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LA ACTITUD MENTAL POSITIVA

Tercera parte

La llave de la ciudadela de la riqueza

Capitulo 15

Su magnifica obsesion

Napoleon Hill - Clement Stone   

 
 

SU MAGNÍFICA OBSESIÓN

 

Con la idea que estamos a punto de exponerle, puede usted alcanzar unas riquezas orgánicas muy supe- riores a las que jamás haya podido esperar.

  Esta idea le proporcionará mucha felicidad porque enriquecerá su personalidad. Y recibirá usted afecto y amor en tanta cantidad y de tal calidad como jamás hubiera creído posible.

  Este principio fue expresado con gran fuerza en muchas ocasiones por el autor Lloyd C. Douglas. Cuando se retiró de su ministerio, Douglas decidió dedicarse a una forma mucho más amplia de enseñanza inspiradora: la creación de novelas. Su ministerio había llegado a cientos de personas; sus - s llega-ron a miles y sus películas a millones. Va todo el mun- do predicaba el mismo mensaje básico. Sin embargo, jamás lo expresó tan claramente como en la novela La Magnífica Obsesión. El principio resulta tan obvio que es posible que quienes más lo necesitan no acierten a verlo en absoluto. Se trata simplemente de eso:

  Desarrolle una obsesión -una Magnífica Obsesión- para ayudar a los demás.

  Entréguese sin esperar una recompensa, un pago o una alabanza. Y, por encima de todo, mantenga en secreto su buena acción.

  Y, si lo hace, pondrá en marcha los poderes de una ley universal. Porque, por mucho que intente evitar que le premien su buena obra, las bendiciones y las recompensas lloverán sobre usted.

  INDEPENDIENTEMENTE DE QUIÉN SEA, PUEDE USTED TENER UNA MAGNÍFICA OBSESIÓN. Todas las personas pueden ayudar a las demás compartiendo una parte de sí mismas. No hay que ser rico o poderoso para desarrollar una Magnífica Obsesión. Independientemente de quién sea usted o de lo que haya sido, puede generar su interior un ardiente deseo de ser útil a los demás. Veamos, por ejemplo, el caso de un pecador con una Magnífica Obsesión.

   Jamás conocerá usted su nombre. Es un secreto. Cuando se le pidió que ayudara a los Boys Clubs de América -una organización cuyo propósito exclusivo es el de formar el carácter de los niños- con una pequeña donación, rehusó hacerlo. Es más, se mostró muy descortés con el hombre que había acudido a entrevistarle con este propósito.

   «¡Váyase! -le dijo-. ¡Estoy harto de que la gente me pida dinero!»

   Mientras se encaminaba hacia la puerta para marcharse, el representante se detuvo se volvió y miró amablemente al hombre sentado detrás de su escritorio: «Tal vez usted no quiera compartir nada con los necesitados. Pero yo sí. Compartiré con usted una parte de lo que tengo... una plegaria: “Que Dios le bendiga”». Después se volvió rápidamente y se marchó.

   Como puede ver, el representante de los Boys Clubs había recordado:

   «Plata y oro no tengo, pero lo que tengo te lo doy.» Y algunos días más tarde ocurrió algo muy curioso. El hombre que había dicho «¡Váyase! » llamó a la puerta del despacho del representante del Club y preguntó: «¿puedo entrar?». Traía consigo una parte de lo que podía compartir: un cheque por valor de medio millón de dólares. Mientras dejaba el cheque sobre la mesa, dijo: «Lo entrego con una condición: que nadie sepa que lo he hecho».

   «¿Por qué no?», le preguntó el representante.

   «No quiero dar mi nombre a los niños y a las niñas y que tengan la impresión de que soy un hombre bueno. No soy un santo. He sido un pecador.»

   Por eso no conocerá usted jamás su nombre. Sólo él, el representante del Boys Club, y el Dador Más Grande que Existe conocen el nombre del pecador cuyo dinero fue entregado con el fin de ayudar a los chicos y a las chicas a evitar cometer las fechorías que él había cometido.

   Al igual que el representante del Boys Club, es posible que no tenga usted dinero, pero puede compartir algo, entregando una parte de lo que posee.

   Y, como él, puede entregarse a una gran causa. Y cuando dé algo, hágalo con generosidad.

   Sus más preciadas posesiones y sus mayores poderes son a menudo necesariamente invisibles e in- tangibles. Nadie puede arrebatárselos. Usted y sólo usted puede compartirlos.

   Cuanto más comparta, tanto más recibirá.

   Si lo duda, puede demostrárselo a sí mismo, ofreciendo una sonrisa a todas las personas con que se tropiece; una palabra amable; una respuesta agradable; estima y cordialidad; alegría; aliento; esperanza; honor, crédito y aplauso; buenos pensamientos; demostraciones de amor a sus semejantes; una plegaria por los ateos y los devotos; y dedicación de tiempo a una causa digna.

   Si prueba a ofrecer algo de lo arriba apuntado, aprenderá por sí mismo aquello que, según nuestra experiencia, es uno de los principios que más difícil resulta enseñar a aquellos que más lo necesitan: cómo suscitar acciones deseables en el fuero interno de uno mismo. Hasta que lo aprenda, no podrá comprobar que lo que queda de aquello que comparte con los demás crece y se multiplica, mientras que aquello que les rehúsa a los demás disminuye y se reduce. Por consiguiente, comparta lo que es bueno y deseable y rechace lo que es malo e indeseable.

  FORME PARTE DE UNA GRAN CAUSA. Conocemos a una madre que perdió a su única hija: una preciosa y alegre adolescente que despertaba las sonrisas y el entusiasmo de quienes tenían la suerte de conocerla. Para subsanar el dolor que le había producido esta pérdida, la madre desarrolló una Magnífica

Obsesión y se convirtió en parte de una gran causa. Hoy en día es una de las miles de mujeres norteamericanas que están contribuyendo a que este mundo sea mejor. Como consecuencia de la maravillosa labor que está desarrollando y de su Magnífica Obsesión, le escribimos, rogándole que tuviera la amabilidad de hacernos partícipes de la inspiración que la había ayudado a desarrollar su Magnífica Obsesión. Nos contestó en los siguientes términos:

La dolorosa agonía de la pérdida de nuestra querida hija nunca se aparta de mi mente. Concebida con amor y educada con amor, ella representaba todo nuestro futuro y nuestras esperanzas en todos los sentidos. El Todopoderoso nos arrebató a nuestra única hija a la edad de catorce años y medio. Resulta imposible describir nuestra pérdida. La alegre promesa de futuro se apagó porque la luz de nuestras vidas se había extinguido. Todo aquello por lo que habíamos vivido con intensidad quedó vacío. Todo lo que era dulce se volvió amargo.

Mi esposo y yo reaccionamos como todo el mundo. Toda nuestra existencia se hallaba cercada por una pregunta eternamente sin respuesta:

¿POR QUÉ? Mi esposo se retiró, vendimos nuestra casa y, buscando un alivio, emprendimos largos viajes.

Tan sólo regresamos cuando nos enfrentamos con la dura realidad de que no podíamos huir de nuestra tristeza y de nuestros recuerdos. Lentamente, muy lentamente, reconocimos que nuestra pérdida no era exclusiva. Habíamos bus cado consuelo y no lo habíamos hallado porque nuestras motivaciones eran egoístas. Fueron necesarios muchos meses para que mi mente empezara a aceptar el hecho de que todas las a legrías de los hijos, de la salud y de la seguridad eran bendiciones que el Todopoderoso otorga a cada uno de nosotros. Estas infinitas dádivas que nosotros, personas finitas, damos por descontadas debieran ser estimadas en su verdadero significado y en s u enorme e insustituible valor.

¿Cómo podría hacerme acreedora al derecho de conservar las demás dádivas? ¿Cómo podría mostrarle al cielo mi estima y mi gratitud por el amor de mi esposo, por el hecho de vivir en esta gran nación nuestra, por mis amigos y mis cinco sentidos intactos, por todas las cosas buenas que me rodeaban? Mis esfuerzos por encontrarme a mí misma empezaron a avanzar en la dirección adecuada.

A pesar de haberme privado de mi más preciada posesión, el Todopoderoso me había com pensado con una capacidad de identificación con los demás y una más clara comprensión de los problemas que a todos nos acosan. También, em pezó a aumentar rápidamente mi comprensión en lo referente a mi adaptación a la pérdida que había sufrido, al tiempo que se incrementaba mi afán de servicio a los demás.

  Traté de buscar el remedio en alguna tarea social capaz de permitirme dejar mi pequeña parcela de humanidad en lugar de mi querida hija, y hallé la respuesta en la Ciudad de la Esperanza. Y ahora, a medida que pasa el tiempo, mi paz de espíritu (llámenla, si quieren, una Magnífica Obsesión) va aumentando. Deseo fervientemente que todos aquellos que sufren la pérdida de un ser querido puedan hallar consuelo y serenidad en el servicio a los demás.

  Hoy en día, la Ciudad de la Esperanza, un centro nacional de medicina e investigación, atiende gratuitamente a los pacientes. Sus servicios se prestan con el más alto nivel humanitario en la creencia de que «el hombre es el guardián de su hermano». Esta madre maravillosa halló la paz de espíritu en una obsesión auténticamente magnífica.

  Todo un país -e incluso todo el mundo- puede verse afectado por la Magnífica Obsesión de un solo hombre que desee compartir una parte de lo que posee. Orison Swett Marden era un hombre que compartió una parte de lo que poseía y desarrolló una Magnífica Obsesión que cambió la actitud de las personas de negativa a positiva.

  LAS SEMILLAS INTELECTUALES DE UN LIBRO SE CONVIRTIERON EN UNA MAGNÍFICA OBSESIÓN. A la edad de siete años, Orison Swett Marden se quedó huérfano. Tuvo que ganarse eln alojamiento y la comida. A una edad muy temprana, leyó la obra Autoayuda, del autor escocés Samuel Smiles, quien como Marden, se había quedado huérfano a temprana edad y había descubierto los secretos del verdadero éxito. Las semillas de pensamiento del libro Autoayuda crearon en Marden un ardiente deseo que se convirtió en una Magnífica Obsesión e hizo que su mundo fuera un mundo mejor en el que vivir.

  Durante el período de prosperidad que precedió al pánico de 1893, Marden era propietario y director de cuatro hoteles. Dado que había encomendado la dirección de dichos establecimientos a terceros, dedicaba buena parte de su tiempo a escribir un libro. En realidad, estaba cumpliendo el deseo de escribir un libro capaz de estimular a los jóvenes norteamericanos, tal como el libro Autoayuda le había estimulado a él. Estaba trabajando con diligencia en su manuscrito de inspiración cuando una jugarreta del destino se abatió sobre él y puso a prueba su temple.

  Marden puso a su obra el título de Empujando hacia adelante y eligió el lema: «¡procura que todas las ocasiones sean ungran ocasión para ti porque no puedes decir cuándoeldestinopuede tomarte las medidas para un puesto más alto! »

  Y, en aquel instante, el destino le estaba tomando a él las medidas para un puesto más alto. La desgracia que se abatió sobre él hubiera arruinado a muchos hombres. ¿Qué sucedió?

  Se produjo el pánico de 1893. Dos de los hoteles de Marden se incendiaron y quedaron arrasados. Su manuscrito, casi completo, resultó destruido. Su riqueza tangible se esfumó.

  Pero Marden tenía una Actitud Mental Positiva. Miró a su alrededor para ver qué le había ocurrido a la nación y a él mismo. Su primera conclusión fue que el pánico había sido provocado por el temor: el temor al valor del dólar norteamericano; el temor causado por el derrumbamiento de algunas grandes empresas; el temor a los valores bursátiles; y el temor a la intranquilidad industrial.

  Aquellos temores motivaron la caída del mercado bursátil. Quinientos sesenta y siete bancos y compañías fiduciarias y de crédito, así como ciento cincuen ta y seis compañías de ferrocarril fueron a la quiebra. Las huelgas arreciaban en todas partes. El desempleo afectaba a millones de personas. A causa de la sequía y del calor, se malograron las cosechas de los agricultores.

  Marden contempló a su alrededor aquel desastre material y humano. Vio la necesidad de que alguien o algo inspirara a la nación y a su pueblo. Le hicieron ofertas para dirigir otros hoteles. Las rechazó. Se había apoderado de él un deseo, una Magnífica Obsesión. Y él la combinó con su AMP. Se dispuso a trabajar en un nuevo libro. Su nuevo lema era un mecanismo de autoarranque : ¡Todas las ocasiones son una gran ocasión!

  «Si ha habido alguna vez un momento en que Norteamérica haya necesitado la ayuda de una Actitud Mental Positiva, es ahora», les dijo a sus amigos.

   Trabajaba en una caballeriza y vivía con un dólar y medio a la semana. Trabajaba casi incesantemente, día y noche. Completó la primera edición de Empujando hacia adelante en 1893.

   La obra tuvo una gran acogida inmediata. Se utilizaba ampliamente en las escuelas públicas como libro de texto y como lectura suplementaria. Las empresas lo distribuían entre sus empleados. Distinguidos educadores, estadistas y dignatarios de la Iglesia, comerciantes y jefes de venta elogiaban la obra, calificándola de poderoso factor de estímulo cara a una Actitud Mental Positiva. Y, a su debido tiempo, ésta se editó en veinticinco idiomas distintos. Se vendieron millones de ejemplares.

   Marden, al igual que los autores de La actitud mental positiva: un camino hacia el éxito, creía que el carácter es la piedra angular para la construcción y la conservación del éxito. Creía que los más elevados y mejores logros son la noble virilidad y feminidad, y que el hecho de alcanzar una auténtica honradez y un carácter templado ya constituye un éxito de por sí. Enseñó los secretos del éxito económico y comercial Pero desarrolló también una enérgica protesta contra el afán de ganar dólares y la codicia desmedida. Enseñó que hay algo infinitamente mejor que ganarse la vida: es llevar una vida noble.

   Marden mostró de qué manera algunos hombres pueden ganar millones y -ser unos auténticos fracasa - dos. Aquellos que sacrifican su familia, su fama y su salud -todo- por los dólares son unos fracasados en la vida por mucho dinero que hayan acumulado. Enseñó que uno puede alcanzar el éxito sin convertirse en presidente o millonario.

   Tal vez uno de los mayores logros de la Magnífica Obsesión de Marden fue el hecho de inculcar a los hombres y a las mujeres la idea de que tan sólo podrían alcanzar el éxito empleando las virtudes que desearían ver en sus hijos.

   Es posible que a Marden le resultara igualmente satisfactorio el hecho de que Empujando hacia adelante sirviera para cambiar la actitud de toda una nación de negativa a positiva. Y esta influencia se dejó sentir en todo el mundo.

   Marden demostró que un ardiente deseo puede generar aquel impulso a la acción que es imprescindible para alcanzar grandes logros.

   Tal como ha podido usted comprobar, hizo falta valor y sacrificio para que Orison Swett Marden convirtiera su Magnífica Obsesión en realidad.

   Una Magnífica Obsesión requiere valor. Es posible que tenga usted que permanecer solo en su combate contra el ridículo y la ignorancia de los expertos. Al igual que a los grandes descubridores, creadores, inventores, filósofos y genios, es posible que lo tengan por «loco» o un «chiflado». Los expertos tal vez digan que usted está tratando de hacer lo que no se puede hacer. Con el tiempo, su ardiente deseo y su continuado. esfuerzo convertirán su Magnífica Obsesión en realidad. Cuando le digan: «No se puede hacer», ¡busque un medio de hacerlo!

   ¡UNA MAGNÍFICA OBSESIÓN TRIUNFARÁ A PESAR DE LOS OBSTÁCULOS QUE SE INTERPONGAN EN SU CAMINO!

   Hace muchos años, un estudiante de la Universidad de Chicago asistió con unos amigos a una conferencia de sir Arthur Conan Doyle acerca del espiritualismo. Acudieron allí para divertirse. Tenían intención de to- márselo a broma. A uno de aquellos estudiantes, llamado J. B. Rhine, le impresionó la seriedad del con- ferenciante. Empezó a prestar atención. Algunas ideas calaron hondo en su mente. No podía apartarlas de su pensamiento. Sir Arthur Conan Doyle se refirió a hombres de gran reputación que estaban investigando el reino de los fenómenos psíquicos. J. B. Rhine decidió dedicarse a la investigación.

   Refiriéndose a aquel incidente, el doctor Rhine, director del Laboratorio de Parapsicología de la Universidad de Duke, Carolina del Norte, dijo hace algún tiempo: «Allí se dijeron cosas que yo hubiera tenido que conocer en mi calidad de estudiante universitario. Empecé a reconocer algunas. Mi educación había omitido muchas cosas importantes, tales como los medios de buscar lo desconocido. Empecé a comprender algunos de los defectos del sistema educativo de la época».

   Empezó a interesarse por la libertad de todos con el fin de poder adquirir nuevos conocimientos. Empezó a rechazar un sistema en el que la búsqueda de la verdad de cualquier forma o en cualquier cuestión se con- vertía en tabú. Empezó a desarrollar un ardiente deseo de conocer científicamente la verdad en relación con las facultades psíquicas del hombre. Su ardiente deseo se convirtió en una Magnífica Obsesión.

   Rhine tenía el propósito de dedicar su vida a la docencia universitaria. Le advirtieron de que perdería su reputación y de que se pondría en duda su capacidad de ganarse la vida como profesor. Sus amigos y los profesores universitarios le ridiculizaron y se esforzaron por disuadirle de su propósito. Algunos empezaron a esquivarle. «Tengo que averiguarlo por mí mismo», le dijo a un científico amigo suyo.

   El amigo le contestó: « ¡Cuando lo averigües, guárdatelo para ti! ¡Nadie te va a creer! ».

   Se guardó los descubrimientos para sí hasta que pudo contar con unas pruebas científicas irrefutables. Hoy en día es honrado y respetado en todo el mundo.

   En el transcurso de los últimos cuarenta y cinco años, sus batallas han sido luchas con uñas y dientes contra los tabúes, la ignorancia, la rivalidad y el ridículo.

   Uno de los mayores obstáculos con los que ha tenido que enfrentarse constantemente el doctor Rhine a lo largo de su vida ha sido la falta del dinero necesario para ampliar sus investigaciones. En determinado momento, por ejemplo, tuvo que construirse un aparato de EEG (electroencefalograma) con las piezas que encontró en un montón de basura. Lo había desechado un hospital.

   ¿Ha pensado usted alguna vez que puede desarrollar una Magnífica Obsesión convirtiéndose en parte de una gran causa y entregando parte de lo que posee?

   Si lo ha hecho, ya habrá comprendido que existen hoy en día muchos profesores de enseñanza superior y universitaria cuyas Magníficas Obsesiones consisten en buscar la verdad en los distintos campos, de tal ma- nera que toda la humanidad pueda beneficiarse de sus descubrimientos. Dado que estas personas se pasan todo el tiempo buscando estas verdades, casi siempre se ven agobiadas por la falta de dinero a la hora de comprar el equipo necesario y obtener los medios de subsistencia para sí mismos y para las demás personas que participan en los proyectos, etc.

   Usted puede convertirse en parte de esta causa y convertir así en realidad su Magnífica Obsesión. Puede encontrar a estas personas en casi todos los centros de enseñanza superior o universitaria.

   ¡El dinero y una Magnífica Obsesión! Usted podría preguntarse: «¿Cómo se puede mencionar el dinero junto con una Magnífica Obsesión?». En tal caso, nosotros le contestaríamos: «¿No es bueno el dinero?»

   ¿ES BUENO EL DINERO? ¿Es bueno el dinero? Muchas personas con mentalidad negativa dicen: «El dinero es el origen de todos los males». La Biblia dice, en cambio: «El amor al dinero es el origen de todos los males». Y existe una gran diferencia entre ambas afirmaciones, aunque la diferencia no consista más que en una pequeña palabra.

   A los autores les ha sorprendido comprobar que las personas con mentalidad negativa reaccionan desfavorablemente a la obra “Piense y hágase rico” y su contenido. Porque estas personas de mentalidad negativa podrían ganar en un solo año más de lo que ahora ganan en toda una vida, cambiando su actitud de negativa a positiva. Para ello sería necesario que eliminaran l s telarañas de su mente en relación con ela dinero.

   En nuestra sociedad, el dinero es un medio de intercambio. El dinero es poder. Y, como todo poder, el dinero puede ser utilizado para el bien o para el mal.

   “Piense y hágase rico” ha estimulado a muchos miles de lectores a adquirir grandes riquezas mediante una AMP. Estos se han sentido inspirados con Piense y hágase rico, leyendo las biografías de hombres tales como Henry Ford, William Wrigley, Henry L. Doherty, John D. Rockefeller, Thomas Alva Edison, Edward A. Filene, Julius Rosenwald, Edward J. Bok y Andrew Carnegie.

   Estos hombres que acabamos de citar crearon fundaciones que actualmente superan en conjunto los mil millones de dólares: dinero dedicado exclusivamente a fines benéficos, religiosos y educativos. Los desem bolsos y donaciones de estas fundaciones superan los 200 millones de dólares en un solo año.

   ¿Es bueno el dinero? Nosotros sabemos que sí. Las Magníficas Obsesiones de estos hombres perdurarán eternamente.

   Y la historia de la vida de Andrew Carnegie convencerá al lector de que Carnegie compartió con los demás una parte de lo que tenía: dinero, filosofía y algo más. De hecho, La actitud mental positiva: un camino hacia el éxito no se hubiera escrito de no haber sido por Andrew Carnegie. De ahí que el libro esté dedicado a él y a usted.

   Hablemos de él y de usted. Aprendamos de su filosofía. Veamos de qué manera podemos aplicarla a nuestra vida.

   ¡Una sencilla filosofía se convirtió en una Magnífica Obsesión! Un pobre inmigrante escocés se convirtió en el hombre más rico de Norteamérica. Su inspiradora historia y su estimulante filosofía se hallan expuestas en la Autobiografía de Andrew Carnegie.

   Desde muchacho, y durante toda su vida, Carnegie actuó movido por una sencilla filosofía básica: ¡Cual- quier cosa en la vida que valga la pena tener, merece que se trabaje por ella! Esta sencilla filosofía se convirtió en una Magnífica Obsesión.

   Y antes de morir a la edad de ochenta y tres años, Carnegie había trabajado con diligencia durante muchos años, compartiendo inteligentemente sus grandes riquezas con sus conciudadanos y con las futuras ge- neraciones.

   Mientras vivió, Carnegie logró ceder aproximadamente quinientos mil dólares por medio de donaciones directas o fundaciones. Su entrega de millones de dólares para la creación de bibliotecas constituye un célebre ejemplo de la aplicación de su norma:

   ¡Cualquier cosa en la vida que valga la pena tener, merece que se trabaje por ella!

   Y los libros de estas bibliotecas han sido y seguirán siendo beneficiosos tan sólo para aquellas personas que se esfuerzan por adquirir los conocimientos, la comprensión y la sabiduría que encierran mediante su lectura y estudio.

   En el año 1908, Napoleón Hill, que contaba entonces dieciocho años y trabajaba como reportero de una revista para pagarse los estudios, entrevistó al gran fabricante de acero, filósofo y filántropo. La primera entrevista duró tres horas. Y después, aquel gran hombre invitó al joven a su casa.

   Durante tres días, Carnegie adoctrinó a Napoleón Hill en su filosofía. Al final, invitó al joven reportero a dedicar por lo menos veinte años de su vida al estudio y la investigación y a descubrir los sencillos principios fundamentales del éxito. Andrew Carnegie le dijo a Napoleón Hill que su mayor riqueza consistía no en el dinero sino en lo que él calificaba de... la filosofía de la realización americana. Encargó a Napoleón Hill la misión de ser su agente y de compartir dicha filosofía con el mundo.

   Y, en este libro, Hill la está compartiendo con usted.

   Mientras vivió, Andrew Carnegie ayudó a Napoleón Hill, proporcionándole cartas de presentación para losmás grandes hombres y mujeres de su época. Le aconsejó. Compartió sus pensamientos con él. Le ayu dó en todos los sentidos, menos en una cosa: el dinero. Porque decía: Cualquier cosa en la vida que valga la pena tener, merece que se trabaje por ella.

   Él sabía que la aplicación de este factor de automotivación suscitaría la felicidad y la salud física, mental y espiritual así como la riqueza. Todo el mundo puede aprender y aplicar los principios de Andrew Carnegie.

   Es costumbre que un hombre comparta su riqueza tangible con sus seres queridos a lo largo de la vida o que lo haga en su testamento. Este mundo en que vivimos sería un mundo mejor si cada persona dejara como herencia a la posteridad la filosofía y los conocimientos que le reportaron felicidad, salud física, mental y moral así como riqueza... tal como hizo Andrew Carnegie.

   Las obras de Napoleón Hill ponen a su disposición los principios mediante los cuales Carnegie adquirió su gran riqueza. Estos principios son tan aplicables a usted como lo fueron a él.

   Otro hombre acaudalado que tenía una Magnífica Obsesión y que compartió una parte de lo que tenía fue Michael L. Benedum. Su íntimo amigo, el senador de los Estados Unidos Jennings Randolph, nos dijo que Benedum había empezado ganando un salario de veinticinco dólares semanales y luego se convirtió en uno de los hombres más ricos de Norteamérica. Su fortuna estaba calculada en más de cien millones de dólares. Y, sin embargo, el momento decisivo de su carrera se inició a raíz de un incidente sin importancia.

   Cuando contaba veinticinco años, Benedum cedió cortésmente su asiento en un tren a un anciano des- conocido. A Benedum le pareció lógico hacerlo así.

   El anciano desconocido resultó ser John Worthington, superintendente general de la compañía petrolífera South Penn. En el transcurso de la conversación que entabló con él, Worthington le ofreció a Mike Benedum un empleo. Benedum aceptó y posteriormente se convirtió en la «persona que más petróleo hubiera descubierto jamás».

   Algunas personas afirman que se puede juzgar a un hombre mediante la filosofía que rige su vida. La filosofía de Mike Benedum acerca del dinero era en esencia la siguiente: «Yo no soy más que un depositario de la misma, y seré responsable del bien que pueda hacer con él tanto en la comunidad como en las oportunidades que ofrezca a las personas concretas que acudan a mí..., de la misma manera que hace tiempo me dieron también a mí una oportunidad».

   Al igual que otros muchos hombres con una Magnífica Obsesión, Benedum vivió hasta una edad muy avanzada. Al cumplir los ochenta y cinco años, dijo:

   «Me han preguntado cómo me conservo a mi edad. Mi fórmula consiste en mantenerme ocupado de tal manera que los años pasen sin sentir. No despreciar nada como no sea el egoísmo, la mezquindad y la co- rrupción. No temer nada como no sea la cobardía, la deslealtad y la indiferencia. No desear nada que per- tenezca a mi vecino como no sea su bondad y su paz de espíritu. Pensar muchas, muchas veces en mis ami- gos y, a ser posible, raras veces en mis enemigos. A mi modo de ver, la edad no es una cuestión de años. Es un estado mental. Uno es tan joven como su fe, y hoy pienso que tengo más fe que nunca en mi prójimo, en mi país y en mi Dios ».

   SE VIVE MÁS CON UNA MAGNÍFICA OBSESIÓN. Es la historia de siempre: el hombre que tiene algo por lo que luchar vive más. Lo comprendimos cuando tuvi mos ocasión de conocer bien a hombres como el hono- rable Herbert Hoover y el general Robert E. Wood, que tanto hicieron por la juventud norteamericana cuando compartieron su tiempo y su dinero con los Boys Clubs de América. Ambos vivieron mucho tiempo gracias a su Magnífica Obsesión. Dedicaron sus pensamientos y su tiempo a proyectos en beneficio de los demás y, puesto que sus vidas fueron las buenas vidas de unos hombres con una Magnífica Obsesión, experimentaron el placer y el valor terapéutico de la estima y el amor de sus semejantes.

   Como es lógico, quizá no posea usted la riqueza material de un Andrew Carnegie o un Michael L. Benedum, pero eso no tiene que impedirle desarrollar una Magnífica Obsesión. Por lo menos, a Irving Rudolph no se lo impidió.

   ¡ESTÁN TODOS EN LA CÁRCEL MENOS MI HERMANO Y YO!Irving dedicó su vida a ayudar a los muchachos de los barrios bajos. Lo hizo en agradecimiento por haber sido salvado gracias a un nuevo Boys Club que se fundó en el mísero barrio en el que creció.

   ¿Cómo empezó Irving Rudolph a trabajar en el Boys Club?

   Vivía en un barrio pobre: entre la North Avenue y la Halsted Street de Chicago. Se mezclaba con gente de mal vivir. Había muchas dificultades. Muchas cosas en las que los muchachos no hubieran tenido que meterse. Y éstos no podían ocupar su tiempo en otras cosas para no meterse en problemas. Un día se montó un Boys Club en una iglesia abandonada del barrio.

   «Mi hermano y yo éramos los únicos componentes del grupo que frecuentábamos el club -explicó Irving-. Estaban todos en la cárcel menos mi hermano y yo. De no haber sido por el Lincoln Unit Boys Clubs, nosotros también hubiéramos acabado allí.»

   Irving se mostró agradecido por lo que el Boys Club había hecho por él y por su hermano. Y dedicó su vida a  ayudar a los chicos de los barrios pobres.

   Gracias a su entusiasmo y a su celo, se recibieron grandes donaciones para los Boys Clubs de Chicago. A través de él, hombres y mujeres influyentes se sintieron atraídos hacia esta causa.

   «Pienso que mi labor no es más que una muestra de gratitud a una Potencia Superior por habernos con- ducido a mí y a mi hermano bajo su influencia –dijo Irving-. Visiten ustedes los Boys Clubs. Vean por sí mismos la buena labor que se está realizando allí. Entonces sentirán en parte lo que yo siento por los muchachos que tienen la necesidad que yo tenía.»

   Hay miles de hombres y mujeres que están haciendo realidad su Magnífica Obsesión mediante el sacrificio de su tiempo y de su dinero en favor de los Boys Clubs de América. Su vida se ha beneficiado de sus Magníficas Obsesiones si...

SI...

  Si hace lo posible por no mancillar su honor por medio de la mentira o el engaño, y trata siempre de asumir la responsabilidad que le ha sido asignada...

  Si conserva la limpieza del cuerpo y del espíritu, con costumbres limpias, lenguaje limpio, deporte limpio, si se asocia con personas limpias...

  Si defiende los derechos de los demás contra la indeseable influencia y las coacciones de los amigos y las amenazas de los enemigos, si la derrota le estimula a esforzarse por triunfar, si tiene el valor de enfrentarse con el peligro a pesar del miedo...

  Si trabaja fielmente y aprovecha al máximo sus oportunidades, si no destruye sin motivo las propiedades, si ahorra dinero para poder costearse sus pro pios gastos en este mundo y, al mismo tiempo, es generoso con los necesitados y dedica tiempo y ayuda económica a las causas dignas, si hace una buena obra cada día sin esperar recompensa...

  Si es amigo de todos y se comporta como un hermano con todos los hombres, las mujeres y los niños, independientemente de su raza, color o religión...

  Si está dispuesto a aprender a conocer los peligros, a huir de la negligencia y a conocer los remedios nece- sarios para ayudar a los heridos y salvar vidas humanas, a compartir los deberes y las responsabilidades en su hogar y en su lugar de trabajo...

  Si es cortés con todo el mundo, especialmente con los débiles, los inválidos y los desgraciados...

  Si no mata o causa innecesariamente daño a ninguna criatura viviente, sino que se esfuerza por proteger a todos los animales...

  Si sonríe cuando puede, si realiza su trabajo con rapidez y alegría, y si nunca refunfuña ni evita las res- ponsabilidades o los trabajos arduos...

  Si es leal con todos aquellos a quienes se les debe lealtad, con los miembros de su familia, con la empresa en la que trabaja, con su país...

  Si respeta a las autoridades legalmente constituidas y obedece lo que no sea contrario a su código moral...

Si se esfuerza al máximo por cumplir con su deber para con Dios y su país, por ayudar a otras personas en todo momento, por conservarse físicamente fuerte, mentalmente despierto y moralmente recto...

  En tal caso, vivirá y actuará usted de acuerdo con el Juramento y Ley de los Boys Clubs de América, gra- bados en su subconsciente. ¿Qué clase de persona sería usted si viviera de acuerdo con estas normas?

  Los Estados Unidos son un gran país porque su pueblo vive de acuerdo con una gran filosofía que puede simbolizarse en la frase «El gran corazón americano ». (¿?)(1960)

  Henry J. Kaiser fue otra de las personas animadas por una Magnífica Obsesión. Se esforzó mucho por convertir su mundo en un mundo mejor. Una cita colgada en la pared de una herrería de Inglaterra le sirvió de estímulo de la misma manera que tal vez le sirva de estímulo a usted. Es la siguiente:

«¡Cómo! ¿Dar otra vez? -pregunté aterrado-. ¿Y tengo que seguir dando y dando siempre?»

«¡Oh, no -dijo el ángel, mirándome fijamente-. Sigue dando hasta que el Maestro deje de darte a ti!»

  Hasta ahora, se ha puesto usted en marcha por Donde se inicia el camino hacia el éxito, ha sido despertado por Cinco «bombas mentales» para enfrentarse al éxito y ha recibido la Llave de la Ciudadela de la Riqueza. Ahora: ¡Prepárese a alcanzar el éxito! Éste es el propósito de los siguientes capítulos.

 

GUÍA Nº 15

   Ideas a seguir

 

 1. Para desarrollar una Magnífica Obsesión: entréguese a los demás sin esperar recompensa, pago o alabanza. Mantenga en secreto sus buenas obras.

 2.Independientemente de quién sea usted o de lo que haya sido, puede crear en su fuero interno un ardiente deseo de ser útil a los demás. Puede desarrollar una Magnífica Obsesión propia si tiene una AMP.

3.Cuando entregue a los demás una parte de lo que tenga, lo que quede se multiplicará y crecerá. Cuanto más comparta, tanto más tendrá. Por consiguiente, comparta lo que es bueno y deseable, y rechace lo que es malo e indeseable.

4.Usted puede desarrollar su Magnífica Obsesión, convirtiéndose en parte de una buena causa, tal como hizo la madre que perdió a su única hija.

5.El carácter es la piedra angular de la construcción y la conservación del éxito. Pero, ¿cómo puede usted mejorar su carácter? La actitud mental positiva: un camino hacia el éxito le ayudará a encontrar las respuestas adecuadas.

6.Hay algo infinitamente mejor que ganarse la vida: llevar una vida noble. ¿Lo cree usted así? Si lo cree, ¿qué hará al respecto?

7.Un ardiente deseo puede generar aquel impulso a actuar que es esencial para los grandes logros. Para desarrollar un ardiente deseo de alcanzar un objetivo determinado, tenga diariamente en cuenta dicho objetivo. Y esfuércese por alcanzarlo.

8.Hace falta valor y sacrificio para desarrollar y conservar una Magnífica Obsesión. Es posible que se vea obligado a enfrentarse en solitario con el ridículo y la ignorancia de los demás, tal como le ocurrió al doctor Joseph Banks Rhine.

9.Algunas personas dicen que el dinero es la raíz de todos los males. En cambio, la Biblia dice: «El amor al dinero es la raíz de todos los males». La bondad o la maldad del dinero depende de una pequeña diferencia: esta pequeña diferencia se refiere a su actitud, la cual puede ser positiva o negativa.

10. Hombres como Andrew Carnegie, Henry Ford, Michael Benedum utilizaron el poder de su dinero para  crear fundaciones benéficas, educativas y religiosas. ¡El bien que se ha podido realizar gracias a la Magnífica Obsesión de semejantes hombres perdurará eternamente!

11. Cualquier cosa en la vida que valga la pena tener, merece que se trabaje por ella.

12. Cuando se le pida que dedique dinero o tiempo a una causa digna, repita en su fuero interno: «¡Cómo! ¿Dar otra vez? -pregunté aterrado-. ¿Y tengo que seguir dando y dando siempre?» «¡Oh, no -dijo el ángel, mirándome fijamente-. Sigue dando hasta que el Maestro deje de darte a ti! »

¡LO QUE COMPARTAS CON LOS DEMÁS SE MULTIPLICARÁ Y LO QUE LES NIEGUES, MENGUARÁ!

 


 
 
 
 
 
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