundo sobre sus hombros. Al fin dijo:

—Todavía no sé qué hacer.

—¿Qué estás pensando? —le pregunté.

—No lo sé. Estoy confundido. Lo único en que puedo pensar es en ir a las culturas exteriores. Mi madre dice que debo encontrar mi propio camino. Ojalá estuviera mi abuela aquí.

—¿Dónde está tu abuela?

—En alguna parte de los templos.

Nos quedamos mirándonos un largo momento y luego agregó:

—Si al menos pudiera entender el sueño que tuve...

Me enderecé en la silla.

—¿Qué sueño?

—Estaba con un grupo de gente. No podía verles la cara, pero sé que uno de ellos era mi hermana.

Hizo una pausa. —También podía ver un lugar con agua. De algún modo había llegado a las culturas exteriores.

—También yo tuve un sueño —le dije—. Estabas con­migo, en uno de los templos... Era azul... y allí encontramos a otra persona.

Una sombra de sonrisa le cruzó la cara.

—¿Qué dices? —me preguntó—. ¿Que se supone que debo ir a los templos en lugar de a las culturas exteriores?

—No —respondí—. No quiero decir eso. Me comen­taste que todos creen imposible llegar a las otras culturas a través de los templos. Pero... ¿y si no es así?

Se le encendió el rostro.

—¿Me sugieres que vaya a los templos y trate de ir a las culturas exteriores desde allí?

Me limité a mirarlo. —Eso debe ser —dijo, y se puso de pie—. Y tal vez he sido convocado, al fin y al cabo

 

 
 
 
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