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LA ACTITUD MENTAL POSITIVA

Cuarta parte

¡Preparese a alcanzar el exito!

Capitulo 16

Como elevar su nivel de energía

Napoleon Hill - Clement Stone  

 
 
 

CÓMO ELEVAR SU NIVEL DE ENERGÍA

 

  ¿Cómo está hoy su nivel de energía? ¿Se ha levantado con ansias de afrontar las tareas que tenía por delante?

¿Ha empujado hacia atrás la silla de su mesa de desayuno con la sensación de que estaba impaciente por salir? ¿Y se ha lanzado a su trabajo con entusiasmo?

  ¿No? Tal vez lleve usted algún tiempo sin la fuerza y el vigor necesarios como para pensar que hubiera debido hacerlo. Tal vez se siente cansado antes de que empiece la jornada y se arrastra por su trabajo sin alegría.

  En tal caso, ¡hagamos algo al respecto!

  Vernon Wolfe, entrenador de atletismo, es un experto que puede indicarle lo que debe hacer. Es uno de los más destacados entrenadores del país. Bajo su guía, varios estudiantes de enseñanza superior han batido récords nacionales de escuelas preuniversitarias. ¿Cómo entrena a estos astros? Wolfe tiene un doble método. Les enseña a preparar simultáneamente los cuerpos y las mentes.

  «Si cree que puede hacerlo -dice Vernon Wolfe-, puede hacerlo las más de las veces. Es el espíritu sobre la materia.

  HAY DOS TIPOS DE ENERGÍA. Una es física y la otra mental y espiritual. Esta última es mucho más importante, porque puede extraer usted de su subconciente una enorme capacidad y fuerza en momentos de necesidad.

  Piense, por ejemplo, en las grandes hazañas que se han descrito sobre personas que estaban bajo los efectos de una intensa emoción. Se produce un accidente de automóvil y el marido queda atrapado debajo del vehículo volcado. ¡En un momento de temor y decisión, su pequeña y frágil esposa consigue levantar el automóvil lo suficiente como para liberarle! O un loco, con la mente dominada por su perturbado subconsciente, puede romper, levantar, doblar y arrojar objetos con una fuerza de la que jamás podría hacer gala en momentos de normalidad.

  En una serie de artículos para Sports Illustrated, el doctor Roger Bannister reveló de qué manera había conseguido establecer por primera vez el récord de la milla en cuatro minutos, el 6 de mayo de 1954, adiestrando tanto su mente como sus músculos a fin de convertir en realidad aquel sueño largo tiempo perseguido en el mundo del atletismo. Durante meses, entrenó su subconsciente en la creencia de que aquel récord, que algunas personas consideraban imbatible, se podía batir. Otros opinaban que el tiempo de cuatro minutos constituía una barrera.

Bannister lo consideraba en cambio una puerta que, una vez franqueada, abriría el camino de muchos nuevos récords para sí mismo y para otros corredores.

  Y, como es lógico, estaba en lo cierto. Roger Bannister rompió la barrera. ¡Durante un período de algo más de cuatro años desde que por primera vez se había establecido el récord de la milla en cuatro minutos, la proeza fue realizada cuarenta y seis veces por él mismo y por otros corredores! ¡ Y en una carrera celebrada en Dublín, Irlanda, el 6 de agosto de 1958, cinco corredores corrieron la milla en menos de cuatro minutos!

  El hombre que le enseñó a Roger Bannister el secreto era el doctor Thomas Kirk Cureton, director del laboratorio de aptitud física de la Universidad de Illinois. El doctor Cureton ha desarrollado unas ideas revolucionarias en relación con el nivel de energía del cuerpo. En su opinión, dichas ideas pueden aplicarse tanto a los deportistas como a las personas que no practican ningún deporte. Pueden permitir que un corredor corra con mayor rapidez y que el hombre corriente viva más tiempo.

  «No hay ninguna razón -dice el doctor Cureton- para que un hombre no posea la misma aptitud a los 50 años que a los 20... siempre y cuando sepa cómo adiestrar su cuerpo.»

  El sistema del doctor Cureton se basa en dos principios: (1) Adiestre todo el cuerpo; (2) llegue hasta el límite de su resistencia y amplíe el límite en cada sesión de entrenamiento.

  «El arte de batir récords -dice- es la capacidad de sacar de uno mismo más de lo que se tiene. Se castiga uno más y más y descansa entre cada sesión.»

  El doctor Cureton tuvo ocasión de conocer a Roger Bannister mientras estaba realizando pruebas de aptitud física entre los astros del deporte europeo. Observó que el cuerpo de Bannister estaba maravillosamente desarrollado por determinados conceptos. Por ejemplo, su corazón era un 25 por ciento más grande que lo normal en proporción con el tamaño de su cuerpo. Pero, en cuanto al resto, Bannister no estaba tan bien desarrollado como el hombre corriente. Bannister siguió el consejo de Cureton en lo concerniente al desarrollo de todo su cuerpo. Aprendió a entrenar su mente dedicándose el montañismo. Ello le enseñó a superar los obstáculos.

  Y, lo que no es menos importante, aprendió a desmenuzar los grandes objetivos, fragmentándolos. Roger Bannister pensó que un hombre corría con más rapidez un solo cuarto de milla que los cuatro cuartos de toda la milla. Por consiguiente, se acostumbró a pensar en los cuatro cuartos por separado. Durante sus entrenamientos, corría un cuarto de milla y después daba lentamente una vuelta a la pista para descansar. A

continuación, corría otro cuarto de milla. Cada vez se proponía correr el cuarto en 58 segundos o menos.

Cincuenta y ocho por cuatro es igual a 232 segundos, es decir, tres minutos cincuenta y dos segundos. Corría hasta casi sufrir un colapso y después descansaba. Cada vez, el punto de colapso iba un poco más allá.

Cuando, al final, disputó la gran carrera, ¡ la realizó en 3 minutos 59,6 segundos!

  El doctor Cureton enseñó a Roger Bannister que «cuanto más resiste el cuerpo, tanto más resistirá». Las creencias acerca del «exceso de entrenamiento» y el «desgaste», dice, son un mito.

  Subraya, sin embargo, que el descanso es tan importante como el ejercicio y la actividad. El cuerpo necesita recuperar en cantidades todavía mayores lo que el ejercicio ha consumido. De esta manera se desarrollan la fuerza, la vitalidad y la energía. El cuerpo y la mente vuelven a recargarse durante los períodos de descanso y relajación. Si no les ofrece usted la oportunidad de hacerlo pueden producirse graves daños e incluso la muerte.

  ¿ES HORA DE RECARGAR SU BATERÍA? No tiene ninguna gracia ser el hombre más rico del cementerio. Usted no querrá sin duda ser el mejor científico, médico, ejecutivo, vendedor o empleado, descansando -prematuramente- bajo una adornada lápida sepulcral. Una madre, una esposa, un padre, un hijo o una hija querida pueden generar felicidad. ¿Por qué generar la aflicción en su lugar? ¿Por qué permanecer confinado en un sanatorio mental o yacer embalsamado dos metros por debajo de una capa de hermosa hierba verde... simplemente porque un desgaste innecesario causó daños a una batería que no fue recargada?

  El niño pequeño no sabe cuándo está excesivamente cansado. Pero lo demuestra sin duda a través de su comportamiento y sus acciones.

  Es posible que el adolescente se percate de que está excesivamente fatigado, pero se niegue a recono- cerlo... incluso en su fuero interno. En tal caso, los problemas sexuales, familiares, escolares y sociales pueden parecer insolubles e insoportables. Y es posible que le impulsen a realizar actos destructivos... actos que pueden lastimarle a él a los demás.

  Cuando su nivel de energía es bajo, es posible que su salud y sus características positivas se sientan dominadas por una actitud negativa. Como un acumulador, usted estará muerto cuando su nivel de energía equivalga a cero. ¿Cuál es la solución? ¿Recargar la batería? ¿Cómo? ¡Relájese, juegue, descanse y duerma!

 CÓMO SABER CUÁNDO HAY QUE RECARGAR LA BATERÍA. He aquí una lista de comprobación que le ayudará a establecer su actual nivel de energía. Puede usted utilizarla siempre que advierta que su nivel de energía está descendiendo. Si es usted una persona bien equilibrada, es posible que tenga que recargar su batería cuando actúe y se sienta:

     

Indebidamente soñoliento o cansado.

Falto de tacto, antipático, receloso.

Irritable, sarcástico, mezquino.

Nervioso, excitable, histérico.

Preocupado, temeroso, celoso.

Brusco, despiadado, excesivamente egoísta.

Excesivamente emocional, deprimido o frustrado.

  ¡LA AMP EXIGE UN BUEN NIVEL DE ENERGÍA... Y VICEVERSA!

Cuando se siente usted fatigado, sus sentimientos, emociones, pensamientos y acciones habitualmente positivos muestran tendencia a resultar negativos. Cuando se encuentra descansado y goza de buena salud, la dirección cambia de nuevo a positiva.

A menudo, la fatiga saca lo peor que hay dentro de usted. ¡Cuándo su batería está cargada y su nivel de energía y actividad es normal, se encuentra usted en su mejor momento! ¡ Es entonces cuando piensa y actúa con una AMP!

  Si sus sentimientos y acciones revelan que sus mejores cualidades están siendo sustituidas por características indeseables o negativas, ¡es hora de recargar su batería!

  Sí, sin duda para conservar su nivel de energía tanto física como mental, necesita usted ejercitar el cuerpo y la mente. Pero hay un tercer factor. Su cuerpo y su mente necesitan ser alimentados adecuadamente. Usted contribuye a conservar su cuerpo mediante la ingestión de cierta cantidad de alimentos sanos y nutritivos. Y conserva su vigor mental y espiritual absorbiendo las vitaminas mentales y espirituales de los libros religiosos o de inspiración.

  LAS VITAMINAS... ¡NECESARIAS PARA UN CUERPO Y UNA MENTE SANOS! El doctor George Scarseth, antiguo jefe de investigación de la Asociación Americana de Investigaciones Agrarias de Lafayette, Indiana, nos habló de una aldea de la costa de África. La aldea es más avanzada que las comunidades de tribus similares del interior. ¿Por qué? Porque sus habitantes son físicamente más fuertes y tienen una inteligencia más despierta -con una mayor energía corporal- que las tribus del interior. La diferencia entre las tribus de la costa y las del interior se debe a una diferencia dietética. Las tribus del interior no ingieren una cantidad suficiente de proteínas, mientras que las de la costa las ingieren en gran cantidad gracias al pescado que comen.

   En su libro El clima hace al hombre, Clarence Mills refiere que el gobierno de los Estados Unidos descu- brió unos habitantes del istmo de Panamá excesiva mente «lentos» en su actividad física y mental. Un estudio científico reveló que tanto los vegetales como los animales en los que se basaba su alimentación carecían de vitaminas del grupo B. Al añadirse tiamina a su dieta, aquellas gentes empezaron a mostrarse más enérgicas y activas.

   Si sospecha usted que su dieta es deficitaria en determinadas vitaminas y elementos, de manera que su nivel de energía aparece deprimido, debiera usted hacer algo al respecto. Un buen libro de cocina puede ayudarle...

Si la situación persistiera, sométase a una revisión médica.

   Al igual que su cuerpo, su subconsciente aceptará sin esfuerzo vitaminas mentales y espirituales. Sin em- bargo, a diferencia de su cuerpo físico, su subconciente digerirá y retendrá cantidades ilimitadas. ¡ A diferencia de lo que ocurre con el estómago, el subconsciente jamás se empacha! Ingiere y retiene todo lo que se le ofrece... ¡y sigue conservando la capacidad de ingerir más!

   ¿Dónde encontrará usted estas vitaminas mentales y espirituales? En libros tales como el recomendado en el capítulo 22, titulado «El asombroso poder de una bibliografía».

   En realidad el subconsciente es como una batería. De él pueden obtenerse enormes cantidades de energía mental y espiritual que a menudo se transforman en vitalidad física. Estas descargas de energía se echan a perder si permitimos que se produzca un cortocircuito provocado por innecesarias emociones negativas.

En cambio, utilizada en forma constructiva, esta energía se podrá multiplicar muchas veces de la misma manera que el generador de una central eléctrica produce grandes cantidades de energía útil.

   El difunto William C. Lengel, destacado redactor en jefe del sector editorial, ilustró muy bien esta cues- tión en un artículo publicado en la revista Success Unlimited («Éxito sin fronteras»). Lengel describió de qué manera se desperdicia la energía como consecuencia de «la preocupación, el odio, el temor, la sospecha, la cólera y la rabia» innecesarias.

   «Todos estos elementos de desecho -decía- hubieran podido transformarse fácilmente en unidades de producción de energía.»

   Para ilustrar este hecho, el señor Lengel describía una planta de energía eléctrica: « ...las bocas abiertas de las calderas, las rojas llamas crepitando en su interior, el agua de los manómetros agitándose a un determinado nivel de temperatura, el vapor impulsando los émbolos que hacen girar los grandes generadores, los conmutadores de cobre -con sus superficies doradas- girando con tanta rapidez que parecen hallarse inmóvi les mientras unas chispas verdes y azules se escapan de debajo de las escobillas, con unos gruesos cables conectados al tablero de distribución, transportando la corriente eléctrica a toda la ciudad para miles de finalidades útiles.

   »Al otro lado de la magen -añadía Lengel-, la misma planta, las mismas calderas, los mismos motores yi generadores. La única diferencia estribaba en que el tablero de distribución estaba a oscuras y los gruesos cables, en lugar de estar conectados al tablero de distribución, estaban introducidos en un barril de agua mientras los obreros efectuaban pruebas en la planta. Toda la energía se desperdicia. Ningún ascensor puede funcionar, ninguna máquina puede ponerse en marcha, ninguna bombilla puede iluminar.»

   Y Lengel terminaba diciendo que, en forma análoga, «un fracasado gasta tanta energía en su tarea de fracasar como la que gasta en alcanzar el éxito una persona afortunada».

   El campeón de golf Tommy Bolt solía desperdiciar su energía de esa manera. Si se le desviaba la pelota o fallaba el hoyo, lo dejaba todo con un ataque de nervios. A menudo se enfurecía tanto que doblaba el palo de golf alrededor del árbol más próximo.

   Tras haber leído la famosa plegaria de San Francisco de Asís, ésta le transformó en un hombre que dirigía toda su energía hacia los más provechosos canales. La plegaria confirió a Tommy una nueva paz de espíritu y, desde entonces, éste lleva en el bolsillo una tarjeta en la que figura impresa una parte de la plegaria. Dice así:

  Dios me otorgue la serenidad d aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor de cambiar las cosase que pueda, y la sabiduría para poder discernir

  El hombre es el único exponente del reino animal que, mediante el funcionamiento de su conciencia, puede controlar voluntariamente sus emociones desde dentro, en vez de verse obligado a hacerlo así por las influencias externas. Sólo él puede cambiar deliberadamente sus hábitos de respuesta emocional.

Cuanto más civilizado, culto y refinado sea usted, tanto más fácil le será controlar sus sentimientos y emociones... si se decide usted a hacerlo.

  El temor, por ejemplo, es bueno en determinadas circunstancias. De no ser por el temor al agua, muchos niños se ahogarían. No obstante, es muy posible que desperdicie usted su energía mental y espiritual en esta u otras emociones erróneas. En tal caso, puede usted girar un interruptor y dirigir su energía hacia canales más útiles. ¿Cómo? Centrando su mente en las cosas que quiere hacer y apartándola de las cosas que no quiere hacer. Sus emociones están inmediatamente relacionadas con la acción. Por consiguiente, entre en acción. Sustituva un sentimiento negativo por otro positivo. Y si es usted miedoso y quiere ser valiente, ¡actúe con valentía!

  Si quiere ser enérgico, actúe con energía. Pero, como es natural, procure dedicar su energía a una finalidad buena y provechosa.

  Dawn Fraser de Australia nos ofrece un maravi lloso ejemplo a este respecto. Nacida «al otro lado de la vía» en Balmain, un suburbio de la costa de Sidney, Dawn tenía un cuerpo anémico. Pero tenía también una gigantesca voluntad de convertirse en una gran campeona de natación. Se convirtió en la nadadora más rápida del mundo. Era buena. Pero a veces no era lo suficientemente buena como para sentirse satisfecha.

  Mientras regresaba a su país en avión tras haber participado en unos Juegos atléticos celebrados en Cardiff, leyó un libro. Era Piense y hágase rico. «Las fórmulas de Napoleón Hill para alcanzar el éxito se me antojaron de lo más inspiradoras -dice-. Empecé a pensar en nuestra derrota a manos de las nadadoras inglesas en la prueba de relevos mixtos, en la que nadé en 60,6 segundos. Eso equivalía a un tiempo seis décimas de segundo más rápido que el de mi propio récord mundial, pero todavía no suficiente para darnos las 12 yardas de ventaja que necesitábamos. Me pregunté si habría dado todo lo que llevaba dentro.»

  Dawn Fraser empezó a pensar en el sueño que tanto tiempo llevaba acariciando: el de convertirse en la primera mujer que nadara los 100 metros en menos de sesenta segundos. El «minuto mágico», lo llamaba ella.

  «Si hubiera podido hacer la última parte del recorrido en el minuto mágico, tal vez hubiéramos ganado - pensó-. A partir de aquel momento, mi antigua esperanza de batir el minuto se convirtió para mí en un ardiente deseo. Llámenlo ustedes obsesión controlada si quieren. Lo convertí en mi máxima ambición y me forjé un plan de acción positiva, fijándome como meta el minuto mágico. Tal como aconseja el señor Hill, decidí recorrer un kilómetro de más... tanto desde el punto de vista mental como físico.»

  Aparte de entrenar su cuerpo, la señorita Fraser prepara ahora también su mente. A pesar de que, en el momento en que escribimos, aún no ha conseguido alcanzar el «minuto mágico», ha ido batiendo un récord tras otro. Los entrenadores deportivos de toda Australia se han sentido inducidos a estudiar las enseñanzas de Napoleón Hill, según afirma el periodista australiano Thomas H. Wyngard.

  Los mejores entrenadores, en su búsqueda de métodos capaces de proporcionar a sus campeones aquel elemento de más, por encima de sus habituales programas de adiestramiento científicamente organizados, están hallando nueva inspiración en las doctrinas del gran experto norteamericano.

  Están adaptando la técnica de Napoleón Hill del planteamiento mental a lo que esencialmente es un problema físico. Algunos han seguido el curso de AMP, «La ciencia del éxito» para poder aplicar correctamente sus principios.

  ¿Es hora de recargar su batería? ¿Ya ha empezado usted a aplicar los principios contenidos en La actitud mental positiva: un camino hacia el éxito? ¿Está dispuesto a convertirse en campeón? Si es así, querrá usted saber cómo gozar de buena salud y vivir más tiempo... lo cual va a ser el tema de nuestro próximo capítulo.

 

GUÍA Nº 16

   Ideas a seguir

 

 1.   ¿Cómo está su nivel de energía en este momento?

 2.   ¿Cuál es su fuente más importante de energía física, mental y espiritual?

 3.   ¿Cómo puede usted aplicar los principios que el doctor Thomas Kirk Cureton le enseñó a Roger Bannister para disponer de la extraordinaria energía que necesita para alcanzar sus objetivos?

 4. ¿Llega usted hasta el límite de su resistencia... y después descansa y lo vuelve a intentar?

 5. ¿Es hora de recargar su batería?

 6. ¿Cómo puede usted evitar o neutralizar la fatiga?

 7. ¿Están basadas sus comidas en dietas bien equilibradas?

 8. ¿Está dirigiendo su energía hacia canales provechosos? ¿O la está desperdiciando a causa de un cortocircuito?

 9. «Un fracasado gasta tanta energía en su tarea de fracasar como la que gasta una persona afortunada en  alcanzar el éxito.»

10. Dios me otorgue la serenidad de aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor de cambíar las que pueda y la sabiduría para poder discernir.

11. ¿Cuándo está justificada la emoción del temor? ¿Es injustificada?

12. Para ser enérgico, ¡actúe con energía!

 

¡AUMENTE SU NIVEL DE ENERGÍA A TRAVÉS DE UNA AMP! 
 
 
 
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