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LA ACTITUD MENTAL POSITIVA

Tercera parte

La llave de la ciudadela de la riqueza

Capitulo 14

Como hallar satisfacción en su trabajo

Napoleon Hill - Clement Stone   

 
 

CÓMO HALLAR SATISFACCIÓN EN SU TRABAJO.

  Independientemente de cuál sea su ocupación -jefe o empleado; ejecutivo u obrero; médico o enfermera; abogado o secretaria; profesor o alumno, ama de casa o sirvienta-, está usted obligado a hallar satisfacción en su trabajo mientras lo tenga.

  Y puede conseguirlo, ¿sabe? La satisfacción es una actitud mental. Su actitud mental es lo únicosobre lo cual sólo usted puede ejercer un control completo.

  Puede usted adoptar la decisión de hallar satisfacción en su trabajo y descubrir el medio de conseguirlo. Es más probable que halle usted trabajo si hace «lo que le resulta natural», es decir, aquello para lo cual tiene usted una aptitud o inclinación natural. Si acepta un trabajo que no le resulta «natural», es muy posible que sienta conflictos y frustraciones mentales y emocionales. Usted puede, sin embargo, neutralizar y posteriormente superar tales conflictos y frustraciones... si utiliza la AMP y experimenta el estímulo de adquirir experiencia y capacidad en su trabajo.

  Jerry Asam tiene una AMP y le gusta mucho su trabajo: halla satisfacción en él.

  ¿Quién es Jerry Asam? ¿Qué hace?

  A Jerry le encanta su trabajo porque lo conoce bien y está muy capacitado. Hace lo que le resulta natural.

Pero, aun así, Jerry tiene días en que las cosas podrían ser un poco más agradables. En el trabajo de ventas, estos días pueden ser muy perturbadores... si uno no estudia, reflexiona y planifica para corregir las dificultades y conservar una Actitud Mental Positiva. Para ello, Jerry lee los libros de inspiración y de autoayuda con vistas a la acción.

  Jerry ha leído libros de inspiración y ha aprendido tres lecciones muy importantes:

  1. Puede usted controlar su actitud mental mediante el uso de los factores de automotivación.

  2. Si se fija usted un objetivo, es más probable que identifique las cosas que le ayudarán a alcanzarlo que si no se lo fija. Cuanto más alto apunte en su objetivo, tanto más grande será su logro si tiene usted una AMP.

  3. Para alcanzar el éxito en todo, es necesario conocer las normas y aprender a aplicarlas. Es necesario dedicarse con regularidad a la reflexión constructiva, el estudio, el aprendizaje y la planificación.

  Jerry creía en estas lecciones. Y entró en acción. Las puso en práctica. Estudió los manuales de ventas de su empresa y practicó lo que había aprendido en sus actividades de ventas. Se fijó unos objetivos -unos objetivos muy elevados- y los alcanzó. Y cada mañana se decía a sí mismo: « ¡Me siento sano! ¡Me siento feliz! ¡Me encuentro estupendamente. Y se sentía sano y feliz y se encontraba estupendamente. ¡Y los resultados de sus ventas fueron también estupendos!

  Cuando tuvo la certeza de que era eficiente en su labor de ventas, reunió a un grupo de vendedores y les enseñó las lecciones que había aprendido. Adiestró a los hombres en los mejores y más recientes métodos de ventas tal y como éstos se exponían en los manuales de aprendizaje de su empresa. Les acompañó personalmente y les mostró lo fácil que resultaba vender cuando uno utiliza los métodos adecuados, elabora un plan y afronta cada día con una Actitud Mental Positiva. Les enseñó a fijarse elevados objetivos de ventas y a alcanzarlos con una AMP.

  Cada mañana, el grupo de Jerry se reúne y recita con entusiasmo al unísono: «¡Me siento sano! ¡Me siento feliz! ¡Me encuentro estupendamente! ». Después se ríen juntos, se dan recíprocamente palmadas en la espalda para desearse buena suerte y cada cual se va por su camino para vender su cupo del día. Cada hombre se fija un objetivo y apunta tan alto que los vendedores y los jefes de ventas más veteranos y más expertos del continente se muestran asombrados.

  Al terminó de la semana, cada vendedor presenta un informe de ventas que provoca una sonrisa satisfecha en el director y en el jefe de ventas de la organización de Jerry.

  Están Jerry y los hombres que éste tiene a sus órdenes satisfechos de su trabajo? ¡Puede usted tener l certeza de que sí! He aquí algunas de las razones por las que se sienten felices:

1. Han estudiado bien su trabajo; conocen y comprenden las normas y las técnicas y saben aplicarlas tan bien que todo lo que hacen les resulta natural.

2. Se fijan regularmente unos objetivos y creen que van a alcanzarlos. Saben que lo que la mente del hombre puede concebir y creer, la mente del hombre puede alcanzarlo con una AMP.

3. Mantienen constantemente una Actitud Mental Positiva, utilizando factores de automotivación.

4. Disfrutan de la satisfacción que produce el trabajo bien hecho.

  « ¡ME SIENTO SANO! ¡ME SIENTO FELIZ! ¡ ME ENCUENTRO ESTUPENDAMENTE!» Otro joven vendedor de la misma organización en el continente aprendió a controlar su actitud mental mediante el uso del factor de automotivación de Jerry Asam. Era un estudiante universitario de dieciocho años que trabajaba durante las vacaciones de verano vendiendo seguros por tiendas y despachos. Algunas de las cosas que aprendió durante el período de aprendizaje de dos semanas de duración fueron:

  1. Los hábitos q adquiere un vendedor en el transcurso de las primeras dos semanas de actividad trasue haber finalizado el cursillo de ven tas le acompañarán a lo largo de toda su carrera.

  2. Cuando tengas un objetivo de venta... sigue intentándolo hasta que lo alcances.

  3. Apunta más alto.

  4. En momentos de necesidad, utiliza factores de automotivación tales como: ¡Me siento sano! ¡Me siento feliz! ¡Me encuentro estupenda mente! para estimularte a emprender una acción positiva en la dirección deseada.

  Tras pasarse varias semanas vendiendo, se fijó un objetivo concreto. Tenía el propósito de ganar un premio.

Para ello, era necesario realizar un mínimo de cien ventas en una semana.

  El viernes por la noche de aquella semana, había conseguido realizar ochenta ventas... le faltaban veinte para alcanzar su objetivo. El joven vendedor se hizo el firme propósito de que nada le impediría alcanzar su objetivo. Creía en aquello que le habían enseñado: Lo que la mente del hombre puede concebir y creer, la mente del hombre puede alcanzarlo con una AMP. A pesar de que los demás vendedores de su grupo dieron por terminado su trabajo el viernes por la noche, él regresó a su trabajo el sábado a primera hora.

  A las tres de la tarde aún no había conseguido efectuar ninguna venta. Le habían enseñado que las ventas dependen de la actitud del vendedor... no de la del presunto cliente.

  Recordó el factor de automotivación de Jerry Asam y lo repitió cinco veces con entusiasmo. ¡Me siento sano! ¡Me siento feliz! ¡Me encuentro estupendamente!

  Hacia las cinco de la tarde, había realizado tres ventas. Le faltaban tan sólo diecisiete para alcanzar su objetivo. Recordó que El éxito lo alcanzan aquellos que lo intentan, y lo conservan aquellos que siguen intentándolo con AMP. Repitió varias veces con entusiasmo: ¡Me siento sano! ¡Me siento feliz! ¡Me encuentro estupendamente! Hacia las once de aquella noche... ¡se encontraba cansado, pero se sentía feliz!

Había conseguido realizar la vigésima venta de aquel día! ¡Había alcanzado su objetivo! Había ganado el premio y había aprendido que el fracaso se puede convertir en éxito si... uno lo sigue intentando.

  LA ACTITUD MENTAL MARCA LA DIFERENCIA. Por consiguiente, fue la actitud mental la que estimuló a Jerry Asam y a los vendedores que trabajaban a sus órdenes a encontrar satisfacción en su trabajo. Y fue una Controlada Actitud Mental Positiva la que ayudó al ven estudiante a conseguir el premio y la satisfacción que buscaba.

  Mire a su alrededor. Observe a las personas que disfrutan con su trabajo y a las que no. ¿Cuál es la diferencia entre ellas? Las personas felices y satisfechas controlan su actitud mental. Examinan con visión positiva su situación. Buscan lo bueno y, cuando hay algo que no es tan bueno, se analizan a sí mismas para ver si pueden mejorarlo. Tratan de aprender más cosas acerca de su trabajo para poder ser más efi- cientes y conseguir que su actuación resulte más satisfactoria tanto para ellas como para sus patronos.

  En cambio, los que no son felices se aferran a su AMN. En realidad, es casi como si desearan ser desdichados.

Buscan toda clase de motivos para quejarse: la jornada laboral es demasiado larga; la pausa para el almuerzo es demasiado corta; el jefe es demasiado gruñón; la empresa no concede suficientes vacaciones o no otorga la adecuada clase de bonificaciones. Es posible incluso que se quejen de cosas triviales como: Susie lleva cada día el mismo vestido; el contable no escribe de manera legible, etc., etc. Cualquier cosa... con tal de que puedan ser desdichados. Y saben muy bien cómo conseguirlo. Son personas decididamente desdichadas... en el trabajo y en general también en otras facetas de su vida. La AMN les domina por completo.

  Y ello es cierto independientemente de la clase de trabajo de que se trate. Si quiere usted ser feliz y sentirse satisfecho, lo puede lograr: controlará su actitud mental y cambiará la cara de la AMN de su talismán por la cara de la AMP ; buscará los medios de crear felicidad.

  Si puede inyectar entusiasmo y felicidad en su si tuación laboral, hará usted una aportación que muy pocos podrán igualar. Conseguirá que su trabajo resulte divertido y su satisfacción laboral se medirá en sonrisas... y también en productividad.

 

     

U N O B J E T I V O C O N C R E T O D E S P E R T Ó S U E N T U S I A S M O . En una de nuestras clases, estábamos hablando del principio de aportar entusiasmo al propio trabajo cuando una joven sentada al fondo de la clase levantó la mano. Se puso en pie y dijo:

  «He venido aquí con mi marido. Lo que ustedes dicen puede estar muy bien para un hombre en su profesión, pero no es válido para un ama de casa. Ustedes, los hombres, se enfrentan diariamente con nuevos e interesantes retos.

En el trabajo de la casa no ocurre lo mismo. Lo malo del trabajo de la casa es... que resulta demasiado cotidiano.»

  Aquello se nos antojó un verdadero desafío: hay muchas personas con trabajos que son «demasiado cotidianos».

Si pudiéramos encontrar algún medio de ayudar a aquella joven, tal vez pudiéramos ayudar a otras personas que pensaban que su trabajo era excesivamente rutinario. Le preguntamos qué era lo que hacía que el trabajo de su casa pareciera tan «cotidiano» y resultó que apenas había terminado de hacer las camas cuando éstas ya volvían a estar desordenadas, apenas había terminado de fregar los platos cuando ya volvían a estar sucios, y apenas había limpiado los suelos cuando ya estaban manchados de nuevo. «Hace una estas cosas para que luego puedan deshacerse», dijo.

  «Parece decepcionante -dijo el instructor, mostrándose de acuerdo-. ¿Hay mujeres que disfrutan con el trabajo de la casa?»

  «Bueno, sí, supongo que sí», contestó ella.

  «¿Qué les interesa y entusiasma del trabajo de la casa?»

  Tras reflexionar unos instantes, la joven replicó «Tal vez sea su actitud. Al parecer, no consideran que su trabajo es limitado; parece como si vieran algo más allá de la rutina.

  Éste era el quid del problema. Uno de los secretos de la satisfacción laboral consiste en «ver algo más allá de la rutina». Consiste en saber que el propio trabajo conduce a alguna parte. Ello es cierto tanto si es usted un ama de casa como si es un archivero, un empleado de una gasolinera o el director de una gran empresa. Hallará usted satisfacción en las tareas rutinarias sólo cuando las considere como «peldaños».

Cada tarea es una piedra que permite avanzar en la dirección que usted ha elegido.

   UTILICE LA TEORÍA DE LOS «ESCALONES».La respuesta para esta joven ama de casa consistía en hallar algún objetivo que ella deseara realmente alcanzar y en descubrir algún medio de que el trabajo diario de la casa le permitiera avanzar hacia la consecución de aquel objetivo. Manifestó entonces que siempre había deseado dar la vuelta al mundo con su familia.

   «Muy bien -dijo el instructor-. Vamos a elegir esto. Impóngase un límite de tiempo. ¿Cuándo quiere ir?»

   «Cuando el niño tenga doce años -contestó ella-. Eso será dentro de seis años.»

   «Bueno, vamos a ver. Eso exigirá bastante esfuerzo. En primer lugar, necesitarán ustedes dinero. Su marido tendrá que poder abandonar el trabajo durante un año. Tendrán ustedes que planear un itinerario. Querrán ustedes estudiar los países que vayan a visitar. ¿Cree usted que podrá hallar algún medio de que las tareas de hacer las camas, fregar los platos, limpiar los suelos y planificar las comidas se conviertan en "escalones" o en "peldaños" que le permitan avanzar hacia su objetivo?»

   Algunos meses más tarde, la joven de esta historia acudió a visitarnos.

   En cuanto entró en la estancia resultó evidente que nos encontrábamos en presencia de una mujer que había triunfado orgullosamente. « ¡ Es asombroso el buen resultado que ha dado la idea de los "escalones"! -nos dijo-. No he encontrado ni una sola tarea que no se adapte a ella. La hora de la limpieza la dedico a pensar y a planificar. La hora de la compra es un rato maravilloso para ampliar nuestros horizontes compro deliberadamente comida de otros países, la comida que saborearemos durante nuestro viaje. Y utilizo la hora de la comida para dar clase. Si comemos fideos chinos de huevo, leo todo lo que puedo acerca de China y de sus gentes y, a la hora de la cena, le cuento a la familia todo lo que he aprendido... Ya no existe ninguna tarea que me resulte aburrida o carente de interés. ¡ Y sé que ya nunca va a haber ninguna que pueda resultármelo, gracias a la teoría de los "escalones"! ».

   Por consiguiente, por aburrido o cansado que sea su trabajo, si al final del mismo puede usted ver el objetivo que desea, este trabajo podrá producirle satisfacción. Se trata de una situación con la que se enfrentan personas de todas las clases sociales. Un joven puede tener intención de ser médico, pero tiene que trabajar para pagarse los estudios. El trabajo que encuentre dependerá de muchos factores tales como horarios, situación, clase de paga, etc. La aptitud tendrá muy poco que ver con todo ello. Es posible que un joven muy inteligente y ambicioso termine detrás de un mostrador de refrescos, lavando coches o bien cavando zanjas. No cabe duda de que el trabajo no constituye ningún reto para él y no le provoca el menor estímulo. Es simplemente un medio para alcanzar un fin. Y, sin embargo, puesto que sabe a dónde quiere ir, cualquier esfuerzo que le exija su trabajo merecerá la pena, teniendo en cuenta el resultado final que le aguarda.

   A veces, no obstante, el precio que hay que pagar en un determinado trabajo es demasiado elevado en relación con el objetivo que gracias a él podrá alcanzarse. Si se encuentra usted en este caso, cambie de trabajo. Porque, si es desdichado en su trabajo, los trastornos de esta insatisfacción se extenderán a todas las facetas de su vida.

   Si, por el contrario, el trabajo merece la pena pero usted se siente desdichado, desarrolle un descontento inspirador. El descontento puede ser positivo o negativo, bueno o malo, según las circunstancias. Recuerde:

Una Actitud Mental Positiva es la actitud adecuada en una determinada situación.

  ¡DESARROLLE UN DESCONTENTO INSPIRADOR! Charles Becker, antiguo director de la Compañía de Seguros de Vida Franklin, dice: «Quisiera animarles a estar descontentos. No descontentos en el sentido del mal humor, sino descontentos según el sentido de aquella "divina impaciencia" que, a lo largo de toda la histo- ria del mundo, ha sido la inspiradora de los auténticos progresos y reformas. Espero que nunca estén ustedes satisfechos. Espero que experimenten constantemente el afán de mejorar y perfeccionar no sólo su propia persona sino también el mundo que les rodea».

  El descontento inspirador puede estimular a las personas a pasar del pecado a la santidad, del fracaso al éxito, de la pobreza a la riqueza, de la derrota a la victoria y de la desdicha a la felicidad.

  ¿Qué hace usted cuando comete un error, cuando las cosas van mal, cuando surgen malentendidos con los demás, cuando se enfrenta con la derrota, cuando todo parece negro, cuando parece que no tiene hacia dónde volverse, cuando no parece posible una solución satisfactoria a su problema?

  ¿No hace nada y deja que el desastre le domine? ¿Se encoge? ¿Se asusta? ¿Huye?

  ¿O bien desarrolla un descontento inspirador? ¿Convierte las desventajas en ventajas? ¿Decide lo que quiere? ¿Aplica la fe, la caridad de pensamiento y la acción positiva, sabiendo que los resultados deseables se pueden alcanzar y se alcanzarán?

  Napoleón Hill afirma que toda adversidad lleva la semilla de un beneficio equivalente. ¿Acaso no es cierto

que lo que en el pasado parecía ser una gran dificultad o una desdichada experiencia le ha conducido a un

éxito y una felicidad que de otro modo no hubiera alcanzado?

   EL DESCONTENTO INSPIRADOR PUEDE ESTIMULARLE A ALCANZAR EL ÉXITO. Albert Einstein estaba descontento porque las leyes de Newton no respondían a todas sus preguntas. Por consiguiente, siguió indagando en la naturaleza y en las matemáticas superiores hasta dar con la teoría de la relatividad... Y, a partir de aquella teoría, el mundo ha desarrollado el principio de la desintegración del átomo, ha aprendido el secreto de la transformación de la energía en materia y viceversa, y se ha atrevido a conquistar el espacio, sa- liendo airoso del empeño y habiendo realizado toda clase de cosas sorprendentes que seguramente no hu- biéramos logrado si Einsten no hubiese desarrollado un descontento inspirador.

   Como es natural, no todos somos como Einstein y es posible que los resultados de nuestro descontento inspirador no cambien el mundo. Pero pueden cambiar nuestro mundo y nosotros podemos avanzar en la di- rección que deseamos. Permítanos que le contemos lo que le ocurrió a Clarence Lantzer cuando empezó a mostrarse descontento con su trabajo.

   ¿MERECÍA LA PENA? Clarence Lantzer llevaba años siendo conductor de tranvía en Canton, Ohio. Y un día se despertó por la mañana y llegó a la conclusión de que su trabajo no le gustaba. Era siempre lo mismo. Estaba harto. Cuanto más lo pensaba, tanto más descontento se mostraba. Y parecía no poder dejar de pensar en ello. Su descontento se convirtió casi en una obsesión. Clarence estaba muy descontento.

   Sin embargo, cuando se lleva trabajando en una empresa tanto tiempo como él llevaba en la compañía de tranvías, uno no deja el trabajo simplemente porque llega a la conclusión de que no está contento. Por lo menos, no lo hace a poco que le interese su subsistencia.

   Además, Clarence había seguido el curso de AMP, «La ciencia del éxito», y había aprendido que uno puede, si quiere, ser feliz con cualquier trabajo. Lo que había que hacer era adoptar una actitud adecuada.

   Clarence decidió analizar con sensatez la situación y ver qué podía hacer al respecto. «¿Cómo puedo ser más feliz en mi trabajo?», se preguntó.

   Y dio con una magnífica respuesta. Llegó a la conclusión de que sería más feliz haciendo felices a los demás.

   Había muchas personas a las que podía hacer felices porque tenía ocasión de conocer diariamente a muchas personas en su tranvía. Puesto que siempre había tenido mucha facilidad para hacer amigos, pensó: «Utilizaré este rasgo de mi personalidad para hacer que cada día resulte un poco más alegre para todas las personas que suban a mi tranvía.

   El plan de Clarence era maravilloso, pensaban los usuarios. Agradecían inmensamente sus pequeños gestos de amabilidad y sus cordiales saludos. Y, como resultado de su alegría y consideración, se sentían más felices, al igual que el propio Clarence.

   No obstante, su supervisor adoptó la actitud contraria. Llamó a Clarence y le dijo que cesara en su inusitada afabilidad.

   Pero Clarence no hizo caso de la advertencia. Se lo pasaba bien haciendo felices a los demás. Y en cuanto a sí mismo y a los usuarios, estaba alcanzando un éxito enorme en su trabajo.

   ¡Clarence fue despedido!

   Por consiguiente, Clarence tenía un problema... Y eso fue estupendo. Fue estupendo por lo menos según el curso AMP, «La Ciencia del éxito». Clarence llegó a la conclusión de que tal vez le conviniera visitar a Napoleón Hill (que vivía en Canton por aquel entonces) para averiguar en qué sentido y por qué su problema era tan estupendo. Telefoneó al señor Hill y concertó una cita con él para la tarde siguiente.

   «He leído Piense y hágase rico, señor Hill, y he estudiado el curso AMP, "La ciencia del éxito", pero, en cierto modo, debo haberme equivocado de camino -le contó a Napoleón Hill lo que le había sucedido-. ¿Y ahora qué hago?», terminó diciendo. «Examinemos su problema -dijo Napoleón Hill, sonriendo-. Resulta que estaba usted descontento con su trabajo. Hizo exactamente lo que debía. Trató de utilizar su mejor cualidad, su talante amistoso y afable, para mejorar su actuación y poder recibir y dar más satisfacción en su trabajo. El problema estriba en que su supervisor no tenía la suficiente imaginación como para comprender el valor de lo que usted estaba haciendo. ¡Pero eso es maravilloso! ¿Por qué? Porque se encuentra usted ahora en condiciones de utilizar su magnífica personalidad para objetivos más importantes. »

   Y Napoleón Hill le mostró a Clarence Lantzer que podía utilizar sus excelentes cualidades y su talante abierto con muchas más ventajas siendo un vendedor que un conductor de tranvía. Clarence solicitó y obtuvo una plaza de agente en la Compañía de Seguros de Vida Nueva York.

  El primer posible cliente al que Clarence visitó fue el director de la compañía de tranvías. ¡ Clarence volcó toda su personalidad en aquel caballero y abandonó el despacho con una solicitud de una póliza por valor de 100.000 dólares!

  La última vez que Hill le vio, Lantzer se había convertido en uno de los mejores agentes de la Compañía de Seguros de Vida de Nueva York.

  ¿ES USTED UNA CLAVIJA CUADRADA EN UN TALADRO REDONDO? Las características, habilidades y capacidades que le hacen feliz y afortunado en un ambiente pueden crear una reacción contraria en otro. Usted tiene tendencia a hacer bien lo que quiere hacer.

  Le llaman a usted una «clavija cuadrada en un taladro redondo» cuando trabaja o interviene en activi - dades que no le resultan naturales y que le repelen en su fuero interno. En esta desdichada situación, es mejor que cambie su situación y se sitúe en un ambiente que le agrade.

  Es posible que no pueda usted cambiar su situación. En tal caso, podrá introducir modificaciones en su ambiente de tal manera que éste coincida con sus características, habilidades y capacidades y pueda usted ser feliz. Cuando así lo hace, usted «encaja con el taladro». Esta solución le ayudará a cambiar su actitud de negativa a positiva.

  Si desarrolla y conserva usted un ardiente deseo de hacerlo, podrá incluso neutralizar y cambiar sus tendencias y hábitos mediante la puesta a punto de otros nuevos. Podrá usted «redondear la clavija» si se siente suficientemente estimulado. Pero, antes de alcanzar el éxito en el cambio de sus tendencias y hábitos, dispóngase a enfrentarse con conflictos mentales y morales. Podrá ganar si está dispuesto a pagar el precio. Es posible que le resulte difícil pagar cada uno de los plazos necesarios... sobre todo los primeros. Pero, cuando los haya pagado, los rasgos recién adquiridos acabarán predominando. Las antiguas tendencias y hábitos quedarán en estado latente. Será usted feliz porque hará lo que le resulta natural.

  Para garantizar el éxito, conviene que trate usted celosamente de conservar su salud física, mental y moral durante este período de lucha interior.

  En el siguiente capítulo, titulado «Su magnífica obsesión», aprenderá usted a neutralizar sus conflictos mentales.

GUÍA N° 14

   Ideas a seguir

 

1. La satisfacción es una actitud mental.

2. Su propia actitud mental es la única cosa que posee sobre la cual sólo usted ejerce un control completo.

3. Apréndase de memoria: ¡Me siento sano! ¡Me siento feliz! ¡Me encuentro estupendamente!

4. Cuando se fije un objetivo... ¡apunte más alto!

5. Conozca las normas y aprenda a aplicarlas.

6. Fíjese un objetivo y siga intentándolo hasta que lo alcance.

7. Vea más allá de la rutina. Utilice la teoría de los «escalones».

8. Desarrolle un descontento inspirador.

9. ¿Qué hace usted si es una clavija cuadrada en un taladro redondo?

 
LA DERROTA PUEDE SER UN ESCALÓN 0 UN OBSTÁCULO SEGÚN SEA SU ACTITUD POSITIVA 0  NEGATIVA

 

 
 
 
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