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SANA  TU CUERPO

Introducción

Louise L. Hay

 
 

Introducción

En esta nueva edición revisada deseo participaros uno de los motivos por los cuales «sé» que es
posible dar marcha atrás al malestar y acabar con él, sencillamente cambiando las pautas
mentales.
Hace unos años me diagnosticaron cáncer de vagina. No era en absoluto extraño que tuviera
cáncer en la región vaginal habiendo sido violada a los cinco años de edad, y habiendo sido una
niña maltratada. Cuando se manifestó la enfermedad ya llevaba varios años como profesora de
sanación, por lo cual fui muy consciente de que en ese momento se me daba la oportunidad de
practicar y demostrar en mí misma lo que enseñaba a otros.


Como cualquier persona a la que se le dice que tiene cáncer, me invadió el terror . Y sin embargo,
yo sabía que la curación mental era efectiva. Consciente de que el cáncer proviene de una actitud de resentimiento muy hondo que se mantiene durante mucho tiempo hasta que literalmente corroe el cuerpo, sabía que tenía que hacer muchísimo trabajo mental. Comprendí que si me operaban para quitarme el cáncer y no quitaba la pauta mental que lo había creado, los médicos irían cortando trozos de Louise hasta que no hubiera más Louise que cortar. Si me hacían la operación y al mismo tiempo quitaba esa pauta mental que lo causaba, entonces no reaparecería el cáncer. Cuando el cáncer, o cualquier otra enfermedad, reaparece, no creo que se deba a que el médico «no quitó todo», sino más bien a que el paciente no ha hecho ningún cambio mental y por consiguiente vuelve a crear la misma enfermedad.
Actualmente, cuando acude a mí algún cliente, sé que por muy horrible que parezca la situación,
si se está dispuesto a realizar el trabajo de liberar y perdonar, se puede curar prácticamente
cualquier cosa. La palabra «incurable», que tanto atemoriza a muchas personas, en realidad sólo
significa que ese trastorno en particular no se puede curar por métodos «externos» y que para
efectuar la curación debemos «entrar dentro». El trastorno se originó de la nada y a la nada
volverá

También sabía que si conseguía eliminar la pauta mental que había creado el trastor no llamado cáncer, no tendría necesidad del médico. De modo que pedí tiempo. De mala gana el doctor me dio tres meses, advirtiéndome que ese retraso ponía en peligro mi vida.
Inmediatamente me puse a trabajar con mi maestro para eliminar ese viejo resentimiento. Hasta
ese momento yo no tenía el menor conocimiento de que albergaba ese rencor profundo. Muchas
veces estamos ciegos a nuestras propias pautas.

     

Era necesario mucho trabajo en el perdón. Lo otro que hice fue acudir a un buen especialista en nutrición y desintoxicar completamente mi cuerpo. Así pues, entre la limpieza mental y la limpieza física, en seis meses conseguí que los médicos estuvieran de acuerdo con lo que yo ya sabía: que ya no tenía ninguna forma de cáncer.


Aún conservo el informe de laboratorio original como recordatorio de lo negativamente creativa que podía ser yo. Actualmente, cuando acude a mí algún cliente, sé que por muy horrible que parezca la situación, si se está dispuesto a realizar el trabajo de liberar y perdonar, se puede curar prácticamente cualquier cosa.

 La palabra «incurable», que tanto atemoriza a muchas personas, en realidad sólo significa que ese trastorno en particular no se puede curar por métodos «externos» y que para
efectuar la curación debemos «entrar dentro». El trastorno se originó de la nada y a la nada
volverá.

 

 

 
 
 
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