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LA ACTITUD MENTAL POSITIVA

Cuarta parte

¡Preparese a alcanzar el exito!

Capitulo 18

¿Puede Usted atraer la felicidad?

Napoleon Hill - Clement Stone  

 
 

¿PUEDE USTED ATRAER LA FELICIDAD?

  

   ¿Puede usted atraer la felicidad?

   Abraham Lincoln comentó en cierta ocasión: «He observa do que las personas son tan felices como se lo hayan propuesto ».

   Existen muy pequeñas diferencias entre las personas, ¡ pero estas pequeñas diferencias constituyen la gran diferencia! Las pequeñas diferencias se refieren a la actitud. Y la gran diferencia consiste en el hecho de que ésta sea positiva o negativa.

   Las personas que quieren ser felices adoptarán una Actitud Mental Positiva y se hallarán bajo laninfluencia de la cara de su talismán correspondiente a la AMP. De este modo atraerán la felicidad. Y las que se decidan por la AMI, se empeñarán en ser desgraciadas. No atraerán la felicidad sino que la repelerán.

   «QUIERO SER FELIZ... » Una popular canción empieza con unas palabras que contienen una gran dosis de verdad: « ¡ Quiero ser feliz, pero no seré feliz hasta que te haga feliz a ti también! ».

   Uno de los medios más seguros de alcanzar la felicidad consiste en dedicar las propias energías a hacer feliz a otra persona. La felicidad es algo escurridizo y transitorio. Y si usted la busca, observará que es hui- diza. En cambio, si trata de hacer feliz a otra persona, la felicidad vendrá a usted.

   La escritora Claire Jones, esposa de un profesor del Departamento de Religión de la Universidad de Oklahoma, nos habla de la felicidad que ambos experimentaron durante los primeros tiempos de su ma- trimonio.

   Durante los dos primeros años de nuestro matrimonio, vivíamos en una pequeña ciudad -recuerda-, y nuestros vecinos eran un matrimonio muy anciano, con la esposa casi ciega y sentada a una silla de ruedas.

El anciano, que tampoco disfrutaba de muy buena salud, llevaba la casa y la cuidaba.

   Mi marido y yo estábamos adornando nuestro árbol de Navidad unos días antes de Navidad, cuando decidimos, impulsivamente adornar un árbol para el matrimonio de ancianos. Compramos un árbol pequeño, lo adornamos con espumillón y luces, le colgamos unos regalitos y la víspera de Navidad se lo llevamos.

   La anciana lloró al vislumbrar borrosamente las centelleantes luces. Su marido no hacía más que repetir:

«Hacía muchos años que no teníamos un árbol». Se pasaron todo el año siguiente hablándonos del árbol cada vez que los visitábamos.

   A la siguiente Navidad, ambos ya se habían mudado de casa. Habíamos tenido con ellos un pequeño detalle. Pero nos sentíamos felices de haberlo hecho.

   La felicidad que experimentaron como consecuencia de su amabilidad fue un sentimiento muy profundo yafectuoso, cuyo recuerdo les acompañará para siempre. Fue aquella clase especial de felicidad que experi- mentan todos aquellos que hacen el bien.

   Sin embargo, la clase de felicidad más común y constante se parece más a un estado de satisfacción: un estado en el que no se es feliz ni desgraciado.

   Es usted una persona feliz durante el período en el que siente especialmente aquel positivo estado mental en el que se siente usted feliz junto con un estado «neutral» de la mente en el que no se siente desgraciado.

   Y usted puede ser feliz, sentirse satisfecho o ser desgraciado. Porque la elección depende de usted. El factor determinante estriba en el hecho de que usted se halle bajo la influencia de una Actitud Mental Posi- tiva o bien negativa. Y este factor puede usted controlarlo.

   LAS DESVENTAJAS NO CONSTITUYEN UN IMPEDIMENTO PARA ALCANZAR LA FELICIDAD. Si hubo alguna vez una persona de la que pudiera suponerse que fuera desgraciada, esta persona fue Helen Keller.

Nació sordomuda y ciega, privada de la comunicación normal con las personas que la rodeaban; sólo el sentido del tacto podía ayudarla a comunicarse con los demás y a experimentar la dicha de amar y ser amada.

   Pero sí podía comunicarse y, gracias a la ayuda de una abnegada y brillante institutriz que consiguió co- municarse amorosamente con Helen Keller, aquella niña sordomuda y ciega se convirtió en una mujer inteligente, alegre y feliz. La señorita Keller escribió en cierta ocasión:

   Cualquier persona que, por la bondad de su corazón, pronuncia una palabra de ayuda, esboza una sonrisa jovial o allana las asperezas del camino de otra, sabe que el deleite que experimenta forma tan íntimamente parte de sí misma que eso la hace vivir. La alegría de superar los obstáculos que parecían insuperables y de empujar la frontera de los logros cada vez más lejos... ¿qué otra alegría se le puede comparar?

   Si los que buscan la felicidad se detuvieran un instante a pensar, verían que los deleites que ya experimentan son tan infinitos como las hierbas que pisan sus pies o las gotas de rocío que centellean sobre las flores matutinas.

   Helen Keller contaba sus ventajas y se mostraba profundamente agradecida por ellas. Despuésn compartió la maravilla de estas ventajas con otras personas e hizo que éstas se sintieran felices. Dado que compartía lo que es bueno y deseable, atrajo hacia sí muchas más cosas buenas y deseables. Porque cuanto más se comparte, tanto más se tiene. Y, si usted comparte la felicidad con los demás, la felicidad crecerá, en su interior.

   En cambio, si comparte la aflicción y la desgracia, atraerá hacia sí la aflicción y la desgracia. Todos co- nocemos a ciertas personas que tienen eternamente problemas o bien oportunidades disfrazadas. Lo suyo son los problemas. Cualquier cosa que les ocurra no está bien. Y ello se debe a que siempre están compartiendo sus problemas con los demás.

   Hay muchas personas solitarias en este mundo que buscan el amor y la amistad, pero nunca los encuen- tran. Algunas repelen lo que buscan con una AMN. Otras se acurrucan en sus rincones y nunca se atreven a salir. No comprenden que, cuando uno sustrae a los demás lo que es bueno y deseable, su porcentaje de cosas buenas y deseables disminuye.

   Otras personas, en cambio, tienen el valor de hacer algo respecto a su soledad y hallan la respuesta, compartiendo lo bueno y lo hermoso con los demás. Hubo un chiquillo que estaba muy solo y se sentía muy desgraciado. Al nacer, su espalda era como una grotesca joroba y su pierna izquierda estaba torcida.

Mirando al niño, el médico le aseguró a su padre: «Pero se las apañará bien.

   La familia era pobre y la madre del niño murió antes de cumplir éste un año de edad. Cuando creció, los demás niños evitaban su compañía por su cuerpo deforme y su incapacidad de participar con éxito en sus actividades. Se llamaba Charles Steinmetz y era un muchachito solitario y desgraciado.

   Pero el Gran Dador de todo bien no había olvidado a aquel chiquillo. Para compensar la deformidad de su cuerpo, Charles estaba dotado de una mente extraordinariamente aguda. Haciendo caso omiso de las incapacidades físicas sobre las cuales no podía hacer nada, utilizó la mejor cualidad que poseía y se esforzó por destacar con su inteligencia. A los cinco años ya sabía conjugar los verbos latinos. A los siete aprendió el griego y algunas nociones de hebreo. A los ocho años tenía unos buenos conocimientos de álgebra y geometría.

   Cuando inició sus estudios superiores, destacó en todas las asignaturas. Se graduó con las máximas calificaciones. Había ahorrado cuidadosamente hasta el último centavo para poder alquilar un traje para aquella ocasión. Sin embargo, con la desconsiderada crueldad que a menudo caracteriza a las personas que se hallan bajo la influencia de la AMN, las autoridades escolares colocaron una nota en el tablero de anuncios, excusando a Charles de la ceremonia.

   Al final, a Charles se le ocurrió pensar que, en lugar de tratar de ganarse el respeto de los demás hacién- doles ver el valor de sus dotes intelectuales, trataría de cultivar su amistad; utilizaría su capacidad no para llamar la atención y satisfacer su propio orgullo, sino para fomentar el bienestar de la humanidad. Para iniciar una nueva vida, se embarcó en un buque y se trasladó a los Estados Unidos. Fue rechazado varias veces a causa de su aspecto, pero al final encontró un puesto de delineante en la General Electric con un salario de doce dólares. Aparte el horario habitual de trabajo, dedicaba largas horas a la investigación eléctrica

y se esforzaba por cultivar la amistad de sus compañeros de trabajo, tratando de compartir con ellos todo aquello que fuera bueno y deseable.

  Al cabo de algún tiempo, el director de la junta de la empresa General Electric reconoció el insólito genio de aquel hombre y le dijo a Charles: «He aquí nuestra fábrica. Haga lo que quiera con ella. Sueñe todo el día si lo desea. Le pagaremos para que sueñe».

  Charles trabajó duro y en serio durante mucho tiempo. A lo largo de su vida, patentó más de doscientos inventos eléctricos y escribió muchos libros y trabajos acerca de problemas relacionados con la teoría y la ingeniería eléctrica. Conoció la satisfacción que produce el hecho de contribuir a que el mundo sea mejor.

Acumuló riquezas y compró una encantadora residencia que compartió con un joven matrimonio que conocía.

De este modo, Steinmetz experimentó la felicidad de una vida colmada y útil.

  LA FELICIDAD EMPIEZA EN CASA. La mayor parte de la vida de cada uno de nosotros transcurre en nuestros hogares, con nuestras familias. Y, por desgracia, este hogar que debiera ser un refugio de amor, felicidad y seguridad, se convierte con mucha frecuencia en un lugar hostil cuyos miembros no tienen relaciones felices y armoniosas. Pueden surgir problemas en el hogar por muchas razones.

  En uno de nuestros cursos de AMP, «La ciencia del éxito», a un joven muy inteligente y agresivo de unos veinticuatro años de edad se le preguntó:

  «¿Tiene usted un problema?»

  «¡Sí! -contestó él-. Mi madre. De hecho, he decidido irme de casa este fin de semana.»

  Al pedírsele al estudiante que comentara su problema, resultó evidente que las relaciones entre él y su madre no eran armoniosas. El instructor comprendió que la personalidad agresiva y dominante de la madre era similar a la del hijo.

  Se explicó a los alumnos que la personalidad de un individuo puede compararse a las fuerzas de un imán.

Cuando dos fuerzas similares empujan o tiran en la misma dirección, se sienten impulsadas la una hacia la otra por medio de la atracción. Cuando las fuerzas son opuestas, resisten y se repelen.

  Cuando se sitúan el uno al lado del otro y ambos se enfrentan con fuerzas exteriores, los individuos, como los imanes, siguen siendo identidades separadas. Y, sin embargo, su capacidad de atraer o repeler estas fuerzas se incrementa aunque ambos sean contrarios. El instructor añadió: «Parece ser que su comportamiento y el de su madre son tan parecidos que puede usted determinar de qué manera ella reacciona ante usted por la forma en que usted reacciona ante ella. Es probable que pueda usted evaluar sus sentimientos analizando los suyos propios. ¡Por consiguiente, su problema tiene fácil solución! Cuando dos personalidades fuertes son contrarias y es deseable que vivan juntas en armonía, por lo menos una de ellas tiene que utilizar la fuerza de la AMP.

  »He aquí la tarea específica que le encomiendo esta semana: Cuando su madre le pida que haga algo, há- galo con alegría. Cuando exprese una opinión, muéstrese de acuerdo con ella en forma sincera y amable, o no diga nada. Cuando experimente la tentación de criticarla, busque alguna cosa buena que decir. Su ex- periencia será de lo más agradable. Y es probable que ella siga su ejemplo.»

  «¡No dará resultado! -replicó el alumno-. ¡Es muy difícil llevarse bien con ella!»

  «Tiene usted mucha razón -dijo el instructor-. No dará resultado... a menos que intente usted que dé resultado con una Actitud Mental Positiva.»

  Una semana más tarde, se preguntó al joven qué tal marchaba su problema. Su respuesta fue: «Me alegra poder decir que no ha habido ni una sola palabra desagradable entre nosotros durante toda la semana. Le interesará saber que he decidido seguir viviendo en casa».
     

  CUANDO LOS PADRES NO COMPRENDEN A SUS HIJOS...

Una persona tiende a suponer que a todo el mundo le gusta lo que a ella le gusta y que todo el mundo piensa siempre lo que ella piensa.

Porque la gente tiende a juzgar las reacciones de los demás a través de sus propias reacciones. Al igual que en el caso del joven que tenía un problema con su madre, semejante conclusión puede ser a veces correcta. Sin embargo, muchos padres tienen a menudo problemas con sus hijos porque no aciertan a comprender que la personalidad del hijo es distinta a la suya. Es un error que los padres no comprendan que el tiempo les cambia tanto a ellos como a sus hijos. Porque no adaptan sus actitudes mentales a los cambios que se van operando en sus hijos y en ellos mismos.

  « ¡NO LA ENTIENDO! », DECÍA SU PADRE.Un abogado y su esposa tenían cinco hijos maravillosos. Los padres se sentían desdichados porque su hija mayor, estudian te de primer año en una escuela superior, no respondía tal como ellos esperaban. La hija también se sentía desdichada.

  «Es una buena chica, pero no la entiendo -decía su padre-. No le gustan las tareas de la casa; y, sin embargo, se pasa horas tocando el piano. En verano, le conseguí trabajo en unos almacenes, pero ella no quiso trabajar. ¡Sólo quiere tocar el piano todo el día! »

  Nosotros recomendamos que tanto los padres como la hija se sometieran a un Análisis del Vector de Acti- vidad, realizado por uno de los autores del presente libro. En el capítulo 10, titulado «Cómo estimular a los demás», ya le hemos hablado del Análisis del Vector de Actividad (AVA). Los resultados fueron reveladores.

Observamos que la muchacha poseía unas ambiciones, energías y rasgos tan superiores a los de cualquiera

de sus progenitores que sería difícil que éstos comprendieran sus reacciones sin antes comprender que cada persona era distinta.

  Sus padres pensaban que, aunque era bonito saber tocar el piano, convenía que la muchacha trabajara en casa y en unos almacenes durante el verano. La afición a ser pianista era una pérdida de tiempo. «Se casará algún día y tendrá que llevar la casa. Tendría que ser más práctica», decían los padres.

  Se explicó a los padres cuáles eran las capacidades y tendencias que inducían a la hija a comportarse de aquel modo. Se les expusieron las razones por las cuales era difícil que ellos la comprendieran. También se explicó a la hija por qué sus padres pensaban una cosa y ella pensaba otra. Tras haberse esforzado los tres por comprender la causa de su problema y la forma de abordarlo con una Actitud Mental Positiva, pudieron vivir juntos con mayor armonía.

  PARA TENER UN HOGAR FELIZ, SEA COMPRENSIVO. Comprenda que el nivel de energía y las capacidades de otra persona tal vez no sean los mismos que los de Usted. Es posible que la otra persona no piense igual que usted. Trate de comprender por qué lo que a ella le gusta tal vez no coincida con lo que le gusta a usted. Cuando lo comprenda, le resultará más fácil desarrollar una AMP y hacer aquello que sea más susceptible de provocar reacciones deseables en los demás.

  Los polos opuestos de un imán se atraen entre sí tal como ocurre con las personas que poseen rasgos de carácter opuestos. Y allí donde existe una comunidad de intereses, dos individuos pueden desarrollar una afortunada asociación aunque cada cual tenga características contrarias en muchos sentidos. Uno puede ser ambicioso, agresivo, confiado y optimista y poseer un tremendo impulso, energía y sentido práctico. Y el otro puede tender a mostrarse satisfecho, temeroso, tímido, apocado, taciturno y humilde y carecer de confianza en sí mismo. A menudo, tales personas experimentan una mutua atracción y, cuando se asocian, se complementan, se fortalecen y se inspiran la una a la otra.

  «Mezclan» sus personalidades y, de este modo, los extremos de cada una se neutralizan. Se evita así lo que podría convertirse en rigidez por parte de una y en frustración por parte de la otra.

  ¿Se sentiría usted feliz e inspirado si estuviera casado con alguien cuya personalidad fuera exactamente como la suya? Sea sincero consigo mismo. La respuesta sería probablemente «No».

  A los hijos se les puede enseñar también a ser comprensivos y a agradecer todo lo que sus padres hacen por ellos. Muchas situaciones desgraciadas en los hogares se deben a que los hijos no comprenden a sus padres y no experimentan gratitud hacia ellos. Pero, ¿quién tiene la culpa? ¿El hijo, los padres o ambas partes?

  Hace algún tiempo tuvimos una reunión con el director de una próspera e importante organización. De él han hablado en términos elogiosos los más gran des periódicos del país gracias a la buena labor que realizó cuando desempeñaba un cargo público. Sin embargo, el día en que le vimos parecía muy desgraciado.

  «¡A nadie caigo bien! ¡Incluso mis hijos me odian! ¿A qué se debe eso?», preguntó.

  En realidad, este hombre es una persona bien intencionada. Dio a sus hijos todo lo que el dinero podía comprar. Les mantuvo deliberadamente apartados de las necesidades que a él le habían obligado de niño a adquirir la fuerza que había desarrollado de mayor. Trató de protegerles de aquellas cosas de la vida que para él no fueron agradables. Les evitó tener que luchar como él había luchado. Nunca pidió o esperó el agradecimiento de sus hijos e hijas cuando éstos eran pequeños, y jamás lo tuvo. Pero suponía que ellos le comprendían y no se había molestado en averiguar si ello era así efectivamente.

  Las cosas hubieran sido distintas si hubiera enseñado a sus hijos a ser agradecidos y a adquirir fuerza, combatiendo, por lo menos parcialmente, sus propias luchas. Se sintió feliz haciéndoles felices, sin enseñarles a ser felices haciendo felices a los demás. Por consiguiente, ellos le hicieron desgraciado. Quizá si hubiera confiado en ellos cuando estaban creciendo y les hubiera hablado de las luchas que tuvo que afrontar por su bien, ellos hubieran sido más comprensivos.

  No obstante, este hombre, o cualquier otro que se encuentre en su misma situación, no tiene por qué seguir siendo desgraciado. Puede girar su talismán de la cara de la AMP y tratar de darse a conocer y ser comprendido por sus seres queridos.

  Y puede tomarse la molestia de demostrarles que les quiere, entregándose personalmente, en lugar de limitarse a darles las cosas materiales que su riqueza puede proporcionarles. Si se entrega personalmente con la misma liberalidad con la que comparte su dinero con ellos, tendrá la recompensa de recibir a cambio su amor y su comprensión.

  Como es lógico, este hombre había obrado con buena intención. Se había portado bien con sus hijos y con las demás personas. Pero no había sido sensible a sus reacciones. Se había limitado a suponer que ellos lo comprenderían. Y no se había tomado la molestia de ayudarles a hacerlo.

  Pero este hombre podía ayudarse a sí mismo leyendo libros de inspiración. Nosotros le recomendamos varios, entre ellos Cómo ganar amigos e influir en las personas. Y le dijimos que sus hijos eran personas.

 ATRACCIÓN Y RECHAZO A TRAVÉS DE LA COMUNICACIÓN VERBAL. Independientemente de quién sea usted... ¡es usted una persona maravillosa! Sin embargo, ciertas personas pueden creer que no. Si advierte usted que reaccionan con una hostilidad injustificada a las muchas cosas que usted dice o hace, puede hacer algo al respecto. Ellas son tan humanas como usted.

 ¡Tiene usted la facultad de atraer y repeler! Puede usted utilizar sabiamente este poder para atraer a los amigos apropiados y repeler a los que ejercen sobre usted una influencia indeseable o perjudicial. Con una

Actitud Mental Negativa... es probable que usted repela automáticamente las buenas cosas de la vida y atraiga las indeseables, entre ellas las malas amistades.

   Las reacciones indeseables por parte de los demás pueden ser debidas a lo que usted dice y a cómo lo dice; o bien a sus sentimientos y actitudes internas. La voz, al igual que la música, constituye un reflejo del estado de ánimo, la actitud y los pensamientos ocultos de la mente. Puede resultarle tan difícil comprender que la culpa reside en usted como tomar la iniciativa y corregirse cuando comprenda que a veces la culpa la tiene usted... ¡pero puede hacerlo!

   Puede aprender de un buen vendedor. Porque éste se ve obligado a mostrarse sensible a las reacciones de los posibles clientes... y hacer algo al respecto.

   La actitud de “El cliente siempre tiene razón” que utilizan algunos prósperos comerciantes es una actitud que a muchos individuos les cuesta trabajo adoptar, y sin embargo... ¡da muy buen resultado!

   Si se esforzara usted en hacer felices a sus familiares con la misma Actitud Mental Positiva que utiliza un vendedor para vender sus productos a los presuntos clientes, su hogar y su vida social serían más felices y afortunados... si es que tiene usted en su casa un conflicto entre diferentes personalidades.

   Si sus sentimientos se sienten heridos con frecuencia por lo que dice la gente o por cómo lo dice, es muy probable que usted ofenda a menudo a los demás por lo que dice o por cómo lo dice. Trate de establecer los verdaderos motivos de sus reacciones ante las ofensas y después evite provocar estas mismas reacciones en los demás.

   Si los chismorreos le ofenden, tendría que pensar en no chismorrear para no ofender a los demás.

   Si el tono de voz o la actitud de alguna persona respecto a usted le resultan molestos, evite ofender a los demás hablando o actuando de la misma manera.

   Si no es usted feliz cuando alguien le grita con voz encolerizada, piense que otra persona se molestará si usted le grita... aunque sea su hijo de cinco años o un pariente muy próximo.

   Si se siente ofendido porque otra persona interpreta erróneamente sus intenciones, ponga de manifiesto una actitud tolerante... y dé a los demás un voto de confianza.

   Si no le resultan agradables las discusiones, el sarcasmo, el humor ofensivo o las críticas de sus amigos o parientes, es lógico suponer que todo ello tampoco resultará agradable para otras personas.

   Y si quiere que le feliciten y le recuerden, y le hace feliz saber que alguien piensa en usted, puede suponer sin temor a equivocarse que otras personas se sentirán felices si usted las felicita, las recuerda o les hace llegar una nota para decirles que piensa en ellas.

  UNA CARTA PUEDE TRAER LA FELICIDAD.La ausencia acentúa las emociones del corazón... si se intercambian cartas. Muchas bodas se han celebrado a causa de la intensificación del amor provocada por la ausencia. La poesía, la imaginación, os idilios, el idealismo y el éxtasis suscitan afecto y comprensión porl medio del intercambio de cartas. Todas las personas pueden expresar pensamientos que tal vez no expresaran jamás si no utilizaran la palabra escrita como medio. Las cartas afectuosas no tienen por qué cesar con el matrimonio. Samuel Clemens (Mark Twain) escribía diariamente afectuosas notas a su esposa incluso cuando ambos se encontraban en casa. Su vida en común fue auténticamente feliz.

  USTED ES LO QUE PIENSA. Para escribir... tiene que pensar. Su imaginación se desarrolla recordando el pasado, analizando el presente y percibiendo el futuro.

  Cuanto más escriba, más se aficionará a escribir. Haciendo preguntas, usted, en calidad de escritor, dirige la mente del destinatario hacia los canales deseados y puede facilitarle la tarea de responderle. Y, cuando lo haga, él será el escritor y usted experimentará una alegría adicional siendo el destinatario.

  El destinatario de la carta que usted escribe se ve obligado a pensar en los términos que usted haya establecido. Si la carta está bien estructurada, tanto su razón como sus emociones podrán ser encauzadas hacia los deseados caminos. Los pensamientos inspiradores quedarán grabados indeleblemente en su memoria cuando los almacene en su subconsciente a medida que vaya leyendo.

  ¿Puede usted atraer la felicidad? Pues claro que puede atraer la felicidad. ¿Cómo? Usted puede atraer la felicidad con una AMP.

  Una Actitud Mental Positiva atraerá hacia usted la salud, la riqueza y la felicidad a la que aspira. Y una Actitud Mental Positiva incluye características tales como fe, esperanza, caridad, optimismo, alegría, gene- rosidad, tolerancia, tacto, amabilidad, honradez, bondad, iniciativa, sinceridad, rectitud y sentido común.

  LA SATISFACCIÓN. En su calidad de periodista cuyos escritos se publicaban en varios periódicos de la nación, Napoleón Hill escribió en cierta ocasión un artículo titulado «La satisfacción». Es posible que a usted le resulte útil. He aquí lo que decía:

  El hombre más rico del mundo vive en el Valle Feliz. Es rico en valores que perduran, en cosas que no se pueden perder, cosas que le proporcionan buena salud, paz de espíritu y armonía en el interior de su alma.

  He aquí un inventario de sus riquezas y de cómo las adquirió:

  «Hallé la felicidad ayudando a los demás a encontrarla.

  »Hallé la buena salud viviendo con templanza y comiendo sólo los alimentos que mi cuerpo necesita para mantenerse.

  »No odio a nadie, no envidio a nadie, pero amo y respeto a toda la humanidad.

  »Estoy entregado a una tarea amorosa con la que mezclo generosamente el juego; por consiguiente, raras veces me canso.

  »Rezo diariamente, no pidiendo más riqueza sino más sabiduría para poder identificar, alcanzar y disfrutar de la gran abundancia de riquezas que ya poseo.

  »No pronuncio ningún nombre como no sea para honrarlo, y no calumnio a nadie por ningún motivo.

  »No pido favores a nadie, como no sea el privilegio de compartir mis bienes con todos aquellos que lo deseen.

  »Estoy en buenas relaciones con mi conciencia; por consiguiente, ésta me guía rectamente en todo lo que hago.

  »Tengo más riquezas materiales de las que necesito porque estoy libre de codicia y sólo ansío poseer aquellas cosas que pueda utilizar constructivamente mientras viva. Mi riqueza procede de aquellos a quienes he beneficiado compartiendo con ellos lo que poseía.

  »La finca que poseo en el Valle Feliz no está sometida a impuestos fiscales. Existe principalmente en mi mente, en las riquezas intangibles que no pueden ser objeto de impuesto ni de dominio excepto por parte de aquellos que adoptan mi estilo de vida. Yo he creado esta finca a lo largo de toda una vida de esfuerzos,

observando las leyes naturales y adquiriendo hábitos conformes a las mismas.

  El credo del éxito del hombre del Valle Feliz no tiene derechos de autor. Si usted quiere adoptarlo, el credo le reportará sabiduría, paz y satisfacción.

  En su libro El poder de la fe, el rabino Louis Bienstock dijo lo siguiente a propósito del tema de la felicidad:

  El hombre nació entero... todo de una pieza. Es la clase de mundo que él ha forjado la que lo ha desgarrado.

¡Un mundo de locura! ¡Un mundo de falsedad! ¡Un mundo de temor! Con el poder de la fe, que vuelva a consolidarse... por medio de la fe en sí' mismo, la fe en sus semejantes, la fe en su destino, la fe en su Dios.

Entonces y sólo entonces el mundo estará auténticamente unido. Entonces y sólo entonces el hombre encontrará la felicidad y la paz.

  Recuerde, si el hombre está bien, su mundo estará bien. Y el hombre puede atraer la felicidad de la misma manera que puede atraer la riqueza, la desdicha o la pobreza. ¿Está bien su mundo? ¿O acaso los sen- timientos de culpabilidad le impiden alcanzar el éxito que desea? Si así fuera, le interesará leer nuestro si- guiente capítulo para alcanzar la felicidad en su vida.

 

GUÍA Nº 18

  Ideas a seguir

 

 1.Abraham Lincoln dijo en cierta ocasión: «He observado que las personas son tan felices como se lo hayan propuesto». ¿Quiere usted proponerse ser feliz? En caso contrario, ¿quiere usted proponerse no ser desgraciado?

 2. Hay muy pequeñas diferencias entre las personas, pero estas pequeñas diferencias constituyen la gran diferencia. Las pequeñas diferencias son la actitud. La gran diferencia consiste en el hecho de que ésta sea positiva o negativa

 3. Uno de los medios más seguros de alcanzar la propia felicidad consiste en dedicar todas las energías a hacer feliz a otra persona.

4. Si busca la felicidad, comprobará usted que ésta es escurridiza. Pero, si trata de traer la felicidad a otra persona, ésta retornará a usted multiplicada.

5. Si usted comparte la felicidad y todo lo que es bueno y deseable, atraerá hacia sí la felicidad, lo bueno y lo deseable.

6. Si comparte la aflicción y la desdicha, atraerá hacia sí la aflicción y la desdicha.

7. La felicidad empieza en su casa. Los componentes de su familia son personas. Estimúlelos a ser felices,  de la misma manera que un buen vendedor estimula a sus presuntos clientes a comprar.

8. Cuando dos personalidades fuertes entran en conflicto y es conveniente que convivan en armonía, una de ellas por lo menos tiene que utilizar el poder de la AMP.

9. Sea sensible a sus propias reacciones y a las reacciones de los demás.

10. ¿Le gustaría vivir satisfecho en el Valle Feliz?

 

¡PARA SER FELIZ, HAGA FELICES A LOS DEMÁS!

 
 
 
 
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